The Walking Dead, el cable y la fórmula del éxito

Poco podía imaginar Robert Kirkman allá por 2003, fecha en que empieza a publicar los cómics de The Walking Dead, que sus personajes iban a dar el salto a la televisión… y no digamos ya si le hubieran hablado de récords de audiencia como los que la serie presenta. La joya de AMC es la punta de lanza de una tendencia que está cambiando las tornas tradicionales, en que las producciones de cable solían solían interesar a cuatro gatos por muy buenas que fuesen, mientras que las network se llevaban el pastel de la audiencia de calle. De un tiempo a esta parte, sin embargo, muchas de las series de AMC, Showtime, FX y compañía saltan a los titulares con enunciados como el que protagonizan esta semana las aventuras de Carrie y Brody: “Homeland consigue su mejor audiencia de la historia, con 1.750.000 espectadores en el estreno del cuarto episodio de su segunda temporada”. Y claro, renovación al canto… Los números de Homeland, en todo caso, como los de casi cualquier otra serie de cable, palidecen enormemente si los comparamos con la auténtica apisonadora: The Walking Dead. A lomos de una tercera temporada que está resultando ser el yang de la lenta y vilipendiada segunda, TWD podría impartir más de una lección a las network, incapaces como son de encontrar en los últimos años una verdadera gallina de los huevos de oro. ¿Qué se debe aprender de The Walking Dead?

  • Temporadas cortas: En casa de las network una temporada suele moverse entre los 22/24 capítulos. Es un número idóneo por dos motivos. En primer lugar, porque cubre casi todas las semanas comprendidas entre septiembre y mayo, es decir, que a efectos de cuadrad la programación va como anillo al dedo; en segundo, porque con llegar a la quinta temporada ya se obtiene la mágica cifra de los 100 capítulos, y por tanto la sindicación (venta de la serie a pequeñas emisoras, es decir, ingresos). Sin embargo, el mundo del cable prefiere temporadas cortas, de 12/13 episodios. Una elección que va en la línea de muchas series british, aunque éstas van más allá y se quedan incluso en 6. Temporadas de una docena de entregas aseguran tramas más concentradas, con la virtual ausencia de episodios de relleno, al tiempo que permiten narraciones más complejas porque el espectador no necesita recordar en abril cosas que vio antes de Navidad. Obviamente, los parones son más dramáticos (que nos lo digan a quienes esperamos la quinta y mitad de Breaking Bad), pero precisamente AMC encontró la fórmula para contrarrestar eso, programando sus mejores apuestas de manera consecutiva. Al menos hasta que The Killing dijo basta y Mad Men empezó a pelearse con el calendario…
  • Procedimentales vs. serializadas: Las network suelen preferir los procedimentales, series con capítulos auto-conclusivos en los que todo empieza y termina en 50 minutos. Es una manera de no perder seguidores, ya que no importa si te pierdes el episodio de esta semana, y también de facilitar la sindicación, debido a que es más fácil programar capítulos como churros, sin orden concreto y en cadena. Pero el público cada vez se adhiere más a la cultura del cliffhanger, a las historias con algo de chicha a medio y largo plazo. Especialmente el público joven, que es por cierto el más rentable en términos publicitarios. The Walking Dead ha sabido jugar perfectamente con eso en el arranque de su tercera temporada, con Hershel y los nuevos prisioneros en el final del 3×01 y con el plano-espía de Carol en el 3×02
  • Paciencia con los números: Aquí la cosa es más complicada, ya que el cable, por su naturaleza de pago, tiene menos dependencia de la publicidad y por tanto puede permitirse algo más de manga ancha a la hora de darle cuerda a una serie de estreno que no está respondiendo del todo bien en cuanto a audiencia. La falta de paciencia de las network es justificable, aunque en ocasiones los tijeretazos sean fulminantes. El caso más claro que me viene a la cabeza es Lone Star. La serie debutó con unos flojos 4.060.000 de espectadores, y el 1×02 bajó hasta los 3’2. Unos números que invitan al golpe encima de la mesa, vale… ¿Pero qué decía la crítica? ¿Y cuándo se emitía la serie? Lone Star compartía franja horaria los lunes con, atención, The Event (que sí, que era una castaña, pero que gracias a la promoción veraniega arrancó con 10’88 y 9’06 millones de espectadores), con Two and a Half Men y con Dancing with the Stars, dos monstruos que no bajaron de los 14 y 18 millones, respectivamente, en esas dos semanas. Es decir, corría con muletas contra el equipo jamaicano de 100 metros. Y la crítica decía que si era el mejor piloto de la temporada, poco le faltaba; o que no había nada parecido en televisión; o que era el mejor piloto de network desde Friday Night Lights. ¿Dónde estaría ahora Lone Star si Fox hubiese optado por un cambio de franja o de día en lugar de por cancelar?
  • El gore como metáfora de la valentía: Casualidad o no, TWD ha roto los audímetros justo cuando ha dejado de lado el ritmo lento y ha optado por la acción, por las hordas de zombis y, directamente, por el gore. Sin llegar del todo a los niveles del cómic (es difícil, la verdad), la tercera temporada de la serie no se está cortando un pelo a la hora de mostrar tramas y muertes desagradables. Un nivel tan alto de vísceras en la televisión convencional se antoja imposible, especialmente por el qué dirán los anunciantes. El miedo a perder publicidad actúa muchas veces como freno para las network. ¿Pero realmente se retirarían todos los anunciantes? ¿Si se fueran la mitad, no seguirían quedando muchos? Y los que huyen, ¿no volverían al ver las audiencias crecer?
  • A por todos o a por pocos: Los Serrano, protagonizada por personajes de ambos sexos adultos (30-40), adolescentes (15-20), niños (10-12) y mayores (alrededor de los 60), es el más claro ejemplo de serie para todos los públicos, aquellas que buscan cubrir todas las franjas de edad posibles en un intento de ganarse al anunciante más pintado. La estrategia del ir a por todos puede ser buena, pero también puede provocar el efecto contrario… que no interese a nadie. En un mercado como Estados Unidos, con más de 300 millones de potenciales telespectadores, solo necesitas un 3 o un 4 por ciento de gente para crear un éxito. Buscar nichos es la manera más efectiva, de ahí que estemos viviendo un boom del género fantástico en las network, con Once Upon a Time a la cabeza (y lo que llegará en breve: Hannibal, Dracula, Alice in Wonderland…) The Walking Dead es un claro ejemplo, en busca del nicho zombi

Desde luego que la apuesta de TWD por cambiar totalmente el registro es acertada, y aunque quizá no tenga que ser el camino a seguir por todas las series del mundo, sí evidencia una cosa: hay que mirarse el ombligo para aprender. La segunda temporada, desde luego, no gustó a los fans de los cómics, pero tampoco a los no-fans. No gustó a la mayoría de la gente porque se centró demasiado en unos personajes que, admitámoslo, no son ni los más complejos, ni los más ricos, ni los mejor interpretados de la historia de la televisión. El camino a seguir, como en el cómic, es presentar conflictos sin parar, y buscar las reacciones de Rick y compañía. De esta manera los defectos quedan disimulados, el espectador vive en tensión y empatiza mucho más… y los números cantan. Y yo, quién lo iba a decir, espero como agua de mayo el 3×03 de The Walking Dead…

Vía: EW


Categorías: Opinión The Walking Dead Etiquetas: , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »