Review Skins: Fire (II)

Effy

La cara sonriente de Effy Stonem cierra Skins Fire, y luego hay un breve fundido a negro y la confirmación, créditos (muy austeros) mediante, de que todo lo nuevo que tenían que contarnos sobre ella ya nos lo han contado. Yo discrepo, tú discrepas, nosotros discrepamos, porque esto no es así, vaya tongo, vaya mazazo. Así, el negro de la pantalla refleja mi careto (nuestro careto), que ni mucho menos sonríe. La recepción general de Fire ha sido muy tibia (y también de Pure, el de Cassie, que ya se ha emitido). La pregunta es: ¿el experimento Skins Redux es realmente necesario? Aún queda por ver, y mis esperanzas están puestas en Cook, pero ahora sólo podemos agitar la cabeza con desaprobación total. Comentaba hace un par de semanas que esta nueva historia bordeaba el interés cero, que era previsible, con topicazos y todo, que meter un cáncer es peor error que hacer el baile del robot en una cita. Leyendo vuestros comentarios, y los de otros espectadores por la web, la cosa está clara: estamos enfadados, no nos ha causado ninguna impresión y queremos que nos devuelvan el dinero. ¡Pues vaya!

Sigue leyendo…

Review Skins: Fire (I)

Skins Fire

El regreso de Skins para dar su adiós definitivo ha sido lo más temido y esperado de los últimos meses. Entre vaivenes de desconcierto, rumores y desinformación (¿quién vuelve, quién no? ¿Película, miniserie o pimientos?) ha deambulado la despedida de lo que ya es un clásico de la televisión británica. En estos años, Skins nos ha dado de todo pero, especialmente, nos ha dado personajes. Jóvenes memorables, únicos y jodidos, con historias incapaces de dejar indiferente a nadie. Y los personajes son, precisamente, la esencia de los capítulos finales de la serie, que ha vuelto este lunes y que finalizará su séptima temporada a principios de agosto. La idea de traer de vuelta a tres de sus personajes clave ha comenzado y Effy Stonem se ha ganado, por derecho, ser la primera de la fila. Ella protagoniza Skins Fire I, un primer episodio construido a base de calma y miradas que, al final, sabe cómo estallar. Es quizá lo más alejado a Skins que puede ser Skins, y de eso hablaremos; pero, más que nada, desgranaremos a esta Effy Stonem de veinte años: perdida, desconcertada e igual de espabilada que siempre.

Sigue leyendo…

Review Skins: Everyone

Lo hicimos, Alo. Llegamos ahí. Perdimos nuestra virginidad, nos enamoramos y de hecho nos lo pasamos de puta madre. Lo dice Rich, y Alo contesta: eso hicimos. Luego lo repite un par de veces, convenciéndose, y brindan. Y justo después arranca ese bellezón de tema que canta la anónima Rae Morris (Don’t Go, haciéndose un hueco en nuestra lista más melosa de reproducción) y todo se vuelve mudo, casi, para despedir Skins. Lo más reprochable de este satisfactorio Everyone es precisamente comprobar la holgura con la que se mueve por los preciosistas –aquí, muchísimo– pasillos de la (auto)satisfacción. No llega al onanismo burro, pero todos son felices y la felicidad, y mirad que somos asquerosos, nos fastidia un poco bastante: este Skins 3 acaba mejor que cualquier Skins, recompensa las trabas del camino (Franky), la amargura es conveniente y suena fenomenal (Matty, Alex) y quizás, sólo quizás, desde nuestra experiencia, hace que este final sea menos Skins que nunca. Sigue leyendo…

Review Skins: Franky & Mini

A ver con qué cara afrontamos esta antesala tan medio lésbica, que ha estado genial. Un logro, añado, porque parte básicamente de los dos personajes que más aburrimiento (me) despiertan. Está realmente bien, válgase reafirmar, pero en una categoría difícil y bastante masoca: si bien consigue tratar el respectivo tema estupendamente (“no sin mi hija,” o algo así), de manera súper interesante y bien hecha, eso conlleva el daño colateral de hacer muchísimo más despreciable a esa muchacha, Francesca, que como alguien dijo es lo más abofeteable de Skins desde que Skins es Skins, y ya sumamos casi siete años de adolescentes difíciles y Freddie. Franky & Mini, un capítulo bipolar, y nunca mejor dicho, prepara de manera emocional el terreno para una despedida inminente y gravísima. Porque augura cosas muy feas el final, que son unos cuatro minutos muy Pequeña Miss Sunshine finiquitados con un cliff-hanger, a ver, muy facilón… pero acojonante. Así que avanzamos hacia la nada. Y es el final lógico.

Sigue leyendo…

Review Skins: Liv

Voy a dar a este capítulo un cinco, de cinco, y lo hago por segunda semana consecutiva a riesgo de perder total rigor guay o habilidad para apreciar los matices negativos, y eso que los ha habido (Franky es un perro femenino insoportable y está deformada). Pero es que, veréis, Liv se ha subido a los cielos con su episodio, la fantástica antepenúltima entrega de todo Skins. De primeras, creíamos que íbamos a ver a una chavala agitando a sus amigos por los hombros y gritándoles: ¡pero qué coño os pasa, espabilad! Una tipa que intenta reestructurar a estos chicos tan dispersos; y más o menos pasa eso, pero el toque final es inigualable y nos habla, como Dios, de la pérdida, de ser adulto. Nos habla de amistad y del amor por la vida mirándolo desde la muerte. Nos ofrece, de pé madre, escenas que llevábamos esperando todo el año. Y, a fin de cuentas, a Grace. Que (digamos) debe descansar en paz.

Sigue leyendo…

Review Skins: Alo

Una pasada de capítulo el que se marca el farmboy, que si se mete en un lío lo hace a lo grande y tirando por el lado más excéntrico posible, con interrogatorios policiales y todo. Gracias a un buen puñado de elementos muy majos, y uno de ellos es su personaje principal, el torbellino Skins de esta semana conforma el que es seguramente el mejor episodio del año. Varias cosas nos llenan de optimismo nacional, y una de ellas es conocer que el fenómeno de las infames niñas Tuenti es más universal que castizo y patrio, y cómo el retratillo de la Campanilla de este Peter Pan moderno es la caña. Toda esa locura nos provoca lágrimas de risa, todo un saneamiento en Skins, esta serie a la que le encanta tantear los abismos de la desgracia humana. Porque abordar con humor el abuso a menores, además de olímpicamente valiente y bestialmente genial, está hecho con tanto estilo burdo que da gusto. Estas cosas, y el drama que no falte (bebé, amores, bla y bla), definen un señor capitulazo. Hablemos de él. Sigue leyendo…

Review Skins: Nick

La primera entrega de Nick terminaba con una especie de pacto de sangre entre él y el peludo de su hermano. Se levantaban ante su padre Full Monty y quemaban todo ápice de parental control. Todos esos cartelitos de Media Markt nos importan un carajo y que le den a él, pensaban. Y el capítulo de Skins de esta semana es, o algo así, una muestra de ello, un reflejo extremo de a qué llega el amor fraternal. Mientras todos odian a Matty, el pequeño Levan tiene que actuar como el hermano que es, con el riesgo de arruinarse hasta las trancas y destrozarse en medio de la transacción (The Doctor es el típico mafiosete con el que haría muchas migas Sid: yo querría verlo, a que sí). Nick se arriesga, también, a perder a sus propios amigos ayudando al, y entre comillas, asesino de Grace. Ese asqueroso que ha decepcionado a todos y nos ha hecho más daño del que podríamos llegar a sentir. El conflicto de hermanos, unas criaturas que tan bien saben dar la vara, es una temática que siempre entra bien porque es eterna. Por eso y por más cosas, este episodio es un puntazo perpetuo. Bien dirigido, bien escrito y bonito de ver y un subidón en el camino. Muy interesante. Así que comentémoslo con la alegría en el cuerpo.

Sigue leyendo…

Review Skins: Mini

Me imagino a Jamie Brittain y a los otros guionistas de Skins (Mini lo escribe la tal Jess Brittain, y apuesto a que con ese apellido tan nacionalista hay algún enchufe legítimo) sentados en un couch, bebiendo cerveza de abadía y pensando vagamente qué van a hacer con sus personajes este año. Piensan en la muerte, en las decepciones que da la vida y en Marruecos. Eso es en agosto pasado, o julio o junio, cuando se pusieron manos a la obra con la sexta temporada, última de esta generación y, sostengo muy seguro, también del Skins que más nos gusta. Con este capítulo, que para nada es uno malo (está bien, y punto), uno se atreve a llamar vagos a esa tropa. Vagos. Eso le duele a todo el mundo, al menos fuera de España. Pienso que no hay mucha inspiración por aquí. El esfuerzo no se ve por ningún lado y el cielo está apagado. Llamémoslo: decadencia creativa. Aburrimiento o cansancio. La inercia se lo come todo con patatas y pimientos, porque la historia de Franky era un cliché tan grande como Física o Química y lo que hemos visto esta semana sorprende. El mérito no es propio. Casi. Sorprende porque, maldita sea, no les creíamos capaces de venirnos con el baby boom. Sigue leyendo…

Review Skins: Franky

Franky no es Effy, pero hoy casi lo ha sido cuando se le ha ido la pinza al completo. El cuarto capítulo de esta temporada ha sido malo, en mi opinión: bodríatico y chungo. Aburrido. Porque, visto lo visto, su capítulo solamente podía deparar una cosa y se ha confirmado: asquerosa deformación profesional. El mundo de Skins malea a la gente y lo de esta semana ha sido un mal ejemplo; podemos entender a la señorita Fitzgerald, pero soportar una hora de cosas burdas y algo que no cuaja (algo a lo que le canta mucho el aliento) duele. Sobre todo, porque es de Franky a quien estamos viendo. En caliente, es el peor capítulo de la temporada y es el peor ejemplo de esta generación. Sigue leyendo…