Unas palabras con Hank Schrader

Está siendo uno de los grandes protagonistas de la cuarta temporada sin que probablemente nadie lo esperara, porque Hank Schrader acabó tan mal la tercera que tenía muchas papeletas de no poder acudir a ninguna fiesta más. Pero fíjate cómo son las cosas, fíjate cómo es Breaking Bad, que no solo se ha colado en la fiesta de lleno sino que además es él quien la está animando, y de qué manera. El recientemente fallecido Colombo ya nos demostró que no hace falta ser ni McGyver, ni Michael Knight, ni siquiera El Equipo A para combatir con el mal. Como decía Hercules Poirot, lo único necesario es poner a trabajar las células grises. Y así, desde su cama primero y desde su andador después, pero siempre desde la cabezonería y la inteligencia, Hank ha puesto patas arriba la serie. La serie, sí. Veamos qué nos cuenta el actor que da vida al superpoli de ABQ: Dean Norris.

Has hablado muchas veces sobre cómo prepararse para interpretar a un policía. ¿Cómo es la preparación para interpretar a un parapléjico?
Bueno, no es tan divertido. Estuve hablando con varias personas que habían perdido capacidades motoras, para hacerme una idea de lo que era. Teníamos a un especialista médico en la grabación, con ella trabajé mucho la manera de moverme. Es duro. La condición física de Hank era una gran parte de quién era, así que perderla le agria el carácter… y la pobre Marie es quien más pringa.

Hank encaja perfectamente en el papel de tío, siempre con una broma picante, y pinchando a su sobrino. ¿Eres un buen tío?
Pues soy muy tío, porque tengo nueve sobrinos y sobrinas. No sé si me tienen por un buen tío, o si creen que soy rápido con los chistes… pero soy rápido con los azotes.

¿A qué crees que viene la fijación de Hank con los minerales? ¿Tienes alguna pasión similar?
Ahora mismo no. Solía coleccionar monedas y latas de cerveza. No estoy muy seguro de lo que los minerales significan, creo que era la manera que tenía Hank de alejarse de su trabajo de policía. Catalogar esas piedras le daba a su vida un orden del que en ese momento carecía.

Una de mis escenas favoritas de la temporada es cuando Hank convence a Merkert y Gomez que Gus puede estar relacionado con la blue meth, y les enseña las huellas digitales en el apartamento de Gale.
Fue muy divertido. Una pequeña historia sobre esa escena: es un monólogo de cuatro páginas, todo información. Cuando lo vi pensé que debería haber renegociado mi contrato… Trabajé la escena con mi mujer, la ensayé de arriba a abajo unas ocho veces. ¡La clavaba! Así que cuando llegó la hora de grabar, bueno, teníamos previsto hacerlo en una tarde entera, pero nos salió tan bien que acabamos tres horas antes de lo previsto. Así que les dije al equipo que ya que les había librado de trabajar tres horas, nos íbamos de copas. Y al final de la tarde me quedé tomando cervezas con Michael Shamus [Merkert]…

Estamos recuperando poco a poco al Hank que conocíamos, ahora que se ha puesto manos a la obra en la caza de Gus. Estarás contento, ¿no?
Sí, lo estoy. Es más divertido estar en el centro de la acción que tirado en la cama con tus minerales y tus pelis porno. Aunque el porno no es tan malo… Hank aún no tiene el brío de las primeras temporadas, pero está en ello.


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