Top 5: Trucos de guionista lamentable

Top 5: Trucos de guionista lamentable

Me dispongo a hablaros del oficio más antiguo del mundo. Efectivamente: el de guionista… ¿O qué pensabais? Remontémonos al día en el que Dios ideaba su gran creación: pensó en un escenario (el universo), en unos protagonistas (los insignificantes humanos) y reservó un destino a cada uno de ellos. Por lo tanto, aplicando un simple razonamiento, si el señor escribe el futuro… ¡el omnipotente es (y lo será por los siglos de los siglos) el guionista original! La palabra del Señor se fue extendiendo cual enfermedad bacteriana en un poblado africano y el hombre se fue creyendo equiparable a Él, y decidió jugar a imitarle. Sin embargo, somos tan imperfectos que necesitamos recurrir a trucos baratos para subsanar nuestras limitaciones. Hoy saldrán a la luz… ¡Aleluya!

En el puesto número 5: ¡La creación de nuevos personajes! Un guionista gesta un proyecto en base a unos determinados protagonistas y secundarios. Se van sucediendo las tramas, van cayendo los capítulos, se van completando las temporadas… hasta que el libreto no da más de sí: ya se han enrollado todos con todos y todos se han peleado con todos… Marcarse un The end sería la opción lógica. ¡Ja! En los negocios audiovisuales, impera una única lógica: si da dinero, keep on moving! Y entonces llega el momento en el que el mercenario de las letras se ve obligado a tragarse su orgullo de artista y a sucumbir a las exigencias de los de arriba: se sacan de la manga personajes trillados, establecen hilos argumentales forzados… ergo la calidad del show disminuye. Es el principio del fin: la serie decae, agoniza y muere. Ley de vida. Eso sí, mejor caer con dignidad.

Así, noAsí, no

En el puesto número 4: ¡Las voces en off! “¡Yo no soy tonto!”, reza el eslogan. No necesito que me expliquen lo que estoy viendo: es una redundancia que exista la figura de un narrador omnisciente (tipo Mujeres Desesperadas) que va relatando hechos que cualquier espectador podría deducir por él mismo. En una categoría parecida (en distinto apartado) situaríamos el off modelo Dexter, que describe meticulosamente los pensamientos del killer. Sí, aporta información. Sí, el monólogo interior acaba resultando monótono. Y es que existe un temor generalizado entre los directores de cine y televisión a un elemento: el silencio. ¿Una actuación se reduce a hablar y hablar? No: gestos y miradas podrían transmitir más que una dichosa voz del más allá susurrando: “estoy enfadado porque han matado a mi mujer”, “estoy agobiado por la presión familiar y laboral”, etc. Son pocos los que se atreven a gestionar los silencios como un elemento más de la narración: Breaking Bad sería el mejor ejemplo. Una imagen vale más que mil palabras, señores guionistas.

-Debra lleva fundas. –Idiota. –Perdón, pensaba que hablaba en off.-Debra lleva fundas. –Idiota. –Perdón, pensaba que hablaba en off.

En el puesto número 3: ¡Las elipsis temporales! El formato serie facilita la narración de acontecimientos: con más minutos de metraje, el margen para hacer las cosas bien, para expandir y contraer al antojo del creador, es mayor: No hay excusa: los cabos sueltos y las lagunas de guión, son un error imperdonable: ¿Cómo reaccionas tú, estimado lector, si te surge un problema de difícil solución? Lo afrontas y lo capeas. ¿Y si eres guionista? ¡Te lo saltas! Explican una trama que avanza y avanza y, de repente, intuyendo que no encuentran salida posible… ¡Elipsis temporal! Y listos. Muy listos: sitúan la acción unos meses/años después y asunto terminado. “¿Y qué ha pasado en ese lapso de tiempo perdido?”. Pues te lo imaginas. O, si eso, ya te compensarán ese vacío con alguna pieza extra en la colección definitiva en DVD$.

“Y tras Walt, un mono quedó a cargo de la Isla”. Epílogo 2.

En el puesto número 2: ¡Los flashbacks! Si un personaje está correctamente perfilado, es innecesario mostrar sus recuerdos mediante esta técnica. Esos pseudointelectuales que se sienten insultados si reciben respuestas “masticadas” a enigmas supuestamente simples, deberían indignarse ante la utilización de la técnica express de caracterización: los personajes trabajados, evolucionan de forma natural y el espectador los conoce progresivamente, sin necesidad de enseñarles su pasado en un intento de justificar su situación presente y futura. Es tan goloso el recurso del flashback, tan fácil, tan lamentable…

Calla, calla… que me viene un flashback. No, es un pedo…

En el puesto número 1: ¡Los finales abiertos! Tiremos de manual. Un cuento ha de estructurarse en: un planteamiento (la presentación de personajes y su contextualización), un nudo (los conflictos) y un desenlace (la resolución de lo explicado). “Ay, es que yo soy un tío innovador y voy a dejar el final abierto, así cada espectador se construirá su propio final… ¿Soy o no soy un genio?” No, no eres un genio, sino un farsante: si quisiera construir mi propio final me leería un libro de los de la colección “Elige tu propia aventura”. “Es que lo que pretendo es estimular la imaginación de la audiencia y…” Vamos, que no sabía rematar su faena… ¿Qué diríais de mí si yo redactara un post y…

¿El final del artículo? Lo importante ha sido el viaje¿El final del artículo? Lo importante ha sido el viaje


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »