The Slap: el drama de la educación

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The Slap (en inglés la bofetada) es la nueva miniserie de la NBC que ha comenzado a emitirse a mediados de febrero y tiene un futuro, cuanto menos, prometedor. Se trata de una adaptación de la producción australiana titulada con el mismo nombre, emitida en 2011. La serie está planteada con el mismo estilo: cada capítulo se centrará en un personaje en concreto de este drama familiar. ¿Lo comentamos?

Con este profundo análisis del piloto de The Slap se presenta Elisa Mongil, que a partir de ahora cruza el charco para ofrecernos las mejores recomendaciones british. ¡Bienvenida!

Un día cualquiera, una familia se reúne para celebrar el cumpleaños de Hector. Tensión entre algunos de los adultos y un niño malcriado que no sabe comportarse conformará la mejor ecuación para un fatal desenlace. De esto trata el primer episodio de The Slap, titulado Hector. Se nos presenta la situación que hará dividir a una familia en dos, cuando Harry (Zachary Quinto), hombre de negocios respetable y primo de Hector, abofetee sin pensarlo a Hugo, el cual no tiene relación familiar con él. Esto hace que los padres del niño monten en cólera y comience una discusión que acabará definitivamente con la fiesta de cumpleaños.

Antes de indagar más en el primer episodio, hablemos del estilo. La historia es narrada a modo de cuento, por una tercera persona, y consta de su introducción correspondiente, nudo y finalmente, desenlace. Cada día que pasa, se centra en un personaje diferente y vemos cómo evoluciona la historia desde el punto de vista de todos y cada uno de ellos que estaban en aquel cumpleaños. El narrador nos contará cómo se sienten los personajes cuando comienza el día y cuando acaba. Nos dará detalles de sus vidas íntimas, de sus deseos y aspiraciones. Todo lo necesario para que el espectador juzgue sin miedo a los implicados de esta historia y se posicione, como si de un jurado se tratase.

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Volviendo al primer episodio, se nos presenta a Hector (Peter Sarsgaard), padre de familia con un noble trabajo en el ayuntamiento, y que vive intentando escapar continuamente de su realidad. Lo tiene todo, pero no parece feliz ni a gusto. Utiliza la música para evadirse y pensar en Connie (Makenzie Leigh), la canguro de sus hijos y que también trabaja para su mujer. Esta es Aisha (Thandie Newton), ella dirige una clínica médica y parece satisfecha con su vida, su familia y sus logros.

Mientras comienzan los preparativos de la fiesta de cumpleaños, Hector va a la clínica de su mujer, con la excusa de recoger unas píldoras, cuando realmente lo que quiere es ver a Connie. Estando cerca de un semáforo, Hector se dice a sí mismo que si este sigue en verde, él seguirá recto y volverá a casa sin las píldoras (y sin ver a Connie). Si se pone en rojo, irá a ver a la chica. Es una metáfora interesante, pues el verde es lo bueno, lo correcto, y el rojo lo prohibitivo, y lo que tienes que evitar. Él elige esto último.

Cuando Hector vuelve a casa, comienzan a llegar los familiares, que se van introduciendo en la historia poco a poco. Desde el principio podemos apreciar tensiones entre Aisha y los padres de Hector, o entre Harry y los padres de Hugo, el niño malcriado protagonista de la famosa bofetada. Este es el hijo de un matrimonio que parece vivir por y para él. Por poner un ejemplo, la madre le sigue dando el pecho y el niño tendrá alrededor de 8 o 9 años quizás. Él hace lo que quiere y no tiene control, está totalmente mimado y protegido por sus padres. Durante la comida estos están más pendiente de su hijo que de la celebración en sí y del resto de familiares.

En un momento dado, Hugo coge un vinilo de música (la que utiliza Hector para soñar con Connie), y lo tira al suelo. Parece que esto está avisando al protagonista de este episodio, e incluso al espectador, de que Connie está a punto de aparecer. Y así es, como algo rompiéndose en el interior de Hector: Connie aparece en la fiesta. Y le hace un regalo, que contiene una tarjeta que dice: “Don’t play what’s there. Play what’s not there”. Evidentemente le está pidiendo que no sueñe con ella, sino que juegue, que juegue con lo que no tiene pero que sí podría tener.

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Podemos ver que The Slap es un drama bastante realista. Parece que están representados todos los estereotipos de una familia: tenemos a la madre de Hector, que quiere organizar el cumpleaños, que trae comida de sobra, que habla de más,…; por otro lado el familiar que no está casado, sino que anda de aquí para allá y tiene una vida menos común (en este caso es Anouk, interpretada por Uma Thurman); el familiar que lo tiene todo, dinero, familia, e incluso amante y que es un triunfador (este es Harry), etc. Cualquiera que vea la serie puede ver a su familia o a una cercana representada ahí, más realista imposible.

Poco a poco, la tensión que se va acumulando entre los familiares va in crescendo hasta el punto de que el espectador siente el ambiente tan caótico que hay, nota que va a explotar todo en algún momento. De repente, la situación se divide en tres escenarios. Por un lado, en la mesa se inicia una conversación sobre la educación de los niños, que acaba en un debate entre Harry y el padre de Hugo (el niño al que más tarde le pegará la bofetada), por otro lado, los niños jugando en el jardín, y Hugo enfadándose porque está eliminado del juego pero no quiere abandonar. Por último, Hector y Connie están solos en otro lugar, aunque viendo la escena de los niños. Están muy pegados y cada vez se acercan más, algo está a punto de pasar entre ellos.

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Estas tres escenas llegan a su punto más tenso cuando Harry, en un arrebato, se levanta, se dirige hacia Hugo y le hace callar dándole una bofetada, que parece que nunca le hayan dado antes sus padres. Es la mejor forma de acabar un debate sobre la educación de los hijos. Y, por otro lado, la manera en la que Hector se da cuenta de lo que está haciendo con Connie, como si le pegasen la bofetada a él mismo y le dijeran: “¡para de jugar con niñas adolescentes, tienes mujer e hijos!” Así que la fiesta se da por finalizada, pero lo que más parece molestarle a Hector no es que no se celebre su cumpleaños, ni que su familia esté dividida, sino que lo que ocurrió interrumpió su momento con Connie, y le hizo parar de soñar, bajarse de la nube, y decirle a la chica que todo debía terminar ahí. Como dice el narrador: “la bofetada le salvó de un desastroso error”.

Con esta bofetada, termina el episodio piloto, dividiendo a la familia en dos bandos: los que creen que Harry no debería haberle pegado a Hugo, y los que defienden que el niño se lo merecía. La consecuencia de que las historias estén narradas por una tercera persona que te permita explorar el interior de los personajes hace, como he comentado antes, que el espectador sea un jurado y que, al igual que la familia, se sienta obligado a posicionarse. Y no solo se trata de si el personaje te cae mejor o peor, sino de ir más allá y centrarse en el tema que se propone: la educación de los niños, si pegar una bofetada a tu hijo está bien o mal, hasta qué punto es correcto meterse en la educación de un niño ajeno a ti, qué hacer cuando se algo así ocurre dentro de tu familia, etc. Estamos ante un drama bastante realista que hace pensar al que está al otro lado de la pantalla “¿qué hubiera hecho yo?”, y sin darte cuenta, estarás tan metido en la historia como cada uno de sus personajes.

Son cuatro ya los episodios emitidos de esta miniserie, que luce muy realista y pura, abarcando muchos de los problemas que se presentan en la mayoría de las familias en su vida cotidiana. No sabemos cómo irá evolucionando esta historia, pero lo que sí tenemos claro es que es una serie diferente, con un tema que aunque parezca poco original, es difícil de tratar. Además, el reparto parece ser inmejorable e incita al espectador a darle un tiento a esta nueva producción americana. Os invitamos a que veáis los primeros episodios y juzguéis vosotros mismos.

Y tú, ¿de qué lado estás?


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1 comentario

  1. iVerdi

    Impresionante serie. Yo ya llevo 4 episodios, cada personaje te atrapa, estan muy bien construidos y llegas a empatizar mas o menos con cada uno de ellos y entiendes sus motivos.
    Ahora, eso si, el crio se merecia la bofetada…y alguna mas…que cosa mas repelente.

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