The Mentalist: Balance de la primera temporada

The Mentalist: Balance de la primera temporada

The Mentalist cerró la semana pasada su laureado debut en CBS con el episodio Red John's Footsteps. El dúo que forman Bruno Heller y Simon Baker se ha metido a la audiencia en el bolsillo a partir de una receta tan sencilla como exitosa: capítulos autoconclusivos, tramas detectivescas, más diálogos que disparos y, sobre todo, Patrick Jane. La season finale no es ni de lejos el capítulo que todos esperábamos, ya que no ha aportado nada en las líneas argumentales que tanto nos gustan, como la relación entre Rigsby y Van Pelt, la de Jane y Lisbon o la persecución de Red John al propio Patrick. Aún así, The Mentalist ha cerrado con nota su primera temporada. ¿Hacemos balance?

The Mentalist no será jamás la serie de tu vida. Ni de la mía. De hecho, The Mentalist no se diferencia tanto de otras series que no trago, como CSI. Eso sí, hay un factor diferencial que consigue que una serie me parezca atractiva y original y la otra una producción en cadena: Patrick Jane. Aunque sería más cortés decir Simon Baker. Este actor australiano, que pronto cumplirá 40 años, borda su interpretación como protagonista a partir de una personalidad atractiva y original. Patrick Jane es especial. Serán sus sonrisas, sus silencios, su incontrolable lengua o su brillantez profesional. O una mezcla de todo. Lo cierto es que Patrick Jane tiene magia.

Con un protagonista que absorbe toda la atención, es complicado construir secundarios interesantes. The Mentalist lo consigue. Cho despierta un cariño incomprensible, Rigsby y Van Pelt nos hacen sonreír con su juego adolescente, Lisbon representa la nota de cordura que todos necesitamos e incluso el jefe del CBI, en sus contadas apariciones, se destapa como un divertido secundario, el típico jefazo (que todos tenemos) que evita los problemas a toda costa. Todos, claro está, a la sombra de Patrick Jane.

Finalizada la primera temporada, vamos a hacer un pequeño balance con lo mejor y lo peor del año. A ver si estamos de acuerdo:

The Best:

  • La gran actuación de Simon Baker, capaz de que preste atención a su serie una hora cada semana pese a que la trama no me llama la atención y los capítulos autoconclusivos no me convencen.
  • La trama de Red John, sin ninguna duda, lo más apasionante de la temporada. Esta historia dio pie a uno de los mejores episodios: Red John's Friends. Además, esta figura desconocida que produce enfermiza obsesión a Patrick nos recuerda que el señor Jane es humano.
  • La original resolución de los casos del CBI, motivado siempre por el descaro de Patrick Jane. Aunque las tramas fueran algo repetitivas, Patrick siempre ofrecía nuevos recursos para salir airoso. Red Handed, el capítulo que más me ha gustado de la temporada, es un buen ejemplo.
  • La relación entre Cho y Rigsby. Uno es reservado, poco hablador e irónico. El otro es dócil, inocente y de lengua suelta. Gran pareja.
  • The Mentalist es una serie que no requiere atención exhaustiva a todos los detalles, no exige un visionado al día siguiente de su emisión, no tiene profundos misterios y los casos suelen ser frescos, sencillos y de rápida resolución. Mi agenda de series agradece los visionados de The Mentalist, me enfrento a ella cuando quiero y como quiero. Y siempre me entretiene.

The Worst:

  • El último episodio de la temporada, Red John's Footsteps, no creo que esté a la altura de lo que esperábamos. No hemos conocido a Red John, Van Pelt y Rigsby no avanzan y Patrick Jane sale victorioso. ¿No esperábais una derrota para el final?
  • La repetición de conceptos. En todas las tramas había un lío amoroso que conducía hasta el asesino. Hemos echado de menos un puntito de originalidad en la construcción de las tramas.
  • Que Patrick Jane sea infalible. Nos encanta. Pero nos gustaría que la gloria se repartiera entre los miembros del CBI. La determinación de Theresa Lisbon y su manga ancha ante la actitud de Patrick merecen un premio mayor.
  • Que no hayamos conocido todavía a Red John. Imperdonable.
  • El probable desgaste de la trama principal si no entramos en temas mayores. Los capítulos autoconclusivos son buenos para hacer audiencia, pero acaban cansando. Es prioritario que la segunda temporada tenga un hilo argumental a partir del que se estructuren los casos del CBI.

En conclusión: una serie fresca, fácil de ver, que encaja perfectamente en cualquier hora muerta de la semana. No es imprescindible. Es un recurso. ¡Os toca!


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