Top 5: Mis villanos favoritos

Verano: época de calor. España: tiempos de crisis. Cuando estas dos circunstancias coinciden, forman un double hit combo casi imposible de contraatacar. En mi casa, ya hace mucho tiempo que sustituimos el aire acondicionado por el aire condicionado, es decir, el aire que está condicionado a la fuerza que se le imprime con el brazo al abanico. Eso sí, los fines de semana optamos por la opción deluxe (dentro de nuestras posibilidades) y vamos al cine a dejarnos invadir por la magia del séptimo arte de las salas climatizadas. Da igual lo que esté en cartelera, ¡si incluso he llegado a acompañar voluntariamente a una amiga (cof, cof; ¡pagafantas!) a ver Eclipse, de la caca saga Crepúsculo! Fatality. Pues en uno de esos tráilers que precedían la película de emos vampiros; en una de esas piezas con las que nos intentan convencer de que todavía se ruedan films por los que merece la pena pagar; vi un título que captó mi atención: Mi villano favorito. No sé por qué extraña razón, mi cerebro estableció una conexión y me dijo: “Tienes que escribir un post sobre tus villanos favoritos”. Se afirma que el cerebro es un mecanismo complejo… No es mi caso.

¿El lavabo? Al fondo a la derecha¿El lavabo? Al fondo a la derecha

En el puesto número 5: ¡Evil Monkey! Fueron muchos los capítulos en los cuales Chris, el mediano de los Griffin, vivió atormentado por un maligno mono que vivía clandestinamente en el armario de su habitación. Lógicamente (sí, he asociado la palabra “lógicamente” a algo relativo a Family guy) ningún miembro de la familia creía en la existencia de ese simio… hasta que fue cazado. Un día, Evil Monkey, salió del armario (sic) y lo conocimos tal y como era: un animal cortés, bondadoso y servicial que, cumplida su misión con Chris, decidió iniciar una nueva vida bajo el amparo de otro desgraciado adolescente.

¡No me llames Grimitooooooo!¡No me llames Grimitooooooo!

En el puesto número 4: ¡Frank Grimes! Trabajador ejemplar y mejor persona, Grimito era lo que Homer Simpson nunca podría llegar a ser… para lo bueno y para lo malo. La simpática inutilidad del patriarca de Los Simpson, a la que la mayoría de sus compañeros de la Central Nuclear se habían acostumbrado, sacaba de quicio al entrañable Frank. Tanto era así que, en un arrebato patológico de autoidentificación homeriana, perdió la cabeza y murió electrocutado. Siempre estarás en nuestros corazones, Grimito.

Mañana me paso a la depilación láserMañana me paso a la depilación láser

En el puesto número 3: ¡John Abruzzi! Una gran cantidad de malos malosos desfilaron por las galerías de Fox River y de Sona (T-Bag, Lechero, Sammy) y también fuera de ellas (Kellerman, la vicepresidenta Steadman, el Coronel); sin embargo, si he de quedarme con uno de ellos, elegiría al emblemático John Abruzzi, el mafioso italiano. Gracias a su prematura muerte, se libró de ser víctima de los desvaríos de los guionistas, y dejó para el recuerdo una escena mítica que daba una salida digna al personaje: rodeado por la policía, se negó a entregarse y, antes de ser acribillado a balazos, proclamó su lapidaria frase póstuma: “¡Yo sólo me arrodillaré ante Dios!”. Y olé.

¡La camisa no es de imitación es piel piel!¡La camisa no es de imitación es piel piel!

En el puesto número 2: ¡Tuco! Pocos episodios pudimos disfrutar de este tan desagradable como, paradójicamente, carismático elemento. Él fue el primer obstáculo con el que se topó la pareja Heisenberg-Pinkman y, desgraciadamente, el negocio de la metanfetamina era demasiado pequeño para tanto traficante. El negocio es el negocio.

Esto parece España: uno trabaja y los demás miran...Esto parece España: uno trabaja y los demás miran…

En el puesto número 1: ¡Miguel! Debo ser el único al que no le acabó de convencer el llamado Trinity. Quizás será porque seguía vinculando a John Lithgow con el simpático extraterrestre que interpretaba en la añeja Third Rock from the Sun (Cosas de marcianos), pero no entiendo las múltiples alabanzas que se ha llevado el final boss de la cuarta season de Dexter. A mí me agrada más el papel de Miguel, la evolución del cual fue más demencial: de juez a confidente de las atrocidades de Dex; de confidente a amigo; de amigo a padrino, y de padrino… a enemigo a abatir. El desenlace de su historia me supuso un mayor “trauma”, ya que los vínculos afectivos respecto a su verdugo eran más estrechos y, por ende, su “desaparición” fue más dramática y perturbadora.

En fin, para que no se diga que este escrito carece de utilidad, os dejaré con una moraleja directamente extraída de la obra de un filósofo cuyo nombre no mencionaré porque, total, seguramente no os sonará de nada: “Ten a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca”. Nota: el autor no descarta que la mencionada moraleja sea de un cómic o similar, porque lo más parecido a la filosofía que he leído es la columna de opinión del diario Marca….


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