Una recomendación rápida: Breaking In

Salvo How I Met Your Mother, las comedias tienen un papel secundario en este blog. No es una cuestión de calidad, aunque hemos reconocido muchas veces que nos van más los dramas, sino de adecuación a las características del mismo: las reviews son mucho más agradecidas para un capítulo de Lost o Fringe, por ejemplo, que para cualquiera de comedia. Eso no significa que le demos la espalda al género, ni que pasemos de ver los estrenos ni, mucho menos, que dejemos de recomendaros comedias que nos llaman la atención. Como es el caso de Breaking In, una comedia rápida y probablemente breve que exige una recomendación fugaz, como su ritmo. Al grano, que ese es el modus operandi de una serie que Fox estrenó el pasado 6 de abril. Veamos de qué va.

Breaking In es el tercer intento de Christian Slater por meter un pie en televisión después de los fracasos de My Own Worst Enemy y The Forgotten, dos series que prometían más de lo que daban y que al final duraron menos de lo que se esperaba. La nueva comedia de Fox podría batir ese record de cancelación precoz, ya que la cadena la ha metido con calzador en el mes de mayo para lo mismo que los premios de la lotería, tapar agujeros, y sólo le ha concedido siete episodios de los que ya se han emitido cuatro. Es decir, ha superado su particular ecuador en apenas cuatro semanas.

Breaking In va rápido, como si quisiera apartarse de en medio pronto, como si tuviera claro que su destino está escrito desde el primer día de emisión. Mirando el currículum de Christian Slater en televisión es para echarse a temblar, ciertamente, pero si hay que ser justos hemos de decir que Breaking In es una comedia entretenida. No pasará a la historia del género, pero se me ocurren muchas comedias que se emiten en la actualidad con menos ritmo y menos gracia que ésta.

La serie se centra en una empresa llamada Contra Securities a la que contratan particulares u otras empresas para poner a prueba su seguridad. Es decir, pagan para ser asaltados y recibir informes de sus puntos débiles. El jefe de esta empresa es el misterioso Oz (Christian Slater), un tipo imprevisible, metódico y maniático que cuenta con su particular grupo de especialistas: Cash, el frikazo de la tecnología (Alphonso McAuley); Melanie (Odette Annable), a la que no se le resiste ni una cerradura; Josh (Trevor Moore), el maestro del disfraz; y Cameron (Bret Harrison), un estudiante universitario que hace de hacker y con el que arranca la historia. Juntos forman un equipo prácticamente infalible que se mueve en situaciones muy originales y adecuadas para la comedia. Breaking In tiene su propia personalidad, no es otra serie de jóvenes americanos con problemas en el amor y en el trabajo, por lo que le auguramos un futuro más bien negro.

Breaking In vive deprisa, como decía. Podría funcionar como una procedimental de una hora, estilo Chuck, pero condensa todos sus chistes y todas sus tramas en apenas 20 minutos. Eso tiene un inconveniente muy claro para los que no dominan el inglés a la perfección, ya que la velocidad de disparo de chistes es altísima, pero un punto fuerte en el ritmo, ya que no da tregua. Como si los guionistas tuvieran clarísimo que no van a tener más de esos siete episodios firmados con la cadena y hubieran pactado entregarnos todo lo que tienen. Y eso significa chistes inexplicables, como ese escritorio al revés que nos encontramos en el piloto, chistes malos, chistes buenos y decenas de referencias al mundo geek, tanto en el despacho de Oz como en las camisetas de Cash. Breaking In es pura energía.

La prueba definitiva de que la serie es una sucesión de escenas surrealistas la encontramos en el personaje de Michael Rosenbaum. Sí, Lex Luthor. Rosenbaum tenía que aparecer en un cameo del piloto como el novio de Melanie, Dutch, pero su personaje gustó tanto a los productores que lo convirtieron en regular. El resultado no podía ser más satisfactorio, ya que interpreta a un genial Romeo que viene y va en la vida de Melanie para ponerle las cosas difíciles al bueno de Cameron, que se derrite por los huesos de la chica. Y entre beso y beso, se dedica a repartir orina sana en su Hummer amarillo a todos los que han de pasar controles. Genial.

A pesar de que se emite los miércoles después de American Idol, el mejor lead in de la televisión americana, la audiencia no ha respondido. En realidad, no creo que nadie esperara que lo hiciera. Ni los guionistas, ni Fox, ni el propio Christian Slater, al que podríamos bautizar como el cancelador precoz. Ya sé que no vamos muy sobrados de tiempo, pero si tenéis un ratito, echadle un vistazo al piloto. Os gustará.


Categorías: Breaking In Opinión Series
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