The Walking Dead: Reflexiones a mitad de temporada

The Walking Dead: Reflexiones a mitad de temporada

Con la midseason finale del pasado domingo, The Walking Dead ha puesto punto y seguido a una tercera temporada que la está encumbrando tanto a nivel de audiencias como de críticas. De hecho, la sensación generalizada es que la serie ha remontado el vuelo tras una segunda temporada bastante gris. Casi diez millones y medio de personas dijeron hasta luego a Rick y compañía en un episodio que, como de costumbre, el amigo Iban Granero se ha encargado de diseccionar. Pero, más allá de lo que sucede en ese Made to Suffer, vamos a ocuparnos en este post de lanzar unas pequeñas reflexiones sobre lo que han sido estos ocho primeros episodios de la temporada.

  • Fuera Darabont, dentro Mazzara. Durante la primera y buena parte de la segunda temporada, el showrunner de The Walking Dead fue Frank Darabont. Su marcha nos pilló por sorpresa, al tiempo que intentábamos documentarnos acerca de Glen Mazzara, el nuevo jefe. Mazzara, al respecto del relevo, decía lo siguiente (las cursivas las pongo yo ahora): “Hemos trabajado mucho en el diseño de esta temporada con Frank al mando, así que la transición será suave. Vamos a ser continuistas, como también lo vamos a ser con lo que hicimos en la primera temporada. Creo que, como toda segunda temporada, nuestro principal trabajo es corregir fallos. Mejorar. No hay ningún plan para desviarnos de lo planeado, ni tenemos ahora una visión diferente de la serie“. Vaya, Glen, parece que te guardabas los ases debajo de las mangas… Mazzara llegaba para mejorar la serie, y desde luego que su mano se nota. Yo no diría que ha sido continuista, sino que más bien ha optado por cambiar el foco de la serie. Con Darabont se nos intentaba dar a conocer a los personajes desde sus diálogos; Mazzara prefiere que se expresen por sus acciones. Es algo que encaja mucho mejor con el tono de la serie, aunque a veces se pase de tuerca, como es el caso de Michonne… a la que no vendría mal oír un poco.
  • Michonne. Agresiva, desconfiada, temeraria, vengativa, feroz, implacable… Michonne es un personaje de armas tomar, alguien a quien desde luego es mejor no deber dinero. Sin intención de meterme mucho en comparaciones con el cómic, sí debo decir que la Michonne televisiva está muy poco perfilada en comparación con su versión en papel. Fríamente, cuesta entender esa ojeriza que le tiene la espadachina al Gobernador. Sí, desde luego que el tipo no es trigo limpio, pero una vez llegada a la cárcel y con una herida medianamente seria, no tiene demasiado sentido que Michonne regrese a Woodbury en busca de… ¿venganza? No está el mundo de TWD como para ser un justiciero. Volviendo mínimamente al cómic: esa Michonne sí tiene motivos para destrozar al Gobernador, pero la nuestra no. El personaje de Michonne, por su rol dentro del grupo, puede permitirse el lujo de no ser excesivamente poligonal, de carecer de la profundidad que sí necesitan otros; pero creo que, hasta ahora, se han pasado de frenada y la señora de la katana es demasiado hermética.
  • El Gobernador. The Walking Dead presenta en esta tercera temporada a su primer gran antagonista, el personaje interpretado por David Morrissey. Sin ser un calco físico del dibujo de Kirkman, lo cierto es que Morrissey ha sabido extraer buena parte de la esencia de ese tipo complejo, oscuro y con dos caras que es el líder de la comunidad de Woodbury. Quizá ha faltado darle más cuerpo a su psicopatía, a su maldad, o quizá el Gobernador de la serie no es tan venenoso como el del cómic; en cualquier caso, una muy buena noticia de actor y personaje porque no era nada sencillo estar a la altura…
  • Andrea. Si algo malo le achaco al Gobernador es precisamente su papel para con Andrea… pero lo pongo aquí porque no creo que sea culpa de él, sino de la posición de ella. Realmente no alcanzo a comprender qué pinta Andrea en Woodbury. Es evidente que cuando todas las cartas estén sobre la mesa ella apostará por su antiguo grupo, ya que creo que no ha construido ningún vínculo tan sólido en su nuevo hábitat (más allá de lo sexual) como aquellos que compartía con Rick y compañía. El tiempo fuera de Woodbury pasa mucho más lento que dentro de esos muros aseguradores, de modo que Andrea debería tirar hacia aquellos con quienes compartió auténtica supervivencia. Cierto que el contar con Michonne en sus filas podría hacer que los rechace, como también cabe la opción de que les culpe de haberla abandonado a su suerte… pero sigo pensando que en Woodbury, aparte de los rifirrafes sexuales con el Gobernador, no ha sido capaz de encontrar nada más que una paz que está a punto de reventar. No ha trabado relación con nadie más (o no se nos ha mostrado) y su principal referente tiene pinta de estarse sacando de dentro el auténtico monstruo que es. En mi opinión, Andrea se ha ido deshaciendo como personaje durante estos ocho capítulos, y sin ella las cosas serían apenas diferentes. Aportación cero.
  • Lori. Por mucho que un parto sea algo peligrosísimo en el contexto de una cárcel asediada por zombis y que no goza de los mínimos estándares de higiene, a muchos la muerte de Lori nos pilló por sorpresa. A muchos más, descorchando champán. La mujer de Rick nunca tuvo un peso específico (más allá de generar el gran conflicto de la segunda temporada), y desde luego que las dotes interpretativas de Sarah Wayne Callies no ayudaban. Su adiós no tiene pero alguno, y sí dos puntos a favor: ha colocado a Rick en un nivel de paranoia creciente y ha acelerado la maduración de Carl. Bravísimo.
  • El cliffhanger. Sinceramente, no podemos decir que haya sido espectacular. La tensión se vence porque sabemos que es muy difícil que Daryl y Merle mueran, y lo más probable es que terminen por escapar de alguna forma, lleguen a la cárcel, se reagrupen y tomen Woodbury al asalto. O no. Quizá mueran ambos en el 3×09 entre cuchillazos fratricidas, en cuyo caso habré sido un bocazas. Pero como cliffhanger, flojete…
  • La frase: “Tanto tiempo huyendo de los walkers te acaba haciendo olvidar lo mala que es la gente”. Maggie, forjadora de aforismos además de guapísima. Qué gran verdad has soltado…
  • Shane. ¿El peor cameo de la historia? Podría ser. Shane, siempre grande…
  • La relación Daryl-Carol. Dejo esto para el final porque realmente sé que es algo muy personal, pero… ¿a alguien más le parece totalmente prescindible esa especie de rollete entre Daryl y Carol? Sin llegar a tensión sexual no resuelta, lo que sea que se traen entre manos estos dos me parece que desentona de lo lindo. ¿Hacía falta esa mini-trama de Carol desaparecida y Daryl buscándola?


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