Unas líneas sobre el final de Entourage

Todo lo bueno se acaba. Excepto “Hospital Central”. Aunque eso sería decir que “Hospital Central” es buena y tengo entendido que lo único que se salvaba era el personaje de Jordi Rebellón. Pero luego se fue, ¿no? Y volvió. Y se fue, volvió y se fue. Y volvió y se fue y volvió. Creo. En cualquier caso aquí no hemos venido a hablar de “Hospital Central” para eso ya tenemos la Semana Especial de Hospital Central de Todoseries (principal rival de la Comic-Con estos dos últimos años). Hoy hemos venido a hablar de una serie que sí era buena y que sí ha acabado: Entourage.

Entourage puso fin a ocho años de serie el pasado 11 de Septiembre (fecha maldita a partir de ahora) y lo mejor que se puede decir de ella es que seguía manteniendo el mismo espíritu que tenía en 2004. Algo realmente meritorio. Ocho temporadas son muchas y pocas series pueden presumir de mantener el punto de partida de la serie durante todo ese tiempo. Gustarán más o menos pero es innegable que series como HIMYM, The Office o Weeds (por poner ejemplos de series que se tratan en esta web) no tienen nada que ver con lo que apuntaban en sus respectivas primeras temporadas. Entourage incluía giros argumentales y sus personajes iban evolucionando pero nunca se alejó de su principal premisa: contarnos la vida de una estrella de cine y de sus mejores amigos.

La verdad es que Entourage siempre ha sido calificada como comedia y su tono frívolo así lo permitía. Pero por encima de eso había dos personajes que hacían que la serie traspasase esa línea de dramedia que tanto gustan en los canales de cable. Uno de ellos era Johnny Drama el hermano fracasado de Vincent Chase, curiosamente interpretado por Kevin Dillon el, a partir de ahora, hermano exitoso de Matt Dillon. El otro era Ari Gold. Hay que levantarse para hablar de Ari Gold y especialmente de Jeremy Piven. Ari Gold es el típico personaje que todo actor desea interpretar pero que supone un arma de doble filo. Es muy fácil pasarse de rosca interpretando uno de estos personajes y convertirlo en una mera caricatura. Lo grandioso de Jeremy Piven es que en todo momento te podías creer que existiese un agente de actores exactamente como él a pesar de su histrionismo. La principal prueba de lo que digo es que Jeremy Piven se llevó tres veces consecutivas el Emmy a mejor actor secundario de comedia, compartiendo nominación con gente de la talla de Bryan Cranston, Rainn Wilson o Neil Patrick Harris y nadie puso el grito en el cielo. Dentro de unas décadas cuando se nos venga a la cabeza Entourage lo primero que recordaremos será lo realmente grandioso que era Ari Gold.

En ciertas ocasiones he leído algo con lo que no puedo estar más de acuerdo: el protagonista de Entourage era Eric Murphy. Es cierto que la estrella de cine es Vincent Chase y que la mayoría de tramas giraban en torno a sus avatares pero no hace falta más que ver la posición de “E” desde aquel lejano capítulo piloto hasta la season finale de esta semana. Ha pasado de ser el mejor amigo del famoso a abrir su propia empresa de agentes hasta acabar dejando el trabajo a un lado para irse con la mujer de su vida a criar un hijo. Vincent Chase por muchas bodas pegote que le pongan sigue siendo la estrella de cine, Johnny Drama su hermano fracasado y Turtle el amigo emprendedor del grupo.

Otra virtud de Entourage es la creación de su mundo interior. Aquaman, Medellín, Billy Walsh, Queens Boulevard… La aparición de gente como James Cameron, Mandy Moore, Martin Scorsese, Jamie-Lynn Siegler, Sasha Grey, Matt Damon… interpretándose a sí mismos y dando esa imagen frívola y egocéntrica que mencionábamos antes. Ese universo paralelo que se desarrolla a lo largo de la serie tan creíble. Las constantes autoreferencias. Que levante la mano aquel que no haya dicho o pensado “No sabía que Vincent Chase había hecho esta película” al ver a Adrian Grenier fuera de la serie de HBO.

Y ya está. Se acabó lo que se daba. Es cierto que ese final tan precipitado con happy-ending postizo nos ha dejado a la mayoría con el ceño fruncido pero a estas alturas le perdonamos cualquier cosa al infalible Ari Gold, al inconsciente Vincent Chase, al relanzado Johnny Drama, al millonario Turtle y al padre Eric Murphy. Sin olvidarnos de la nueva señora Chase… Soph… Elizab… Mujer rubia que trabajaba en Vanity Fair. ¡Y esperamos película!


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