The Office: Auténtico falso documental

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El género de falso documental (mockumentary en lengua inglesa) no es ninguna novedad. Desde el mismo momento en que los documentales se pusieron de moda a principios de los setenta, el humor atacó dicho género y creó un derivado que se ha ido utilizando desde por Monty Python hasta por Ricky Gervais pasando por Peter Jackson. Sin lugar a dudas -y sin quitarle mérito a Gervais- la versión estadounidense de The office ya es, desde hace tiempo, uno de los mejores ejemplos de falso documental pese a los inconvenientes que dicho género conlleva.

Wikipedia me dice que Ricky Gervais no fue el primero en llevar éste género a televisión, pero está bastante claro que gracias a él ahora podemos disfrutar de series actuales como Parks and recreation o Modern family. Junto a Stephen Merchant, han ido creando una serie de mockumentaries durante la última década (The office, Extras, An idiot abroad, Life’s too short y la reciente Derek) cuyo visionado es imperdonable y cuya carta a favor ha sido el estilo televisivo de la televisión británica: Menos de tres temporadas de menos de ocho capítulos cada una y algún que otro especial navideño. Realizar una serie de televisión de tan corta duración facilita el trabajo de los guionistas, sobre todo si hablamos de humor. Pero volvamos a la adaptación estadounidense…

201 capítulos y 37 webisodes a lo largo de nueve años, ardua tarea para un equipo de guionistas que pasaron de tomar el relevo de Gervais y Merchant sobre un jefe irritante a terminar creando un amplio abanico de personajes que poco a poco dejaron de ser secundarios. No en vano algunos de ellos están interpretados por los mismos guionistas y productores ejecutivos, como Ryan (B.J. Novak, Inglourious basterds), Kelly (Mindy Kaling, responsable de The Mindy project) o Toby (Paul Lieberstein, showrunner de la serie durante cuatro temporadas). Aún así, la serie fue abriéndose paso año tras año hasta convertirse en un fenómeno televisivo que, para variar y como con tantas otras joyas de la pequeña pantalla, no tuvo lugar en España.

La mayoría de falsos documentales suelen hacerse en tono de comedia o parodia de algún documental real, pero The office consiguió ir mucho más allá gracias a sus características bien utilizadas aunque rompiendo el hilo narrativo de manera incorrecta de tanto en tanto. La principal diferencia respecto a las demás series son las entrevistas a sus personajes. En un principio servían como aderezo a los momentos de humor añadiendo el punto de vista de Michael Scott, pero a lo largo de las temporadas, el ver cómo casi todos los personajes te hablan y expresan sus emociones, cómicas y no, provoca una empatía muy particular hacia éstos, comprediéndolos mucho más de lo habitual.

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El problema que conlleva ésto es que -pocas veces- una entrevista y otra escena se van alternando y durante la entrevista vemos reacciones ante la escena, creando un pequeño bucle en el cual es imposible determinar qué ha sucedido primero, algo mucho más descarado en series que emulan videoblogs como Qué vida más triste. Aún así, es algo que muy pocas veces se les ha escapado a los guionistas. Dedicarle excesivas horas a un guión tiene sus pros y sus contras.

Otra diferencia similar a las entrevistas son las miradas a cámara o, técnicamente hablando, roturas de la cuarta pared. Michael mirándote tras hacer un mal chiste, Jim torciendo la boca tras algo completamente absurdo o Dwight sonriéndote tras alguna de sus declaraciones atraviesan la pantalla son algunos de los mejores elementos de la serie. Interactúan contigo, buscando aprobación de lo que acaban de decir o simplemente imponiéndose ante cualquier espectador.

El modo en que está rodada también es, evidentemente, una característica importante y también una de las más perjudiciales. A partir de la tercera temporada empezaron a aparecer capítulos en los que la acción apenas transcurría en la oficina. Es un mero detalle, pero aquel que sea excesivamente curioso (yo) puede preguntarse por qué y cómo está ocurriendo eso, algo que hacia el final de la serie obtiene respuesta justificada. De todos modos esto es un pequeño factor, pues Arrested development también está rodada así y, en lugar de incluir entrevistas, roza el falso documental mediante la voz en off y la inclusión de ficticias imágenes de archivo, logrando otro falso documental único.

3Cuando llega el principio del fin (durante el final de la séptima temporada) estos factores empiezan a percibirse y la cuarta pared, ya demolida, se desmorona por completo. En la despedida de Michael, uno de los mejores momentos de The office, éste se quita el micrófono y ello se aprovecha por partida doble. Por un lado, Michael dice su (pen)último “That’s what she said”. Por otro, Pam comparte unas palabras privadas con él que nadie escucha. Es posible reproducir toda la escena sin el formato de falso documental, pero el resultado sería vulgar y no sentiríamos la marcha del personaje como si fuese verdaderamente real. De manera coherente y verosímil, se obtuvo una gran escena en lo que empezó como una humilde comedia adaptada.

Tras una octava temporada única -para bien y para mal- la última tuvo como arco argumental el documental en sí. El cold opening del inicio de temporada mostró a Jim y Pam preguntando al equipo de grabación si aún les quedaba mucho por grabar. A mediados de temporada, el técnico de sonido se revela como gran amigo de éstos dos y en los últimos capítulos el documental es la segunda trama más importante. Siendo mencionado de manera progresiva, los protagonistas terminaron en un bar viendo la series premiere y un año después celebran una conferencia y graban extras para la edición especial en DVD. De modo que a diferencia de en Modern family (a no ser que ABC decida copiar la estrategia cuando se asome el final de ésta) aquí el formato documental termina siendo justificado e incluido en la historia retratada.

Jim convence a Pam de que ella lo es todo para él gracias al documental. Erin conoce a sus padres biológicos mediante el documental. La identidad de Creed es revelada y éste es arrestado debido al documental. El destino de Andy se sella en cuanto aparece la primera promo del documental. En definitiva, si éste género puede tener sus lastres, The office es el ejemplo de que puede utilizarse a favor también para contar historias coherentes y, sobre todo, otorgarles un final digno. La antítesis de la mayoría de películas de metraje encontrado (Cloverfield o Paranormal activity) en las que la coherencia es nula, algo cada vez más gravemente infravalorado.


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