The Sinner & Alias Grace: dos pilotos “whydunit”

Estamos acostumbrados desde hace mucho tiempo a que las novelas policiacas, el cine negro y aquellas series que tratan el suspense y la intriga como recursos narrativos, lo hagan apoyándose bajo la premisa “¿Quién lo ha hecho?” y cuya contracción inglesa en la jerga de este mundillo para clasificarlas sería la expresión whodunit.

Siendo en ese caso donde lo importante, la clave de la historia, sería tratar de descubrir al asesino hasta revelar su identidad en el apoteosis final. Pero lo extraño, por difícil y arriesgado, es lo que sucede con estas dos series que nos presenta Netflix cuya clave, a diferencia de las anteriores, se apoyaría únicamente en el “por qué lo ha hecho” para desarrollarlas. Algo cuya coincidencia me resulta muy curiosa y que tal vez podría marcar una tendencia de la plataforma a la hora de elegir historias de género para sus nuevos proyectos. El whydunit de estas dos series las etiquetaría dentro del suspense psicológico pues el crimen, el asesinato, ya está revelado desde el inicio y ahora sólo nos falta conocer por qué hicieron lo que hicieron y cuales fueron las circunstancias, esos acontecimientos ocultos en sus vidas y en sus mentes, que movieron a las dos protagonistas para hacerlo. Y es a partir de éste punto donde sólo quedan dos caminos: o lo cuentas con flashbacks, o lo haces mediante diálogos. Difícil elección como veremos.

Justo es esa narrativa en imágenes de los acontecimientos ocultos de su pasado lo que hace que ambos pilotos se asomen al vacío. Mientras que The Sinner elabora la trama mediante flashbacks alambicados y breves de la protagonista para descubrir esos matices psicológicos de su vida pasada y darnos ciertas pistas de su comportamiento ahora, lo cierto es que son precisamente esos detalles sobre su vida pasada los que dan una pereza acojonante; Con Alias Grace lo que nos ocurre es distinto y no precisamente para bien. El piloto también recurre en su inicio a los flashbacks, pero se pierde en ellos en el primer cuarto del capítulo al olvidarse de que los saltos hacia atrás en el tiempo paran la acción por lo que en su utilización debe imperar el flash y no convertirlo en otra historia paralela donde las situaciones del presente queden relegadas. Uno puede devorar páginas y páginas de una novela con estos saltos al pasado si están escritas con una prosa brillante y unas descripciones tan bien detalladas que casi las podemos ver, pero cuando eso se traslada a las imágenes la historia y el ritmo se resienten mucho.

En ambos casos –y en muchos otros– la utilización de estos saltos viene dada por ese miedo ancestral de guionistas, productores y ejecutivos de las cadenas a utilizar el avance de la trama sólo mediante diálogos y seguramente aterrorizados por si el espectador se aburre al ver a dos personajes en la pantalla alternándose en sus parlamentos mediante el plano y el contraplano olvidándose de que si esos diálogos son potentes y van desgranado la información por goteo junto con una interpretación soberbia de los personajes, la trama avanzará inexorable hasta su desenlace. Que se lo digan a Intreatment y sobre todo a Mindhunter ¿verdad?

The Sinner y Alias Grace son dos historias sobre mujeres. Y si la primera nos muestra a una mujer atormentada por un pasado del que desconocemos aún el porqué le ha llevado a cometer un acto tan terrible; Alias Grace nos enseña cómo de dura ha tenido que ser la vida de una niña, ahora ya mujer, que tuvo que sufrir la miseria económica y moral de un padre alcohólico y maltratador.

The Sinner está basada en la novela del mismo nombre de la autora Petra Hammesfahr (quien participa también como escritora en la serie) y adaptada para televisión por Derek Simonds figurando como productora ejecutiva la propia Jessica Biel además de interpretar a la protagonista de esta historia. Alias Grace también está adaptada de otra novela de Margaret Atwood (El cuento de la criada) del mismo título y quien a su vez se basó en la historial real de Grace Mark, una hija de inmigrantes irlandeses quienes a principios de mil ochocientos tuvieron que abandonar su país por culpa de la miseria y trasladarse hasta Canadá para buscar una vida mejor. Aunque fue allí donde la esperarían sus peores pesadillas siendo acusada cuando trabajaba de criada en la casa de los Kinnear, junto a otro sirviente, del asesinato de su señor como del de su ama de llaves. El criado fue condenado a la horca y ella a cadena perpetua. Una condena que se vio atenuada al ser “rescatada” por el gobernador de la prisión, y gracias al apoyo que la facilitaron los miembros de la iglesia metodista, para trabajar en su casa como criada donde además de sus labores, servía como mono de feria para el entretenimiento de las aburridas damas que visitaban la mansión del gobernador y de su esposa.

Con estos antecedentes arrancan en su piloto una y otra y así, a priori, ya queda claro cuál de las dos historias tiene mayor profundidad y desarrollo. Si The Sinner busca atrapar al espectador con el impacto inicial del incidente trágico al que no encontramos explicación lógica posible y que huele a recurso para vender la serie a través de trailers, teaser y fotografías donde inciden machaconamente en la imagen impactante; Alias Grace busca nuestra complicidad de manera más sosegada, más de inmersión en ese universo que nos presentan. Y mientras que Jessica Biel en su papel de Cora Tanneti nos muestra a una mujer activa, moderna, y disfrutando aparentemente de una vida plena en su trabajo junto a su esposo y el hijo de ambos hasta que comete el terrible asesinato; con Sarah Gadon interpretando a Grace vemos a una joven resuelta a pesar de que su condición de criada la presuponía poco inteligente por carecer de esa cultura “oficial”. Pero lo cierto es que con su interpretación demuestra que cultura e inteligencia no tienen por qué recorrer la misma senda, y serán sus gestos los que nos hagan sospechar que tras esa apariencia, y con los primeros pasos que da en el capítulo, se esconde otra Grace muy distinta que haga que cobre sentido el “Alias” que anticipa a su nombre real.

Una y otra tienen un pasado y es aquí donde las dos historias toman caminos diferentes para acceder a él, aunque ambas recurran a los flashbacks para ir soltando información que haga más comprensible el porqué de su situación actual.
Si Jessica Biel demuestra con su interpretación que su incursión como productora ejecutiva de la serie le ha servido para relanzar su carrera de actriz, cosa que notamos en esos primeros planos, en esos gestos dramáticos, en ese terror que emana de sus ojos y en esa postura de continua tensión y que en ocasiones roza la sobreactuación que en poco o nada tiene qué ver con las imágenes que se nos muestran de ella siendo niña lo que hace todavía más incomprensible su “historia”; en Alias Grace se opta por un camino mixto entre el diálogo y los flashbacks que, a excepción de sus primeros recuerdos, consigue un excelente resultado que vitaliza la narrativa. Además aquí la interpretación de Godan hace que el resultado sea distinto. Ella consigue que veamos a una chica joven con cantidad de dobleces que es capaz de sacar varios registros interpretativos dependiendo de lo que esté haciendo en ese momento. Suya es la pantalla a la que se come literalmente con esa interpretación sosegada y en apariencia tranquila. Y suyo es el mérito de hacer que las entrevistas con el Dr. Simon Jordan (Edward Holcroft) se conviertan en el punto más álgido de la historia. Y lo que nos llega es que es ella, dotada de una soberbia inteligencia emocional, la que controla la entrevista y no al revés, llegando a “ordenar” al doctor que haga tal o cuál cosa a las que éste se presta sin rechistar ensimismado con su relato que ella va dosificando como si de una escritora de thrillers se tratase.

Si personaje de Biel no busca nada que atenúe su condena y deja esa misión a terceros, como al inspector Harry Ambrose; el de Sarah Godan se vale por ella misma y su individualidad se muestra como una rebeldía y autosuficiencia para utilizar todos los recursos a su alcance que mejoren su vida y la saquen del pozo en el que está. El personaje de Sarah es una superviviente nata, el de Jesscia Biel no, y lo que vemos es a una mujer que se muestra sumisa ante su destino.

Ambas historias funcionan con secundarios que tienen mayor o menor acierto, y no hablo de sus interpretaciones, en las que ambos cumplen con su papel, sino en sus tramas. El doctor Simon lo borda en Alias Grace como alienista mostrándonos a un científico entusiasmado con el caso de la joven Grace a la que va descubriendo en cada sesión y con la que espera poder elaborar un contundente informe para su absolución y, cómo no, un reconocimiento a su carrera como psicólogo. Un hecho éste que se nos muestra en el subtexto de cada una de sus preguntas y ese entusiasmo calmado y de admiración por ella que mantiene en las entrevistas. En sus gestos se intuye que ha encontrado el caso de su vida y que lo usará y disfrutará hasta el final.

Sin embargo es en The Sinner donde el primer secundario, el Inspector Harry Ambrose (Bill Pullman) al que podríamos catalogar perfectamente de co-protagonista, pierde su desarrollo y su brillo sobre la historia y no por su interpretación, que méritos para ello sí que hace, sino por ese afán que tienen algunos escritores y guionistas por empotrar tramas secundarias sin ton ni son en una historia a la que, como es el caso, maldita la falta que le hace. El que Harry tenga una vida particular algo convulsa con alguna escenita de sexo extremo con su prostituta habitual, además de ser un topicazo (sólo les hubiese faltado que abriera la nevera de su apartamento y encontrar en ella dos sándwich resecos y un triste brik de leche de hace un año) no interesa ni aporta nada a la historia, es más, la para y nos desengancha.

En el capítulo de la realización y producción las diferencias en el piloto entre una y otra apenas son inapreciables y en ambas se percibe un buen trabajo de dirección. Lo que me resulta curioso, y paradójico al mismo tiempo, es que en Alias Grace sí que notamos bastante menos presupuesto si la comparamos con Handmaid´s Tale producida por Hulu, la otra serie de la misma autora que sí gozaba de una producción de alto coste y cuyos resultados fueron los que fueron. Los primeros flashbacks donde deberían mostrar un paisaje y una sociedad irlandesa desoladores así como la vida en el barco que traslada a la familia, carecen de impacto y más se parecen a un telefilm dominguero que a una serie. Ya podrían haberse fijado en la fantástica Taboo para logar crear esa atmósfera putrefacta y asfixiante que nos erizaba la piel como en el mejor de los relatos de Dickens. Todo eso no se ve y se nota mucho que no se ve.

En The Sinner la influencia de Jessica Biel se nota, pero tampoco tanto en lo que a presupuesto se refiere y lo que sí vemos en ella es que su producción no es una cuestión de más o menos dinero, sino tal vez las ansias de la actriz-productora por encontrar “su historia” sin tener en cuenta que esa historia ya vivía sin ella y consiguió sus éxitos en formato novela. The Sinner está hecha para Jessica Biel y su gran problema, que se le viene encima como el derrumbe de una montaña, es haber creado unas expectativas brutales con el arranque del piloto y que luego se queden en nada como me temo.

Ya para finalizar aconsejo ver las dos series, al margen de los pros y contras expuestos aquí y que obedecen a una visión particular, porque los gustos de los espectadores son distintos y variados y cada cuál va buscando una cosa u otra dentro de cada historia.
He de reconocer por último, eso sí, mi admiración a que las cadenas se lancen últimamente a la adaptación de novelas donde las protagonistas sean mujeres fuertes, débiles, mujeres atormentadas o valientes que se revelan y nadan a contracorriente ante una sociedad escrita por los hombres que ven en ellas el trazo grueso que unos trataran de corregir siempre bajo sus perspectivas, y otros de eliminar al considerarlo un borrón más del escribano de turno.


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9 comentarios

  1. Pecador de la Pradera

    The Sinner. Cualquier cosa que diga la estropearía. Hay un par de detalles anticlimáticos en los finales de un par de capítulos. ¿Por qué Pullman hace eso que hace y por qué eso que Pullman hace hace que Pullman haga otras cosas? Si no la has visto o leído la novela deberías dejar de leer ahora.

    SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER SPOILER The Sinner nos reserva un escenón brutal. Y no en el sentido que se le da ahora a todo. Sino al auténtico, a uno donde la catarsis se mezcla con el ascopena. Un croché que hará que el cerebro rebote varias veces dentro del cráneo. Dudo mucho que se hubiera podido dirigir mejor. Oculta todo lo explícito hasta que la realidad se desata. Traumática. Preparad hielo y antiinflamatorios.

      • Anónimo

        The Sinner: Con tu análisis del piloto casi que estás desanimando a verla y para mí ha sido un gran descubrimiento. Todo el comportamiento de los protagonistas tiene un sentido y una explicación incluso las escenas del policía con su amiguita.

        • No no, además esas son mis impresiones y al final del artículo animo a verla pero veo ciertas cosas que no me gustan. Nunca abandono una serie por el piloto (bueno, a no ser que sea un desastre y ésta no lo es). Seguiré viéndola a ver cómo continua y sobre todo a ver cómo acaba.

  2. Sofi

    Antonio, yo ya vi The Sinner y el piloto me gusto bastante.
    Si bien es cierto que la trama es interesante, debido a varias sorpresas, que no se esperaban; la serie a mi parecer decae un poco conforme va avanzando.
    Pero igual la termine y aunque no esta entre mis top ten del año, si me parece buena y la recomiendo.
    Alias Grace no la he visto, pero voy a tratar de verla lo mas pronto que pueda, gracias a tu recomendacion.

    • Claro Sofi, ese fue mi temor cuando vi el piloto, que las expectativas son tan altas que luego hay que trabajarse la historia para que no decaiga. He visto el 2º episodio y tiene ciertas cositas que uuffff, pero seguiré viéndola más por curiosidad que por otra cosa.

      Ya me contarás qué te parece Alias Grace.

  3. Sofi

    Antonio ya termine de ver Alias Grace. Es una serie que se mira rapido, pues es igual a las “Mil y una noches” como bien la comparas. No podia dejar ver en que acaba el cuento.
    Tambien concuerdo contigo cuando dices que la falta de presupuesto se nota bastante. Yo tambien me fije, en que las escenas del barco, al menos son de baja calidad y que si hubieran invertido un poco mas de dinero, el resultado hubiera sido otro.
    Pero a pesar de todos sus defectos, Alias Grace me gusto bastante y te agradezco la recomendacion, pues si no hubieras sido tu, ni me hubiera enterado que existia esta serie. Saludos Antonio

    • Es muy buena historia y efectivamente si la comparamos con “El cuento de la criada” que tenía un presupuesto brutal pues se nota. Pero por sí sola está genial, muy bien estructurada y con unos diálogos y situaciones geniales.

      Gracias a ti por seguirnos y comentar Sofi.

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