Review Black Sails: XXXVII


AVISO SPOILERS: Este artículo contiene spoilers de tamaño superlativo. Por tanto si aún no has visto el XXXVII (4×09) te recomiendo que sigas el consejo de Gandalf el Gris y huyas de la insensatez.

Un sentimiento de tristeza me embarga mientras escribo estas líneas, y el motivo es más que obvio. Después de cuatro temporadas, treinta y ocho capítulos, y una trayectoria caracterizada por un insultante, insólito y estimulante “in crescendo” muy pocas veces visto en la pequeña pantalla, la serie de piratas del canal premium Starz bajará definitivamente el telón el próximo domingo, convirtiéndonos en víctimas de otra cruel abstinencia impuesta y dejándonos huérfanos de aventuras, luchas de poder, tesoros ocultos e imponentes navíos. Una auténtica pena, porque es un hecho evidente que Black Sails rebosa calidad, y posee potencial suficiente para concatenar su historia con la novela de Robert Louis Stevenson y expandir así el riquísimo universo pirata que tantas alegrías nos ha dado durante estos últimos años. Nosotros, por si acaso, nos encomendaremos a la Virgen de la Santísima Burbuja Seriéfila y a un posible anuncio de secuela por parte del canal Starz, una tendencia al alza en estos tiempos de remakes, reboots, spin-offs y otros experimentos fruto de la constante pugna de los canales de televisión por alzarse con el beneplácito de los espectadores, léase crítica y público, lo que se traduce en audiencia, fama, respeto y éxito… Y por supuesto, beneficios. O lo que es lo mismo: DINERO.
Sigue leyendo…