The X-Files: Especial 20 aniversario

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Seriéfilos del mundo: hoy no es un día más. Es 10 de septiembre de 2013 y justo hace veinte años de esa imagen que encabeza el post. Es nada más y nada menos que el 20 aniversario de The X-Files, una fecha que hace historia. A lo largo del verano hemos querido rendir nuestro pequeño homenaje a la serie en esta web, un homenaje que culmina aquí, un homenaje al que he dado muchas vueltas. ¿Qué decir de Expediente X que no haya dicho ya? Es difícil, teniendo en cuenta que mi primera incursión en Todo Series hace ya casi tres años llegó con un Series de tu vida dedicado a Mulder y Scully. Claro, que muchas veces la respuesta llega de la forma más simple. ¿Qué mejor manera de despedir esta dedicatoria que ofrecer un puñado de razones maravillosas por las que adentrarse en este mundo fascinante que Chris Carter creó? Razones escogidas con la cabeza y el corazón. Sin más, os dejo con esas razones, que invitarán a todo aquel que esté dispuesto a realizar un viaje en el que habrá que atreverse a mirar más allá, a buscar lo que está pero no se deja ver fácilmente, a recorrer bosques húmedos y oscuros sin más iluminación que la de un par de linternas, a resolver misterios y a gritar, ahora más que nunca, que “la verdad está ahí fuera”.

Historia televisiva: The X-Files es, simple y llanamente, historia televisiva. No se puede hablar de televisión sin entender la vuelta de tuerca en el género que supuso su nacimiento. No es sólo cuestión de temática y de roles, es cuestión de formatos, esquemas, vocabulario, etiquetas que surgieron de ella aunque un alto porcentaje de los seriéfilos de nueva generación no lo sepa. No sólo marcó el producto de la pequeña pantalla en los noventa, es que muchas series emitidas durante la última década no existirían sin ella.

La mitología: Fue pionera en muchas cosas, pero si de algo ha de sentirse especialmente orgullosa es de introducir la fórmula del “mytharc” en la televisión. En estos tiempos se oye mucho aquello de “no está mal, no le pido más a tal serie porque es un producto de ciencia ficción”, pero esas personas no pueden estar más equivocadas. Hay grandes ejemplos de buena televisión del género que ofrecen más que entretenimiento basura, mucho más. Ésta fue una sorpresa en ese sentido. Nadie esperaba que una serie de misterios y alienígenas pudiera llegar a adquirir la seriedad que adquirió, pero lo cierto es que lo hizo. La mitología de X-Files es compleja, muy compleja, tan buena que muchos no saben qué hacer con ella. Esta mitología no consistió en una sola trama alargada hasta el infinito y más allá, sino en varios arcos mitológicos perfectamente marcados que iban ampliando y ampliando la historia hasta dar forma a un mito perfectamente trazado que nació millones de años atrás. Abducciones de personajes principales, las consecuencias de éstas, cambiaformas, Samantha, el aceite negro, la antigua mitología que nos cuenta el origen de un virus extraterrestre cuando aún la única forma de arte eran las pinturas rupestres, los supersoldados… Desde la prehistoria hasta el siglo XXI, pasando por Roswell. Unos arcos mitológicos que abarcan una trama anudada fascinante y muy disfrutable para los verdaderamente curiosos, una mitología tratada de manera seria y muy política.

Monster of the week: Si existe, está en Expediente X. O si no existe, claro. Los stand-alone o autoconclusivos, como comúnmente se les llama, son esos episodios que en mayor o menor medida se pueden seguir de manera independiente. El equipo de la serie bautizó muy acertadamente a los suyos como “monster of the week” por razones obvias, pero no sólo de monstruos se alimentó el programa. La cantidad de mitos, criaturas y temas tratados es inmensa y muy variada, un conjunto muy rico con el que yo, personalmente, he aprendido muchísimo. Vampiros, alienígenas, hombres lobo, zombies y demás criaturas básicas y frecuentes también hacen acto de presencia, pero vayamos más allá. Días que se repiten, insectos mortales (la criptozoolología es tema estrella aquí), viajes en el tiempo, episodios-documental, sombras que calcinan, personas con poderes que nunca pidieron tener, mundos paralelos, hongos gigantes, sectas, exorcismos, mitos africanos, europeos, orientales, incluso Mulder y Scully entrando en un juego… Hay para todos. Lo genial de una buena parte de estos casos es que no nacieron de la nada. Si bien la imaginación de Chris Carter es próspera (también estudió periodismo y tiende a investigar más que esta pareja) por más extraños y absurdos que puedan resultar algunos de estos casos, casi siempre hay una base real y científica (o mitos reales)  que, evidentemente, se ha llevado al extremo para poder convertir en ficción. De hecho, para curiosos, existe un libro que algún día será mío llamado The Real Science Behind The X-Files, de Anne Simon, que ilustra mejor este punto.

Mujer de ciencia, hombre de fe: Es éste un patrón que se ha podido observar a menudo en televisión en la última década, ¿podría alguien olvidar esas discusiones entre Jack y Locke que nos sacaban de quicio mientras queríamos entender la postura de ambos? Sin embargo, esta dualidad nunca estuvo mejor marcada de lo que lo estuvo en ese producto nacido en el 93, porque si bien fue una parte importantísima del motor que movió la serie durante nueve años, se llevó a cabo con tal maestría que más que un cliché se convirtió en pura ambigüedad humana. Dana Scully, científica, escéptica, doctora en medicina. “Después de todo lo que has visto, ¿por qué no puedes creer?”. Mulder repitió esta frase cientos de veces a lo largo de 202 episodios y nosotros lo secundábamos, qué remedio nos quedaba. Sin embargo, esa pelirroja de ojos azules se permitía a menudo el ejercicio de la religión y la creencia absoluta en un Dios todopoderoso. Contradictorio, ¿no? Pensemos ahora en Fox Mulder, un hombre que parecía no crecer nunca y que en la obsesión malsana por entender qué ocurrió con su hermana creía en todo lo que el universo le pudiera ofrecer, por muy extraña y absurda que fuera su naturaleza. “Mulder, ¿hay algo en lo que no creas?”. Pero si hay algo que Mulder nunca compartió es la creencia religiosa de Scully. Pura contradicción, de nuevo. Chris Carter quiso que estos personajes se reflejaran con la mayor humanidad posible y la humanidad no entiende de manuales. Quiso que él representara sus ganas de creer y que ella hiciera lo propio con su imposibilidad de ver más allá. Por eso otorgó a cada uno de ellos su talón de Aquiles, su propia contradicción. Porque los humanos, humanos son.

Los guionistas: Es ésta una serie magníficamente escrita, con unos guiones inteligentes, cargados de curiosidades, bien documentados y que en ocasiones resultaron una buena lección de historia. Uno no pasa por los más de doscientos episodios de Expediente X como un espectador pasivo si cuenta con una mente abierta: aprende, siente curiosidad y vive. He visto algunos episodios más de veinte veces y siempre me cuentan algo nuevo. Chris Carter, Vince Gilligan, Frank Spotnitz,  Darin Morgan, Glen Morgan, John Shiban, James Wong, hasta Duchovny y en una ocasión Gillian Anderson, son sólo algunas de las mentes maravillosas que hicieron posible esta fábrica de sueños.

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La ambición de la historia: Uno de los principales problemas en este caso son los prejuicios hacia el género, tal y cómo he comentado arriba. Pocos espectadores actuales saben que Expediente X era mucho más que una serie de extraterrestres, que su trama era tremendamente ambiciosa, que estimulaba las mentes de quienes se sentaban a observar. Era estimulante, sí. Pocos saben también de la carga dramática que tuvieron que soportar los personajes, que iba en ascenso, que nunca les dio un respiro. Espionaje, conspiración, desinformación del pueblo en una era en que supuestamente se tiene acceso a todo con un solo click, la trascendencia, la fe, las creencias, los viajes espirituales, la lucha, lo desconocido, la inmensidad del cosmos, la soledad. La serie trató de maravilla todos estos temas que, lejos de ser ficción, forman parte de la vida. Psicópatas, necrofilia, pederastia y endogamia son temas muy delicados que no son producto de guionistas enfermos, sino de una triste realidad que semana tras semana se encargaron de denunciar.

Dana Scully: Scully es simplemente uno de los mejores personajes femeninos de la ciencia ficción de la historia. Leal, fuerte, con principios, independiente y autosuficiente. Un personaje que en su momento fue tachado de “reina del hielo” porque hace dos décadas aún chocaban estas características en una mujer. Scully fue muchas cosas, pero fría no es precisamente una de ellas, era sensible sin dejar de ser fuerte hasta límites agotadores para cualquier ser humano y nos regaló momentos que nos partieron el alma a todos. Aquí, por supuesto, entra el trabajo de Gillian Anderson, a quien Chris Carter describió como “un milagro extraño con el que hemos sido bendecidos”. Momentos descorazonadores, dificultades, escenas dolorosamente bien interpretadas que le valieron un Emmy bien merecido en el 97. Scully fue y sigue siendo un personaje inspirador para muchas mujeres, un personaje que rompió con los prejuicios del género femenino como agente de la ley. Larga vida a la heroína que episodio tras episodio escuchó las alocadas teorías de su compañero con la ceja levantada y los ojos en blanco.

mulder y scully

Fox Mulder: Profiler educado en Oxford, psicólogo que no llega a entender a la humanidad y que busca vida más allá porque no le gusta lo que encuentra en ésta. Un adulto desde niño, un niño siendo adulto. Un luchador nato que no pudo vivir sin su compañera desde que se estrecharon la mano por primera vez. Sólo quería encontrar a su hermana, sólo eso. El rey de la culpabilidad. La persistencia hecha persona. Dormía en un sofá porque la cama era demasiado corriente e innecesaria. Atractivo y aún así inepto para las relaciones. Sexy hasta para hablar de alienígenas. Meó sobre el póster de Independence Day. Solitario. ¿Saber la verdad era pedir demasiado? Puede que la interpretación de Duchovny resultara algo monótona y que sus dotes interpretativas no llegaran a las de su compañera, pero fue el Mulder perfecto, un personaje fascinante que sin duda hizo historia.

El villano: Vais a perdonarme la expresión pero aquí somos todos adultos. En la historia de la televisión hay pocos villanos más hijos de puta de lo que el fumador llegó a ser con una sola mirada. Al principio no tenía voz, sólo nos regalaba su presencia y su humo. Siempre cigarro en mano. El protagonismo de este fantástico personaje llegaría algo después, convirtiéndose en uno de los ejes principales de la trama mitológica (si no el principal) y llenando las escenas de terror con su presencia. Todo villano guarda una debilidad, un punto débil a través del cual es posible atacar a sus defensas, hasta Benjamin Linus consiguió la redención. El fumador no. El fumador nunca llegó a redimirse porque no quería hacerlo. El fumador nunca llegó a tener un punto débil porque su frialdad y falta absoluta de empatía y sentimientos lo convertían en algo ajeno al resto. Sólo el fumador podía utilizar a su esposa como moneda de cambio o disparar a su hijo en la cara por propio interés. Cigarro en mano, su historia fue creciendo con la misma falta de piedad de la que él siempre hizo gala. “Musings of a Cigarette Smoking Man”, uno de los mejores episodios de la serie, nos narra ese momento en el que se reveló como ser despiadado. “I can kill you whenever I please, but not today”.

fumador

Los secundarios de oro: Hay series y series. Pocas cuentan con unos secundarios de lujo sin excepción y que llegaran a convertirse prácticamente en protagonistas de la historia en un grado menor, claro está, al de los dos personajes principales.

  • Walter Skinner: El jefe ambiguo de Mulder y Scully que durante años nos mantuvo con la constante duda de en qué lado estaba realmente y que sin embargo resultó ser un hombre valiente y el mejor aliado que pudieron llegar a tener. Vietnam no pudo con él pero el sindicato casi se lo lleva por delante. Tener relación con los expedientes X siempre supuso pagar un precio muy alto, un precio a base de vidas humanas. Realizó su primera aparición en la recta final de la primera temporada y gustó tanto que no tuvieron más remedio que incluirlo en el reparto, aunque no fuera ese el plan inicial. Todos queremos a Skinner porque a pesar de los pesares, Skinner adoraba a esos dos agentes como el profe de parvulario que toma cariño al alumno que da más guerra.

“Cuando tenía dieciocho, yo… me marché a Vietnam. No fui reclutado, Mulder, me alisté en el cuerpo de la Marina el día de mi dieciocho cumpleaños. Lo hice con fe ciega. Lo hice porque creí que era lo correcto. No sé, quizás todavía lo creo. A las tres semanas de servicio, un muchacho de diez años del Norte de Vietnam llegó al campamento cubierto de granadas y yo… le volé la cabeza a una distancia de diez metros. Perdí mi fe. No en mi país ni en mí mismo, sino en todo. Nada más tenía sentido ya. Una noche de patrulla, nos atraparon y todos… todos cayeron. Es decir, todos. Bajé la vista… a mi cuerpo… desde fuera. Al principio no lo reconocí. Miré la banda VC de mi uniforme, tomé mi arma y permanecí… en esta selva espesa… apacible… sin miedo… observando a mis amigos muertos. Observándome a mí mismo. Por la mañana, los hombres vinieron y me metieron en una bolsa de cadáver hasta que… supongo que encontraron mi pulso. Desperté en un hospital de Saigón dos semanas después. Tengo miedo de mirar más allá de esa experiencia. ¿Usted? Usted no. Su renuncia es inaceptable.”

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  • The Lone Gunmen: Si existe un trío de frikis más mítico que los Pistoleros solitarios, es que el mundo no es mundo y aquí estamos todos locos. Frohike, Langly y Byers han protagonizado algunos de los momentos más hilarantes y conspiranoicos de la serie. Siempre encerrados en su búnquer y preocupados por publicar el siguiente número de “El tirador solitario”, sirvieron de gran ayuda a nuestros agentes favoritos cientos de veces. No había trama, mentira, ni por supuesto, ordenador o sistema de seguridad que se les resistiera. Contaron incluso con su propio spin off, que no duró más de media temporada pero fortaleció la importancia de estos tres adorables geeks en la historia.

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  • Alex Krycek: Ese villano ambiguo que hablaba ruso como quien acaricia terciopelo, violento, atractivo, cargado de testosterona, un cabroncete al que es imposible odiar porque, maldita sea, Krycek, nos caes bien. Verlo junto a Mulder en pantalla siempre ha sido un lujo. Verlos pelear, también. Tunguska es uno de los mejores mitológicos de la serie por una razón. Sólo queda preguntarse para quién trabajaba realmente Alex, y la respuesta es simple: para quien pagara mejor o lo tuviera amanezado. Krycek ha sido la meretriz de muchos y también ha apuñalado por la espalda a éstos mismos. Un personaje que a mí personalmente siempre me ha fascinado.

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  • Garganta profunda, X, Marita Cobarrubias, Kersh, Spender, el hombre de la manicura, la odiada Diana Fowley, etc… Todos han formado parte de este rompecabezas de manera esencial y a todos, menos a la última, acogemos en nuestras pantallas.

Doggett y Reyes: Por más que se les haya colocado la etiqueta de los patitos feos que llegaron a terminar de condenar la serie, estos dos personajes merecen una mención y todo mi respeto. Brillaron con luz propia aunque la intensidad no fuera la de otro tiempo y dieron lo mejor de sí mismos. Mónica Reyes nos ofreció una versión femenina de Mulder cargada de espiritualidad que añadió frescura a esa última temporada. A Annabeth Gish hay que tenerla en cuenta. John Doggett llegó para colocarse en el papel de escéptico justo cuando Scully tuvo que meterse en la piel de Mulder para poder recuperarlo. Robert Patrick interpretó a un personaje que ya venía dañado de fábrica, antiguo marine al que nunca dejó de pesarle la pérdida de un hijo y que, he de reconocer, me sacó más lágrimas en su relativamente corto paso por serie de las que Mulder consiguió sacar.

reyes y doggett

Los detalles: Las series detallistas para buenos observadores no han nacido recientemente. Afortunadamente, los 90 nos dejaron productos de gran calidad que requerían revisionados para ir más allá y buscar, como Twin Peaks o ese del que hablamos hoy. Detengámonos a hablar de algunos de ellos.

  • 11:21: Si un amante de la serie consulta la hora y se encuentra con esas cifras nunca las dejará pasar. Es, simplemente, LA HORA. El número 1121 se repetirá numerosas veces a lo largo de la serie en lugares en los que incluso pueden pasar inadvertidos. Un reloj, un ordenador, Samantha Mulder nació en 21 del 11, números de expedientes, números de paquetes enviados…
  • 1013: El número x-phile por excelencia. Para empezar, es la fecha del cumpleaños de Chris Carter y por supuesto de Fox Mulder. La productora de éste genio es la Ten Thirteen. Y no sólo eso. Como en el caso anterior, el número aparecerá en puertas, expedientes, horas y demás lugares imprevisibles.
  • 42: El buen friki conoce la importancia de éste número y Carter también quiso hacerlo suyo. 42 es el número del apartamento de Mulder, el número de veces que este loco ha visto Plan 9 del espacio exterior, la cifra que se proyecta en pantalla cuando en Fight the Future una bomba está a punto de detonar en la cara de John Locke… digo, Terry O’Quinn…
  • Los mensajes del opening: “The Truth is Out There” es la maxima que se repite al final de la cabecera de la serie y que pasará a la historia como algo realmente mítico. Sin embargo, Chris Carter cambió la frase de apertura en algunas ocasiones,  cuando el capítulo lo requería: “Trust No One”, “Everything Dies”, “Believe to Understand”,  “They’re Watching” o mi favorito, “’éí ‘aaníígÓÓ ‘áhoot’é’” (“la verdad está lejos de aquí” en idioma navajo) son sólo algunos de los ejemplos que se pueden ofrecer.

He escogido cuatro de las muestras más notables en el programa, pero no las he expuesto todas. Esos no son los únicos números con los que se jugó en la serie ni los mensajes de apertura son el único detalle al que prestar atención. Los episodios están cargados de detalles que harán las delicias de aquellos a los que les gusta verse inmersos en el universo de un buen producto.

Títulos: Mencionados algunos detalles a tener en cuenta en un buen visionado a lo Mulder, no podemos dejar atrás el hecho de que los títulos de los episodios también son parte del juego. En un principio podemos encontrar algunos tan simples como “Fire”, “Ice”, o “Field Trip”, pero en su mayoría, cada título contaba con su propio juego de palabras, homenajes evidentes o escondidos a otras obras maestras, títulos en latín, japonés, alemán, español. “En Ami” vendría a ser algo parecido a “como amigo” en francés, mientras que en cuanto a fonética suena como “enemigo” en inglés. Teniendo en cuenta el episodio del que hablo, tiene todo el sentido del mundo. Éste sólo es uno de los muchos casos en los que podemos encontrar sorpresas simplemente leyendo el título del capítulo correspondiente.

La relación Mulder/Scully: Siempre se ha hablado de la relación entre ambos personajes como un caso excepcional de tensión sexual no resuelta que, en efecto, estaba ahí, una tensión que no se resolvió, por decirlo de alguna manera, hasta la séptima temporada. La reina de todas las tensiones sexuales, lo que había entre ellos era pura química. Pero no todo queda ahí. Lo que hizo especial esta relación fue que durante todos esos años se basó en el respeto y la lealtad, el compañerismo, la necesidad, la total entrega hasta rebasar los límites de la lógica. Gillian Anderson dijo una vez que en esta serie, el cogerse de la mano era el equivalente al sexo en otros programas. Los roces, las miradas, el decirlo todo sin decirlo, los abrazos, las palabras. Todo estaba ahí y todo era evidente, pero era una relación tan profunda que pasar al siguiente nivel antes de lo que lo hizo hubiera sido, hablando claro, joderlo todo. Miles de shippers se alzaron en todo el mundo antes de que el término comenzara a utilizarse con asiduidad. Fue único y fue maravilloso.

“¡Pero me salvaste! ¡Por difícil y frustrante que haya sido a veces, tu maldito racionalismo y tu ciencia me han salvado un millón de veces! Hiciste de mí una persona honesta. Me mantuviste íntegro. Te lo debo todo, Scully… tú no me debes nada. No sé si quiero hacer esto solo. Ni siquiera sé si puedo. Y si yo abandono, ellos ganan.”

Las raíces: ¿Fue antes el huevo o la gallina? No quiero ni pensarlo, porque aquí hemos venido a no dar respuestas. Lo que sí está claro es que prácticamente todo se ha inventado ya y toda obra de arte (literaria, cinematográfica, televisiva, musical) nace de la admiración de maestros anteriores. No es ésta una excepción. The X-Files cuenta con unas influencias que son un auténtico lujo. Pensemos en las historias independientes de Twilight Zone, otra maravilla mítica (de seriedad menor pero calidad mayúscula) que merece la pena ver y cuya influencia en el producto del mago es innegable. En la primera temporada podemos encontrarnos un par de episodios donde se observa claramente que el creador admiró Twin Peaks en tiempos anteriores. Si bien es verdad que no comparten temática en el sentido general, esos ambientes lúgubres y oscuros del principio sí que guardan un punto en común. ¿Y qué hay de Dana Scully y Clarice Starling? Es cierto que una vez concluida la primera temporada ambas mujeres no se parecen en nada, porque Scully evoluciona admirablemente, pero sin duda uno se sienta a ver los primeros capítulos y puede reconocer a Clarice sin ningún tipo de problema. Tampoco puedo olvidarme de la profunda admiración de Carter hacia Alfred Hitchcock, a quien rindió homenaje en la serie en ocasiones como Triangle (modo de rodaje), Fight the Future (la escena del maizal es un claro homenaje a “Con la muerte en los talones”) y apareciendo en la serie, al igual que el cineasta hacía en todas sus películas, en tres ocasiones.

El legado: Todo tiene un pasado pero indudablemente si sabe hacerlo bien también puede marcar huella en el futuro. Son muchas las series que a día de hoy han bebido de Expediente X en mayor o menor medida, porque de lo que no cabe duda es de su evidente influencia. Series puramente procedimentales como Bones o Castle gritan hasta desgarrarse la garganta aquello de “yo desayuno con X-Files”, pero si nos trasladamos a su propio género, la lista crece aún más. Series de gran impacto como Supernatural, Torchwood, American Horror Story Asylum o incluso Lost en una medida más pequeña (no son mis palabras, son las de Lindelof) han bebido de nuestra veinteañera. Sin embargo, la serie que más clara ha dejado su influencia con respecto a X-Files sin ningún tipo de problema es Fringe. Si bien la mitología va por un camino diferente (aunque también contemos con cambiaformas y demás elementos), muchos de los casos Fringe son un cóctel de varios expedientes X y ésta influencia también es directa en algunos personajes, tramas y eslóganes utilizados, así como en muchos de los guiños de le dedicó. Que nadie me malinterprete, esta serie también merece la pena, la revisionaría ahora mismo sin pensar, pero hay que aceptar de dónde ha nacido y que su influencia no sólo se limita a las primeras temporadas.

No dejemos atrás las numerosas referencias que podemos encontrar en otras manifestaciones. A lo largo de este año he encontrado menciones a la serie en distintos productos literarios, muchas series de televisión han utilizado aquello de “¿qué harían Mulder y Scully?” e incluso tenemos episodios homenaje a la serie en otras como Los Simpsons, Bones o Supernatural. ¿Y cómo olvidar aquel éxito de Catatonia?

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Esto es un expediente X: El legado de la serie no sólo se limita al producto audiovisual. El término “expediente x” se ha convertido a lo largo de los años en una expresión frecuente del vocabulario. Programas de televisión que analizan los expedientes X de tal año, libros que nos cuentan los expedientes X españoles, personas que sin haber visto la serie exclaman aquello de “esto es un expediente X”. De la huella que ha ido dejando no queda un mínimo de duda.

Es ahora más actual que nunca: Si crees que la serie ha envejecido mal, es que no has entendido nada. Las mentiras del gobierno, la maldad de los de arriba, los demonios con traje y corbata, los peligros que nos acechan y toda una serie de máximas como “el gobierno niega todo conocimiento” hacen que adquiera hoy mucha más relevancia y realismo del que poseía en su día. Hace un mes alguien entre el público de la Comic Con preguntó a Chris Carter si la serie hubiera cambiado en algo si se emitiera en la actualidad, su contestación fue que, por desgracia, absolutamente nada. Todos conocemos la situación política que vivimos.

La inteligencia del espectador: El desfile de personajes brillantes y de envidiable inteligencia no tenía límites, pero si Chris Carter respetó una inteligencia por encima de todas, esa es la del espectador. Todo estaba ahí y realmente había que saber mirar, buscar, volver a mirar si era necesario. Nunca se dio nada mascado y muchas de las cosas más importantes de la serie se dijeron sin decirse. Era como esconder diamantes en medio de la niebla y recibir la mayor de las recompensas al encontrarlos. Se dice por ahí (de verdad, yo no empecé el rumor) que X-Files nunca explicó nada. Algo muy lejos de la realidad. Los informes que los agentes entregaban semana tras semana no tenían validez ninguna porque los fantasmas y los despachos de madera de roble y cuero no casan bien, pero el espectador había visto lo que había visto y lo único cierto es que no podía negarlo. Unos fueron Mulder y otros, como Scully, siempre llegaron dos minutos después a la escena perdiendo la esencia.

Lo que nos enseñó: “¿Porqué iba a aceptar la derrota si tu no la aceptas? (…) Te conozco, Mulder, no vas a rendirte”. Unas palabras tan simples como “Don’t give up” pueden representarlo todo. Palabras que se han convertido en una de las máximas favoritas del fandom (una servidora incluso las lleva tatuadas), el cast y especialmente del equipo de la serie. X-Files nos enseñó muchas cosas, pero si una lección se puede extraer de ella, es la de no rendirse jamás ante la adversidad. Lucha incluso cuando ya no quede nada. Mulder y Scully eran héroes por razones muy distintas al héroe clásico. Lucharon por salvar el mundo, sí. Lucharon por la verdad, claro que lo hicieron. Pero sobre todo lucharon sabiendo que nunca podrían ganar, que aquello que buscaban era inalcanzable, y aún así jamás se rindieron. Ni siquiera después de las pérdidas personales y humanas, después del dolor, las lágrimas. Como la Dra. Scully dijo una vez, sentada en una roca y empapada, hablando de Moby Dick, no hay diferencia entre la verdad y una ballena blanca que no dejas de perseguir y se ha convertido en una cruzada personal. Y todos, queridos míos, tenemos la nuestra.

El tratamiento del “freak”: Los escritores nos enseñaron que a veces a los monstruos no hay que temerlos, que sólo necesitan cariño. Si algo se inculcó aquí, es el derecho a ser diferente, el respeto por quien no pidió nacer de esa manera. Que los monstruos reales no tenían un aspecto siniestro ni provocaban la histeria, sino que vestían trajes caros, dormían calentitos en sus carísimos hogares y, por supuesto, trabajaban para el gobierno. Se nos presentaron varios tipos de freaks. Episodios como The Post-Modern Prometheus o Humbug nos enseñaron que el único precio de nacer diferente era la soledad, que al monstruo lo construía una sociedad superficial y falta de tacto, nos despertó una piedad admirable. Después estaban los “freaks” dañinos, algunos de ellos sádicos por naturaleza, asesinos implacables, y otros desgraciados que para sobrevivir tenían que dañar al prójimo y sufrían como nadie podía imaginar a causa de ello.

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La era de internet sin redes sociales: En los noventa internet no se concebía como se concibe ahora. No vivíamos rodeados de spoilers y promos, no teníamos los episodios a ritmo USA en diez minutos ni pasábamos el día en redes sociales como si nada contara sin vivirlo de cara al público. El boom del seriéfilo de nueva generación está muy relacionado con el fácil acceso y el exceso de información acerca de todos los productos que visionamos. Expediente X hubiera sido enorme con todas estas redes, de eso no me cabe duda. Pero el caso es que lo fue sin necesitarlas. Sin Twitter (¡ni Todo Series!), la serie se hizo con toda una red de fanáticos que plasmaban sus teorías al estilo más conspiranoico en foros y chats que hoy en día han quedado desfasadísimos. En ese aspecto, también fue pionera. Antes de la era Lost la audiencia también se reunía en la red para hablar de su pasión por los alienígenas a los que Scully nunca veía. Sólo que no lo tenía tan fácil.

Mark Snow: Si la sintonía de Expediente X no es una de las más silbadas y tarareadas de la historia, que vengan a abducirme en este preciso instante. (Un minuto después no ha pasado nada, así que tengo razón). Sin embargo, Mark Snow no sólo realizó un trabajo excelente con el tema principal de la serie, ya que supo acompañar de forma maravillosa todos y cada uno de los momentos que presenciamos. Nos inyectó tensión, nos hizo llorar, reír,  nos provocó un estrés de narices y nos regaló maravillas como ese Scully’s Theme que tanto tuvo que sonar en las últimas temporadas o ese The Truth Inside que cerró la serie y que sigue encogiéndome el corazón. La banda sonora de The Post-Modern Prometheus, la de Release, The End… Son sólo ejemplos del regalo que nos dejó en ese tiempo.

Fight the Future: Es un hecho. Todas las series de televisión que saltan a la gran pantalla acaban siendo víctimas del batacazo salvando honrosas excepciones como Star Trek. Si pensamos en el segundo filme que nos dejó Chris Carter el caso es el mismo, una historia que no supo estar a la altura. Es una especie de maldición, el cambio de formato aquí no funciona. Sin embargo, Fight The Future es una suerte. La primera película que nos ofreció Expediente X, y que se emitió como puente entre la quinta y sexta temporadas sí llegó a algo. El número de espectadores fue grandioso, la historia sí contaba con la ambición que caracterizaba a la serie, aunque en una medida menor, y forma parte de la mitología. Nos llevó a la Antártida, nos mostró las consecuencias del virus extraterrestre, nos dejó escenas que nos aceleraron pulso y corazón. Tomada como un episodio largo o no, Fight The Future es un producto que merece la pena y que no hay que saltar en un visionado completo de la serie.

Premios: Sobra extenderse. Si bien hay ciertos premios que hoy en día están completamente pervertidos y desvirtuados, X-Files se hizo la gran merecedora de nada más y nada menos que 16 Emmys y 5 Golden Globes entre otros.

Los X-Philes: El término griego “filia” es perfecto para describir el amor y la obsesión insana de cualquier fan que se precie. No hace falta decir mucho. Los actos pesan más que las palabras y un fandom que veinte años después sigue más vivo que nunca, organizando actos online con mucha frecuencia y luchando así por la serie que marcó sus vidas, es un Fandom con mayúsculas. Está claro que algo se hizo bien.

Pasarela de actores: Cualquiera que se disponga a ver la serie actualmente, se sorprenderá del número de caras que después se hicieron conocidísimas que encontrará en ella. Esto es un continuo buscando a Wally. Aaron Paul , Bryan Cranston, Dave Grohl (sí, sí, Nirvana y Foo Fighters), Terry O’Quinn, Michael Emerson, David S. Lee, Maggie Wheeler… Si sigo nombrándolos a todos no terminaré nunca, pero son decenas de actores que más tarde han brillado en otros programas.

Canciones míticas: Un x-phile no escucha “Walking in Memphis” y simplemente recuerda los viejos tiempos de Cher, sino que imagina la triste y enternecedora historia de un mutante que sólo quería amor. “Wonderful, wolderful” siempre representará una carretera vacía en medio de la noche y el maletero de un Cadillac cerrándose. ¿Y qué hay de “Twilight Time”? Una canción de amor para un interruptor asesino. Por no hablar de “The Sky is Broken”, de Moby, que representa nada más y nada menos que un momento en que cambió todo porque las evidencias no se podían seguir escondiendo. Canciones que quedarán siempre en la memoria marcando algunos de los momentos más míticos de la serie. “Don’t look any further” nunca había resultado tan escalofriante.

Citas que merece la pena recordar:

“Creo que a veces enterramos vivos a los muertos”.

“Un sueño es la respuesta a una pregunta que no hemos aprendido a formular”.

“¿La verdad? La verdad no existe. Ellos la inventan. Ellos son los ingenieros del futuro, los verdaderos terroristas”.

“Si no sacas la cabeza de la arena, tú, yo y cinco mil millones de personas vamos a acabar como los dinosaurios”.

“No me amenace, Mulder, he visto morir a presidentes”.

“La verdad es una ballena blanca imposible de atrapar”.

“Nada desaparece sin dejar rastro”.

Los mensajes directos a los fans: Sin los seguidores ningún producto es posible y el equipo siempre fue consciente de ello. Son muchos los guiños al fan los que la serie ofreció. Mulder vuelve, Scully llora, “¿alguien me ha echado de menos?”, dice él. Y todos lloramos. En dos episodios la serie contó con un entusiasta personaje llamado Leyla Harrison cuya obsesión como trabajadora en el FBI eran los expedientes X. Más tarde nos enteramos de que Leyla Harrison es el nombre de una acérrima fan de la serie que desgraciadamente murió tras una larga enfermedad y ése fue el gran homenaje que recibió. “Así que aquí es donde se fabrica la magia”, dijo al bajar a ese sótano cargado de misterios, y todos respondimos que sí. Por no olvidar ese mensaje al final de “Max” que los guionistas nos dejaron a través de las palabras de Scully: “que nadie llega solo a la meta”. Y así es, éste fenómeno de algún modo, nos pertenece a todos.

Puede que sea éste el post más largo de la historia de Todo Series. Mis más sinceras disculpas, queridos lectores. Pero ésta fecha es sumamente especial para muchos y requería un homenaje por todo lo alto. Si has llegado hasta aquí, estás tan obsesionado como yo, eres un seríefilo curioso o simplemente ya estás preparado para emprender la travesía.

No puedo decir adiós sin dar las gracias a la serie y a todo lo que desde los once años ha supuesto en mi vida, a la gente maravillosa que gracias a ella he conocido, al equipo que me hizo soñar, a los actores que dieron vida a mis personajes favoritos, a todo lo que me enseñaron y, cómo no, a Chris Carter, ese genio que con sus inquietas ideas hizo que todo esto fuera posible. Gracias, gracias, gracias.

No dejéis de creer.

 

 


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15 comentarios

  1. J24B

    Es una de esas series que consiguio aunar las buenas opiniones de la critica con arrastrar a una legion de fans, como en su dia lo hizo Lost o ahora Game of Thrones. Sin duda esta en mi top ten de series de siempre, inolvidable, pasaran otros 20 años y seguira en la memoria colectiva, ojala pongan el broche de oro con la tercera y ultima pelicula.

  2. Me sumo al homenaje, para mi se volvió una religión ver el capítulo de la semana, sin contar los spin-off.
    Fue una serie que, mas que sentar las bases de cómo se hacen las series hoy, fue una serie que abrió mentes.
    Mi homenaje también para Frank Black, gran personaje encarnado por el gran Lance Henriksen

  3. Anónimo

    Es una serie que mejoró con el tiempo, pasó del caso por capítulo a tramas más complejas.

  4. Yo solo digo una cosa… ¿cuando decias ke publicabas tu primer libro sobre XFiles?… es para ir haciendo reserva en la libreria… ¡PORKE LO COMPRO YA!

    Si es ke no se puede decir mas claro… mas alto tal vez, pero mas claro imposible.

    Gracias Irene, por regalarnos esta joya a los X-philers y a los ke no lo son, tambien.

  5. dani

    Grandísima serie, y Mulder siempre sera el que tenía respuestas para todo. Hpy cae una bolsa de pipas en su honor

  6. Fantástico post Irene!!!!

    Gracias por el excelente análisis, me han entrado unas ganas enormes de revisionar algún capitulo!!!

    Para mí, Expediente X es LA serie, le tengo un cariño especial ya que fue la primera que me enganchó a lo bestia, y como bien dices ha influido y sigue influyendo muchísimo en la TV actual.

    Desde luego X Files se merece un puesto de honor en el Olímpo de las series!!

  7. Shanti

    Un post maravilloso Irene. Para mí Expediente X siempre será LA SERIE DE MI VIDA. No habrá nunca otra igual, que me enganche y me emocione como Mulder y Scully lo hicieron.

  8. Mi serie, la serie de mis amigos, la que en mi pais (Chile) se emitia los jueves como a las 11 de la noche, y ahi estabamos un monton de gente, clavados, los jueves para ver los Archivos Secretos X porque si uno no veia los Archivos Secretos X no tenia nada de que hablar el viernes.

    Epoca en que Friends era un guilty pleasure. Los intelectuales veiamos Seinfield. Pero todos, por igual, a ver los X files. Todos buscando el poster de Mulder con el platillo volador. Y era ver al Fumador y aplaudir. El Fumador es el mas grande villano de la historia despues de Darth Vader. Un tipazo con clase, con estilo, con frasesones, el tipo esta que se sale, con sarcasmo, con ironia, asi tienen que ser los malos.

    No es dificil ser fan de los X files 20 años despues 🙂

    • Juan Francisco

      Apoyo el comentario de un compatriota, que recuerdos Jueves en la noche…Un gran abrazo…a los fans del mundo tras 20 años.

  9. Gexp

    me encanto tu post Irene 😀 explicaste todo muy bien y si The X Files es de lo mejor en la historia !! (tiene muchisimas cosas que la hacen ser The Best ) y por la cual me engancho …doy gracias a todos los involucrados por darnos esta maravillosa serie, me fascinan Mulder y Scully ( y quienes le dieron vida, David & Gillian).. y todo el equipo que lo conformo (MP, RP, AG, CSM, AK, CC, FS, etc… me hacen sentir orgullosa de ser Xphila !!
    Expedientes X aun esta vigente y es 4ever !! =D

  10. Alex

    Espectacular Post!!!… me he vuelto a emocionar recordando partes y frases que nombras igual o hasta mas aun que cuando las vi o escuche en su momento por primera ves… el “No me amenace, Mulder, he visto morir a presidentes”… jujujuju mortal! … que serie por dios…QUE SERIE! la primera que me hizo seguirla religiosamente todas las semanas. Felicitaciones genial post!!

  11. saske80

    Muy buen Homenaje a esta gran serie.
    Despues de leerlo me he dado cuenta de todo lo que no me he dado cuenta de la serie. Una padada
    Para mi la mejor serie de la historia
    Viva x files, Mulder, Scully y todo lo que creo Cris

  12. Como gran X-phile (aún lo sigo siendo, de vez en cuando tengo la “necesidad” de verme algún capítulo o peli), agradezco enormemente este FANTÁSTICO POST. Es una serie que, en ocasiones, parece olvidársele a la gente, cuando ha sido una de las más importantes de la historia de la televisión.
    Gracias!! Y ojalá volvamos a ver a Mulder y Scully en XF3!!

    I want to believe.

  13. RBN

    Estimada

    Muy buena manera de rendir un homenaje a una serie que tiene tema para mucho rato. Me encantaba el nivel de contraste temático que solía tener cada vez que veía esta serie.

    Estaré encantado de leer si llegases a realizar el review del nuevo estreno la serie X-Files

    Saludos!

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