The Expanse: un viaje por la primera temporada

Expanse

Todo comenzó en África, la Tierra. El ser humano moderno, el Homo sapiens, se consolida como especie y comienza su expansión a lo largo de todo el mundo. Primero Oriente Medio, después Europa, Asia, y de ahí a Oceanía y América. Pero el mundo nunca es suficiente, y poco después vinieron la Luna, Marte y el Cinturón, todas esos satélites y asteroides que van más allá de los planetas interiores. Nos expandimos y nos adaptamos. Desde un ancestro común nos diversificamos y cambió nuestra pigmentación, nuestra forma de comunicarnos, nuestra cultura y nuestra estructura corporal. Y esa expansión que parece infinita queda limitada por unos recursos que no lo son, queriendo arrebatárselos a ese vecino en el que ya no nos reconocemos. Así empiezan las guerras… y la guerra, ya sea con palos, espadas, escopetas, o cañones laser, la guerra no cambia nunca.

La cadena Syfy apostó fuerte el año pasado por esta adaptación de las novelas de Daniel Abraham y Ty Franck, que bajo el seudónimo de James S. A. Corey nos anticipan cómo sería la humanidad dentro de unos 200 años, en ese lapso que podría darse en la migración humana desde que abandonemos nuestra Tierra natal hasta que partamos más allá del Sistema Solar. La producción ambiciona suplir ese vació que dejó Battlestar Galáctica, y aunque es dificil evaluar si lo conseguirá o no (ya que pesa mucho la nostalgia), su primera temporada apunta maneras. En la obra, el espacio exterior es meramente el escenario; y la historia, como en las grandes obras del género, pone su énfasis en la humanidad. Los logrados efectos, que por su inteligente uso de la gravedad nos recuerdan a Gravity, son solo una excusa para que nos veamos reflejados, como sociedad y como individuos, en este posible futuro.

Netflix va camino de convertirse en una suerte de “Bóveda del fin del mundo”, como la que encontramos en la isla noruega de Spitsbergen, salvaguardando la diversidad entre las series que se ven diezmadas por la guerra fría de las audiencias, especialmente dentro de la ciencia ficción. A pesar de la calidad de la primera temporada de The Expanse (8.2/10 IMDb, 76% Rotten Tomatoes), las audiencias fueron discretas. Si bien su renovación fue temprana, la segunda temporada que se estrenará el 8 de febrero se ha producido en colaboración con la famosa cadena bajo demanda, pasando a engrosar la lista de las “Netflix Original Series” con el fin de que su difusión se expanda, ya que irónicamente este parece ser su punto débil. Los visionados en la web de Syfy multiplican por mucho los espectadores (de 1.5 Mill a los 4.5 Mill en su premiere) y habrá que contar las visualizaciones que haya acumulado en la gran N. Algo normal sabiendo que el público objetivo tiende a ser usuario del contenido bajo demanda. Ahora, si sois uno de ellos, os propongo que os subáis a mi nave, os abrochéis los cinturones que vienen SPOILERS, y os metáis un chute de ese líquido blanco que nos ayudará a soportar el despegue hacia una revisión de lo que ha sido The Expanse hasta ahora.

Protagonistas

Antes de continuar tengo dos cosas que confesar. La primera es mi gusto por las introducciones, que ya es algo obvio cuando llevo cuatro párrafos entrando en el tema. La segunda es no haber leído los libros de la saga, algo que espero corregir en un futuro (agradeceré cualquier aspecto que los lectores queráis apuntar al respecto). Estos dos factores pueden haber sido claves para haber disfrutado de lo lindo con esta primera temporada, donde se adapta la primera parte del libro “El despertar del Leviatán”. Una larga presentación a este universo, que se hace especialmente confusa cuando la propia narrativa huye de dar demasiadas explicaciones. Serán los personajes, sus vivencias, las que nos permitan entender mejor como se configura el universo de The Expanse. Aunque en ocasiones la superposición de tramas, actores, organizaciones y lugares se nos haga enrevesada. Pero tranquilos, desde aquí hemos escuchado vuestra petición de auxilio y vamos en vuestra ayuda.

En los primeros minutos de la serie vemos lo que será el comienzo y el final de todo, la estrella central sobre la que orbitarán el resto de elementos de The Expanse: la protomolécula y su vector Julie Mao. Pero en ese momento atardece, y el Sol nos queda al otro lado. Aún no sabemos que la chica que difundirá este organismo es Juliette Andromeda Mao (Florence Faivre), la rebelde hija de uno de los oligarcas más importantes del Sistema Solar que se une a la Outer Planets Alliance (la infame Alianza de los Planetas Exteriores, más conocida por sus siglas, OPA). Esta organización que para algunos es un movimiento social y para otros una organización terrorista, se opone a las condiciones colonialistas de la Coalición Tierra Marte (formada por las Naciones Unidas de la Tierra y la república militar de Marte).

Los habitantes del cinturón de asteroides, los “belters”, son los parias de esta futura sociedad. Las estaciones de extracción, ya sean colonias ancladas a un asteroide o naves mineras en busca de pequeñas fuentes de recursos, son propiedad de corporaciones, que en busca de beneficios no priorizan las condiciones de vida y trabajo de sus operarios. La escasez de agua potable, de aire respirable o de la propia gravedad han hecho mella durante generaciones en estos trabajadores y sus familias, dejándoles cuerpos desgarbados, deformes y frágiles. Tanto, que no son capaces de mantenerse en los niveles de gravedad terrestre sin sufrir un intenso dolor. Y su cultura, donde el orden viene dado por una ley de libre interpretación por parte de una policía privada de moral laxa, también ha evolucionado de forma errática, acabando por desarrollar su propio e ininteligible dialecto.

Ceres es una de estas estaciones del Cinturón, que parece sacada del mismo Blade Runner en sus bajos fondos. El Neo-noir casa perfectamente con el curtido agente Josephus Aloisus Miller (un inmenso Thomas Jane). El contraste con su nuevo compañero en la agencia de seguridad Star Helix, el terrícola Dimitri Havelock, nos ayuda a entender que es un hombre atormentado por defender aquello que desprecia. Aunque proviene del Cinturón, cree ser mejor que esos pobres diablos que se asfixian con filtros de aire defectuosos y que cuentan con menos acceso al agua que el césped del barrio rico de la ciudad. Sin embargo, él tiene sus mismos problemas, y no hay gabardina que tape las cicatrices en su columna del tratamiento para reforzar sus huesos de “belter”, ni sombrero que le ayude mantener la cabeza alta tras aceptar sobornos que favorecen esas lamentables condiciones. Sabiendo de su conocimiento de los bajos fondos, su jefa le pide que busque (bueno, que secuestre) a alguien. Eso es, a Julie Mao.

Ceres2

Siguiendo su pista, Miller conocerá a Anderson Dawes (Jared Harris, Moriarty de las últimas películas de Sherlock Holmes, pero también puede que le recordéis en Fringe o Mad Men). El líder de la OPA en Ceres demostrará que su ideología no conoce escrúpulos tras el rechazo del detective a unirse a una causa en la que no cree, y ser casi expulsado por una exclusa al mortal exterior. Sus pesquisas le llevarán también a los antiguos contactos de Julie en el asteroide, y a aprender que ella ya no está allí. Resuelto el caso para su jefa, la chica se convierte en su obsesión personal. Inexplicablemente se ha enamorado de esa terrícola que reniega de los suyos (¿se verá identificado en la muchacha?). Su descubrimiento de que el propio Dawes había mandado a Julie bajo el alias Lionel Polanski en el Scopulli para interceptar otra nave, la Anubis, hace que sea despedido. Esto destapa algo no menos relevante: Star Helix no trabaja para la Tierra, sino para la omnipresente OPA. Sin su trabajo y abiertamente opuesto a mandamás de Ceres, solo le queda ir detrás de su absurdo anhelo. Y ese nuevo destino es la estación Eros, donde un amigo de la infancia le ha chivado que Julie-Polanski pudo llegar a bordo de la lanzadera Anubis 1A.

Todo lo que nosotros hemos conocido es la baja gravedad y una atmosfera irrespirable. Los terrícolas salen a la luz del día, respiran aire puro, miran al cielo azul y ven algo que les trae esperanza. ¿Y que hacen entonces? Miran más allá de esa luz, más allá de ese cielo azul; miran a las estrellas y piensan “son mías”.
Anderson Dawes

Pero la llamada de auxilio de Julie llega antes a la Canterbury, un carguero que se encarga de recolectar hielo de agua de los anillos de Saturno. La señal procedente de la Scopulli no habría sido respondida normalmente, ya que este tipo de balizas son usadas como señuelo por los piratas espaciales, ávidos de su preciado cargamento de valiosa agua. Eran presa fácil, pero no esperaban ser aniquilados tan pronto. Una nave que cuenta con una increíble tecnología de camuflaje toma a la Canterbury por sorpresa y, paradójicamente, solo se salva la pequeña parte de la tripulación que acudió a la llamada. James Holden (Steven Strait) es el responsable de que la ingeniera Naomi Nagata (Dominique Tipper), el piloto Alex Kamal (Cas Anval), el mecánico Amos Burton (Wes Chantham) y el médico Shed Garvey (Paulo Costanzo) sean los únicos supervivientes de la Cant. De que todos los demás hayan muerto.

Crew

Las estaciones no son las únicas instalaciones repletas de parias, en los cargueros como el Canterbury solo viajan aquellos que huyen de su pasado y no tienen otro sitio en el universo. Aprendemos que Holden es un terrícola hijo de malas madres y malos padres que le concibieron solo para su propio beneficio, arrastrando con ello un fuerte complejo de héroe, que Nagata tiene un pasado asociado presumiblemente a la OPA (¿que hace alguien tan brillante como tú en un carguero como este?), que Kamal trabajó veinte años para la Martian Congressional Republic Navy (MCRN), que Amos es un perro leal pero también letal, y que, si Garvey parece estar mal de la cabeza, va a acabar peor. Este pequeño pero genial contingente entrará en la Scopuli para descubrir que la fuente de la señal era un pequeño dispositivo abandonado (¿dónde están los cadáveres?). Justo entonces son testigos de cómo la avanzada y misteriosa nave destroza el que era su hogar, la que era ahora su familia. Y vagan en la lanzadera Knight, sabiendo que puede que por no mucho tiempo.

No es momento para llorar, un enorme acorazado marciano, la Donnager, se les aproxima. A pesar de su primera impresión, la nave que destruyó la Cant no provenía de Marte (¿Quien sino tiene la tecnología militar para eso?), pero en ese momento parecía muy buena idea denunciar que la Cant había sido destruida por los mismos marcianos que ahora les iban a tomar como rehenes. Los mismos que poco después darían sus vidas para que pudieran salir indemnes y contar a todo el Sistema Solar lo que realmente había pasado allí, tras que la misteriosa nave les pusiera en su punto de mira. Sin embargo, esa transmisión que tanto les habia costado (“Recordad a la Cant”) enciende la mecha de una guerra. Estallan rebeliones como la que sufriría Miller en Ceres (sobretodo su nuevo ex-compañero) y tendrá repercusión en la propia Tierra.

Ceres

¿Que ha sido de nuestro punto azul pálido en este tiempo? Pues Chrisjen Avasarala (Shoreh Aghdashloo), la subsecretaria de las Naciones Unidas, nos transporta muy acertadamente a Homeland. Afable pero implacable, la política nos mostrará como la denuncia de Holden pondrá en jaque las relaciones terrano-marcianas. Esta mujer dura no solo tortura a un supuesto colaborador de la OPA, sino que manipula al embajador de la Tierra en Marte a un gran coste. Pero Avasarala no es tan despiadada, es una madre de familia y una mujer fuerte, y además de ganar ansía hacer lo correcto. En un intento por compensar por sus malas obras va a hablar con la madre que gestó al propio Holden. Y es que no nos pueden venir a los terrícolas a darnos lecciones de guerra. “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo” es la máxima que persigue Avasarala en su búsqueda de la paz. Aunque todos sus esfuerzos se verán truncados por lo que se pasará a conocer como “el incidente Eros”. Y antes de eso, su propio espía no le pone las cosas fáciles cuando le transmite noticias del multiparental y el resto de supervivientes de la Cant.

Si el precio de la justicia es más sangre inocente, entonces no quiero justicia.
James Holden

Los caminos del Señor son inescrutables, en el espacio también. Holden y sus escuderos se han convertido en los únicos supervivientes de dos grandes naves, no hace falta ser Miller para deducir quienes serán los primeros sospechosos. Pero no pueden desistir si quieren destapar esa trama de dimensiones sistemasolares. Deben tener fe. Algo de lo que son especialistas los mormones y su Nauvoo, la que será la nave más grande construida por el hombre y que pretende continuar la expansión humana en un viaje interestelar que durará generaciones. Sin duda hace falta más fe para ir a Proxima Centauri que para ir a la iglesia. El ensamblaje de esta nueva arca tiene lugar en la estación Tycho a cargo de Fred Johnson (Chad L. Coleman, conocido por The Wire y encarnar a Tyreese en TWD), de quien aprendemos que tras ganarse su apodo de ‘Carnicero de la estación Anderson’ se ha pasado al bando OPA (el cinturón parece el lugar ideal para un hombre de extremos). A pesar de luchar ahora contra los que son como era él, sigue siendo implacable. Es este hombre de intenciones oscuras quien se pone en contacto con Holden y sus escuderos.

Lo cierto es que nos preocupa más la seguridad de la Tycho que la del grupo, dado su historial, pero misteriosamente la estación sale airosa. En la corbeta de la MCRN que escaparon, ahora transformada en un carguero rebautizado como Rocinante, parten hacia las misteriosas coordenadas que les proporciona Johnson con algo de peso extra; un polizón que no es otro que el espía de Avasarala y sus Google contact lens. Allí, escondida, esta la Anubis, que resulta ser la avanzada nave que les había atacado ya dos veces. En ella encuentran un escenario familiar que tanto recordaba a la Scopuli y que a nosotros nos traslada al principio de la serie. Un organismo depredador de energía es el único habitante de una nave vacía, muerta y despresurizada. Cuando descubren el ente, hacen lo único inteligente: Huir. No sin antes hacerse con una misteriosa caja fuerte. Así se encaminan a Eros, destino de una de las lanzaderas de salvamento… ¿Recordáis? la lanzadera Anubis 1A de Julie-Polanski. Ya sabemos todos que esta estación no tendrá tanta suerte como la Tycho. Eros fue una de los primeros asteroides colonizados por el hombre, y será también el primero colonizado por la protomolecula. Y en Eros también será donde tenga lugar la esperada confluencia de tramas.

Rocinante

Miller y los escuderos de Holden (espía de Avasarala incluido) se encuentran en el hotelucho “Halcón Azul”, entre ellos y con Julie Mao. Pero la guapa muchacha está muy desmejorada… Ha sido tomada por el ente, la protomolécula, y hay más que la vienen a buscar. Nada de aquello había sido casual. Y el principio no fue la Scoplulli ni la Anubis, sino la estación científica de Protogen en Febe (o Phoebe), donde se descubrió el organismo. Todo estaba dirigido por el vicepresidente ejecutivo de Protogen, Antony Dresden. El mismo que construyó la Anubis y el resto de esas naves tan avanzadas. El mismo que ahora planea que Eros y todos sus habitantes se conviertan en mantillo para ese extraño ente (¿Leviatán?) que hay que regar con cadáveres y una radiación mortal. Esta última salpica a nuestros dos protagonistas principales, que tememos que se conviertan en pasto para Leviatanes. Pero para variar los expertos en supervivencia escapan de la estación dejando solo destrucción tras de sí, aunque llevándose esta vez a otro superviviente con ellos: Miller (suponiendo que el tratamiento funcione).

No sólo el asteroide está perdido, en el Sistema Solar retumban tambores de guerra. Johnson da otro comunicado a la altura del “Recordad a la Cant” de Holden. “Las naves que atacaron a la nave marciana Donnager tenían origen terrestre”, algo que descubre al descifrar la información que arrebata al cadáver de uno de los oficiales marcianos muertos que dejó el Rocinante a su paso. En la Tierra, Avasarala no solo conoce las noticias sino también al nuevo consultor militar de las N.U., Jules-Pierre Mao (François Chau, ¡el de los videos de Dharma en Lost!), que se revela como el que verdaderamente ha orquestado todo, la mano tras el propio Dresden. En efecto, el padre de Julie Mao había condenado a su hija y quizás haga lo mismo con toda la humanidad. En Eros la protomolécula ha evolucionado, y solo el espía es testigo de cómo copia su forma humana. ¿Qué es este organismo?, ¿Que pretende Mao con él?, ¿Habrá conseguido con sus acciones romper la Coalición Tierra Marte y desviar todos los telescopios del “Incidente de Eros”?, ¿Cuál será el próximo paso de la Rocinante?, ¿Recuperará Miller su sombrero?

Final

Como comentario final, en mi opinión, The Expanse adolece de algo común en las adaptaciones de novelas: hay demasiados elementos para sus horas de pantalla. Aunque esto se compensa con que nos encontremos un trasfondo muy rico y elaborado, haciéndola más creible e interesante. Por mi parte, encaro la siguiente temporada con ilusión y con algo de temor, y es que los próximos sucesos amenazan con inclinar esta balanza demasiado a la acción y todos los fuegos artificiales que pueden desviar las miradas de la historia propiamente dicha y de esos personajes que son, y deberian seguir siendo, la estrella central de esta serie. El miedo se disipa en parte por el nombramiento del segundo oficial al mando, el sargento Netflix, y con que aún queda mucho por contar. Este año esperamos ver más de la Martian Congressional Republic, contemplar el completo despertar del leviatán y de la guerra, presenciar como en la Tierra las cosas se descontrolan, y desvelar más de la trama tejida por Mao… Enfocad vuestras antenas hacia nosotros el mes que viene, que en esta misma frecuencia descubriremos juntos cual es el futuro de nuestra expansión y sus protagonistas.

Para acabar, y por si os ha sabido a poco, os dejo esta “regatipulación” de los sucesos de primera temporada, mucho más corta y “miaujor” explicada que la mía:


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8 comentarios

  1. Josephus

    Mola. Tú ves la serie, no te enteras ni del NO-DO pero sigues viendo cada episodio porque, bueno, has leído en no pocos sitios -como si fuera el auténtico eslogan de la serie- que es “la heredera de Galáctica”. Y lo es, especialmente en cuanto a que en su producción se ha invertido un pastizal, su reparto es coral y multicultural, la temática espacial y lo genial del efecto visual (?). SyFy es una cadena caracterizada por afanarse en convertir todo lo que toca en Serie B. Sin embargo, tanto Galáctica como The Expanse están a un nivel superior. E incluso la fallida Caprica. Pero bueno, TE todavía tiene que comer mucho helado liofilizado para llegar a Galáctica. Así decimos todos.

    Nota: Sin ánimo de ofender “plausible” no significa lo mismo en inglés que en español. En román paladino se refiere a algo digno de aplauso. Tampoco “bizarro” que es “valiente” y no flipantederaro. Así como “épico” de la que tanto se abusa hoy en día y que se refiere a lo propio de la heroica. Necesitaba decirlo.

    • ¡Eso decimos todos! Gracias por tu comentario Josephus. Sin comparaciones, TE es muy recomendable y muy disfrutable, esperemos que la cosa siga por buen camino.

      Y gracias por el apunte. No soy de los que toma la RAE como un manual, creo en el lenguaje como instrumento y no como fin, y si la gente usa una palabra con un significado que no es el suyo y se hace entender, pues no hay mayor problema. El lenguaje evoluciona como nosotros y el dialecto “cinturoniano” es un gran guiño a eso. Mira, me apasiona la etimólogía, y creo que en unos años será correcto español que plausible tenga como acepción posible y bizarro sea sinónimo de flipante de raro (igual que ahora se aceptan términos cómo cocreta, fútbol o chef). Pero como todavía nadie vive en Marte, pues he seguido tu consejo y corregido el palabro (http://dle.rae.es/?id=RUwWhqA) 🙂

      • Sillón J (de Josephus) de la RAE

        No era mi intención aconsejar ni corregir sino sólo informar. El inglés -que es un idioma que me encanta y que sigo aprendiendo cada día- normalmente se pasa la etimología by the arch of the triumph y es un generador de falsos amigos efientísimo. Por cierto: un NO rotundo a “cocreta”. Y también a “pocleta”. ¡Cederrón! ¡Bluyín!

        • Esas palabras que acepta la RAE para ser noticia, jajaja. No te preocupes, solo te queria dar mi opinión al respecto y de hecho te lo agradezco porque no era consciente de ese fallo :$ Aqui uno, que es de ciencias… (aunque no sea justificación para escribir incorrectamente). De nuevo gracias por comentar, ¡y espero verte por aqui en las reviews, si te animas!

  2. Jaime

    Buena récord de la serie.solo un pequeño apunté como lector del libro el personaje de Avarasala sale en en el 2o libro Calibans War.despues de que Defianvefracasará como heredera de Battlestar Galáctica 2003 TE puede ser la gran serie de syfy.b8en análisis de la serie

    • Muchas gracias Jaime! Algo habia leido sobre que Avarasala tiene más protagonismo en el segundo libro, pero no sabia que directamente no salía en el primero. En la serie han sabido darle un papel que cuadra mucho.

  3. Josephus

    “Conoce a tu enemigo”.- General Sun Tzu
    “Conócete a ti mismo”.- Templo de Delphos

    A menudo son la misma cosa.

    The Expanse ha vuelto, amigos.

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