The Killing: Un cigarrito con Holder

The Killing: Un cigarrito con Holder

Es muy posible que todo niño escandinavo sueñe con ser Thor, y digo muy posible y no seguro porque quizá esta afirmación sería el equivalente a decir que todo niño español sueña con ser Manolete, y no es así. Generalizar es un riesgo, pero en el caso del dios nórdico creo que vamos sobre seguro, de modo que Charles Joel Nordström posiblemente soñaba con ser Thor. Estuvo a punto de conseguirlo, a sus 30 añitos, ya que bajo el nombre artístico de Joel Kinnaman se coló entre los cinco candidatos finales a interpretar al Dios del Martillo en la película de Kenneth Branagh. Lamentablemente, el rodaje de Snabba Cash le impidió volar a Estados Unidos para probar su química en pantalla con Natalie Portman, ya convertida en Jane Foster, así que Kinnaman se quedó sin martillo. Ahora hay dos opciones: una, que no sepas quién es Joel Kinnaman; dos, que no lo sepas pero lo hayas deducido por el titular y por la imagen. En cualquiera de los dos casos, el resultado será el mismo… ¿Holder haciendo de Thor? ¡Venga, va! Pues sí, así las gasta Kinnaman, a quien por cierto veremos próximamente en The Girl with the Dragon Tattoo, la versión hollywoodiense de Los hombres que no amaban a las mujeres. Presentado nuestro sujeto, pasemos a ver qué nos cuenta

Lo primero que llama la atención de Holder es ese acento… ¿de dónde lo sacaste?
Quería darle algo de sabor personal, que el personaje viniese de otra parte. Tiene amigos de orígenes muy diferentes, ¿sabes? Negros, asiáticos, de todo un poco. Esa característica es lo mejor y lo peor de él, es lo que le hace ser un buen policía, moverse bien por las calles, pero es su punto débil a la hora de relacionarse con la gente.

Ahora que conocemos su pasado con las drogas, ¿es más fácil simpatizar con él?
Sí, claro. Nos es más fácil conectar con las debilidades de la gente. Solemos poner delante de nosotros una fachada de perfección que esconda nuestros defectos, de modo que ver las debilidades ajenas nos tranquiliza.

Lo digo porque en general la opinión es que algo en Holder huele a chamusquina…
[Risas] Sí, algo de eso he oído… Supongo que la idea de la serie era mantener cierto misterio y cierto nivel de sospecha entorno a él, y yo me he tenido que contener en el papel. Ahora puedo ser más como a mí me gusta el personaje.

¿Y cómo quieres mostrar su relación con Linden?
Todavía quedan algunos capítulos por emitir [Missing entre ellos], así que no quiero decir demasiado… pero ambos son muy diferentes entre lo que muestran cuando interactúan con los demás y cómo realmente son. En el fondo se entienden muy bien entre ellos, es algo que iremos descubriendo.

Volviendo a la chamusquina… si Holder se afeitara esa perilla quizá no parecería tan sospechoso…
[Risas] Me costó mi tiempo definir el personaje, y ese es uno de los mayores logros. Es una perilla de… dos meses y medio, lo que para mí no está nada mal. No me crece mucho.

Holder siempre lleva sudaderas con capucha; debe de tener el armario más cómodo de la historia.
Sí, es muy cómodo. Me veréis cambiar de sudadera, de momento he llevado la misma durante ocho capítulos…

Pues con tanta lluvia no puede oler muy bien.
No, huele fatal. No creo que Holder huela genial, me da esa sensación. Más o menos como su coche…


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