Ver Skins USA es perder el tiempo

Ver Skins USA es perder el tiempo

Basta con ver diez minutos de Tony, el capítulo con el que arrancó el lunes pasado la versión estadounidense de Skins, británica como el té, para saber (al menos, aquel que en su día siguió a la primera generación con ojiplática mirada) que es estúpido, e inútil, hacer y ver este remake al que sólo podemos atribuir de original lo inevitable: el cambio de las pieles de sus protagonistas, y eso es porque venía de fábrica. A mí, entre tú y yo, versionar algo de éxito lo mismo me da, pero esto es un calco, desprestigiar una obra de arte, hacer el tonto y dar palmadas sin un razón siquiera rebuscada. Vale, no detractores de esto, gente buena, el avance da a entender que el camino que siguió la temporada original, en 2007, lo van a amasar según sus propias normas, pero eso no quita lo hecho. Veamos por qué, tras comprobar el piloto, Skins en Baltimore, por la MTV, hogar de los realities más irreales, lo va a ver quién yo te diga.

Porque lo que yo he visto es anodino, falto de gracia. Y lo digo yo, que me trago todo lo que no produzca Vasile sin mayores reparos. Lo único que me veo capaz de resaltar es la primera secuencia, con esta Effy que no es Effy, porque se llama Eura, que suena a metal líquido utilizado por orcos para fabricar sus armas, acercándose a su casa todavía borracha y esperando a que le abra la puerta Tony, el americano, un chaval nada que ver con la mirada chulesca de Nicholas Hoult (aunque tampoco se le puede negar su encanto). Y me ha gustado porque suena una buena canción y está nevando, y a mí la nieve me gusta. Un pequeño gesto de aceptación y luego todo se descarrila: esta serie, como diría mi madre, no vale para nada.

Porque luego llega el vacío absoluto. El visionado de esta primera entrega sienta como cuando has visto por quinta vez algo que en su momento te gustó mucho, que te encantó, digo, pero ese último vistazo te llena de parsimonia, indiferencia y un constante reojo a la hora. Para qué he puesto esto, te dices. Los nuevos personajes están interpretados por un reparto sin mucho talento que replica sin emoción lo hecho por Dev Patel y los otros. Las escenas han sufrido un desastroso corta y pega y se han omitido momentos que eran buenos precisamente porque eran intrascendentales (la fiesta gay de Maxxie, aquí desterrado), algo que sólo da más sensación de falsedad, modificando para mal la narrativa y que, al final, como ya he dicho, dejan un cuerpo que no te dice nada. Esto que aquí os cuento, y la censura que negaban y que al final se ha dejado tan clara, véanse las ocurrentes ventanas con alféizares en el lugar adecuado, son los aspectos primordialmente negativos que lleva consigo la versión yanqui de Skins. No sorprende, la verdad, porque esto era lo que uno se esperaba. Nada más. Y nada menos.

Si los desnudos, el sexo y las palabrotas feas y asquerosas son muy fuertes para compaginarlas con el canto a la bandera roja, blanca y azul, a la vista de los PESADOS, acrónimo para Asociaciones de Papás y Mamás Ejemplares, han escogido el programa equivocado para llevar a la parrilla americana. Más que nada porque el Skins que conocemos, aquí mucho más puesto a raya, es como un grito de desesperada reafirmación ultraliberal (esto es, adolescente) en los primeros años del siglo XXI. Y es que está siendo brutal la controversia que está zafando el remake a una sola semana de emisión: la MTV, acusada de pornografía infantil; los anunciantes huyen y se la considera la serie “más dañina” de la historia. No han visto Misfits. Ni han salido a la calle.

Cadie es el nombre más feo del mundoCadie es el nombre más feo del mundo

No niego que esté mal remakear algo que se ha quedado atrás para las nuevas generaciones de niños del mundo. Furia de Titanes resultó ser un bodrio pero la intención era buena. El señor Eastwood prepara una tercera versión de Ha nacido una estrella. Bien. Perfecto. Sonriamos al futuro (por mucha nostlagia que pasee). Pero aquí hablamos de un producto impecable a nivel general, sin nada que subrayar. Está hablado, aparte, en inglés e Inglaterra y América no se pelean con tantas diferencias culturales, sociales y tal y cual. ¿Dónde está el impedimento para cogerla, comprarla y emitirla, o acaso crear nuevas historias y personajes para enriquecer una franquicia que apenas ha pecado de inestable? Coge un horario que no haga que el sector más conservador te tire de los pelos, ten un poco de inventiva. Dice mucho que el personaje de Tea, que sustituye a Maxxie y por ello es completamente inédito, sea el más atractivo. Pero coger papel cebolla, y sobre todo con una serie tan única como Skins, es un error garrafal. He visto este Tony 2.0 y no pienso ver más. Es perder el tiempo, de la forma más obvia. Y el tiempo es mejor invertirlo en drogarnos y esas cosas.


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