Top 5: Personajes que me traumatizaron

Top 5: Personajes que me traumatizaron

Averiguar qué se cuece dentro de una cabeza humana es imposible. Sí, amigos psicólogos: por mucho que os empeñéis, nunca seréis capaces de explicar por qué el hombre y la mujer son como son. Me baso en datos: se dice que no aprovechamos ni una decena parte de nuestro cerebro, así que esto es irrefutable: los Freud, Jodorowsky y compañía, no saben a ciencia cierta de lo que hablan, simplemente porque no tienen (tenemos) la capacidad cognitiva suficiente para autoconocernos como especie. Por lo tanto, si el mencionado (y sobrevalorado) Freud afirmó en su día que los niños se enamoran de sus madres, que las niñas hacían lo propio con sus padres y que el descubrimiento sexual es el pilar de nuestro desarrollo; yo veo sus teorías y subo la apuesta: si me dices qué personajes te marcaron de pequeño, te diré en qué clase de persona te vas a convertir. ¡Toma estudio absurdo, Sigmund! ¿Queréis saber por culpa de qué personajes (creo) que he acabado así de perturbado? Me la juego por los siguientes bastardos:

Mucho robot del futuro pero no tiene ni orejas, ni dedos. FAILMucho robot del futuro pero no tiene ni orejas, ni dedos. FAIL

En el puesto número 5: ¡Doraemon! Él. El fue el motivo por el cual deseaba tener un gato. Él fue el motivo por el cual todos los peces que me regalaban acababan en la profundidad del agua… de mi inodoro. Yo quería un gato: “¡Los gatos son mágicos! ¡Vienen con aparatos dentro!” Qué inocente era. Finalmente me regalaron el ansiado gato, y lo primero que hice fue buscar alguno de sus aparatos. Y encontré uno en su interior. Concretamente, su aparato digestivo. ¿Qué? Mi gato carecía de bolsillo, así que tuve que improvisar uno. Doraemon fue el motivo por el cual no volví a desear tener un gato durante un tiempo…

Sí, yo también me pregunto por dónde defecan/orinanSí, yo también me pregunto por dónde defecan/orinan

En el puesto número 4: ¡Catdog! …No volví a desear tener un gato hasta que le vi a él. A ellos. Dos mascotas en una, sensación única. Y yo que pensaba que estaba mal de la cabeza… ¿Entonces cómo se puede definir al dibujante que creó una serie para niños protagonizada por el fallido resultado del coito llevado a cabo entre un perro y una gata (o un gato y un perro, aunque el orden de los factores no altera el producto)? Un monstruo, sin duda…

“I'm Muzzy and I'm gonna kill you slowly”

En el puesto número 3: ¡Muzzy! Y hablando de monstruos. Él. Muzzy. Si enfrentarse al aprendizaje de una nueva lengua es ya de por sí motivo de temor (a lo desconocido), descubrir que tu “profesor virtual” era un bicho extraterrestre de varios metros de altura (y de anchura) dotado de una mandíbula poderosa y de unas zarpas con las que podría acabar con cualquier niño antes de que éste pudiera saludarle con un académico “Hello, Muzzy!”; la situación se agravaba. El temor se convertía en pánico. Sí, sé que era un dibujo; sin embargo no se podía destacar la posibilidad de que el gigante verde saliera de la pantalla como la niña de “The Ring”. De hecho, a día de hoy, sigo sin descartar tal posibilidad.

Quién dijo que Dogen era un personaje inútil?Quién dijo que Dogen era un personaje inútil?

En el puesto número 2: ¡Ranma! La coletilla que completaba el título de la serie era verdaderamente misteriosa: Ranma ½. ¿Medio? ¿Medio qué? Pues el título era muy revelador. Ranma era medio hombre-medio mujer. Bueno, para ser más exactos era hombre y mujer. Era… era… una especie de “agente doble”. Tenía pistola, sí. Pero cuando se le mojaba, su pistola se convertía en una… en una… a ver, cómo remato la metáfora… en una funda. Eso, una “funda”. Ya sabéis… ¡porque es donde se meten las pistolas! “Qué poca clase, qué pervertido”. Tenéis razón. Eso sí, los hay peores…

Antes y después. O no.Antes y después. O no.

En el puesto número 1: ¡Chicho Terremoto! Por supuesto que hay pervertidos mucho peores que yo. Os regalo un ejemplo: ¿Su nombre? Chicho Terremoto. ¿Pasatiempos? Jugar al baloncesto… y fetichismos varios. Sí, fetichismos; entre los que destacaba uno por encima del resto: su gusto por observar las bragas de sus amigas. Pero su “inocente” fetichismo se tornó obsesión por la ropa interior de una chica en concreto: Rosita. La serie terminó, y nunca más se supo del bueno de Chicho. ¿Mi predicción? Dejó de ser “un niño virtuoso medianamente gracioso” a “un viejo verde potencialmente peligroso”. Varias órdenes de alejamiento después, acabó en algún país exótico ejerciendo de mercenario…

Y ya está listo. Visto lo que he visto seguro que a partir de ahora me entendéis un poquito mejor. Soy rebelde porque el mundo me ha hecho así. Es culpa del sistema establecido. Y del gobierno. Y de las series de los años 90 destinadas supuestamente a un público infantil-juvenil. Una mala década la tiene cualquiera, supongo… Si no fuera porque lo que se atisba en el horizonte es la generación Pokémon. Y, acto seguido, la quinta que ha crecido con High School Musical, Hannah Montana y Camp Rock. Por favor, que llegue ya el 2012…

...y que se cumplan las profecías Mayas. Amén.…y que se cumplan las profecías Mayas. Amén.


Categorías: Sin categoría
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »