True Blood: Ligera decepción con el piloto

True Blood: Ligera decepción con el piloto

Una serie cuya carta de presentación es haber nacido en las entrañas de HBO y estar desarrollada por Alan Ball (creador de Six Feet Under) es, cuento menos, atractiva. Hablamos de True Blood, una de las series más esperadas del año, cuyo episodio piloto hemos tenido oportunidad de ver. No soy fan de las series o películas de vampiros, aunque es cierto que True Blood parece tratar el tema desde una perspectiva totalmente distinta. En cualquier caso, me he llevado una ligera decepción con el piloto, que se emitirá oficialmente el domingo 7 de septiembre. ¿Lo comentamos?

A continuación se ofrecen pequeños datos del episodio piloto. Nada demasiado destacado, a no ser que formes parte de la plataforma antiTodoseries: por un mundo sin spoilers.

¿De qué va True Blood
La historia se desarrolla en un presente en el que los vampiros hace dos años que han salido del anonimato. Desde Japón ha llegado una sangre embotellada que permite que los vampiros no sientan la necesidad de drenar a los humanos, generando un mundo en el que deben convivir ambas razas. En el primer episodio se descubre que los vampiros tienen ciertas características peculiares, como una habilidad especial en el sexo que atrae a las humanas y una capacidad para cerrar sus heridas a los pocos segundos de sufrirlas. Aunque comparten apariencia, sabemos que humanos y vampiros se distinguen fácilmente. Entre ellos, a pesar de estar obligados a entenderse, existe una desconfianza absoluta.

Los protagonistas
La principal es una joven adolescente que trabaja en un bar, Sookie Stackhouse, interpretada por Anna Paquin, famosa por haber ganado un oscar por El Piano y más famosa aún por haberse metido en la piel de Pícara en la saga X-Men. Sookie tiene la habilidad heroica de poder leer la mente de todo el mundo, al estilo Matt Parkman. La mente del vampiro Bill Compton (interpretado por Stephen Moyer) es la única que se le resiste y será, precisamente, por la que se sienta más atraída.

El hermano de Sookie, que se verá metido en un gran lío desde el primer episodio, se llama Jason y es el típico ligón egocéntrico bastante insoportable. Otros personajes que apuntan a convertirse en habituales son Tara y Rene, amigos y compañeros de trabajo de la propia Sookie, pero que no se desarrollan demasiado en el episodio piloto. De hecho, después de ver los 55 minutos escasos que dura el episodio, no tengo muy claro hacia dónde se dirige la serie.

¿Qué me ha parecido el piloto?
Como decía, no tengo muy claro hacia donde se dirige. Y me ha resultado ligeramente decepcionante, en especial después de ver hace escasos días In Treatment, otro producto de HBO, sencillo y con las ideas claras desde el primer minuto. True Blood prometía ser una explosiva combinación entre el género fantástico de los vampiros y el humor negro característico del guionista de American Beauty, pero no hemos vista ni una pizca de ese cinisimo afilado y en ocasiones me ha parecido estar viendo un episodio de Heroes, salvando las distancias. Sí, los vampiros parecen ser enigmáticos y atractivos, pero no he acabado de pillar esa escena sadomasoquista entre el vampiro y Jason, por ejemplo. Claro que yo tampoco me reía con Friends…

HBO la ha tocado con su varita mágica y espera convertirla en el nuevo éxito de la temporada, en parte para ocupar el inmenso vacío que dejaron Los Soprano. Si el camino elegido es la ambigüedad del episodio piloto, creo que será una travesía tediosa. Blade hizo mucho daño al género de los vampiros, estableciéndolos en nuestras conciencias como seres violentos y absurdos, como seres poco creíbles. Por eso, introducirlos en una sociedad aparentemente normal y hacernos creer que pueden convivir con nosotros, y que podemos salvarles la vida de manera desinteresada… o no, es una apuesta exageradamente arriesgada.

La cadena ha confirmado que retocará el episodio piloto para llegar bien arreglado al estreno, así que no me tiraré más a la piscina vaya a ser que luego tenga que darme cabezazos por este post. Eso sí, la primera impresión es que me ha dejado bastante indiferente, sin poder criticarle nada, pero sin poder alabar ninguna virtud sobresaliente. Correcta y entretenida. Sin más. Y eso, tratándose de HBO y del cerebro que fabricó American Beauty, son sólo migajas


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