Review Hannibal: Futamono

han

Si decíamos que Hannibal se acercaba a la opereta, hoy podemos asegurar que ésa ópera magna es barroca. Muy barroca. ¡Y cómo nos gusta! El buen doctor se lía la manta a la cabeza y aún sabiendo que se sospecha de él, monta una bacanal gastronómica que nos regala momentazo tras otro. Además, el capítulo acaba como todo buen final del primer acto que se precie: mostrando la jugada, presentando el problema al que el héroe deberá enfrentarse, con el que cambiará para siempre en el segundo acto. Un segundo acto que empieza aquí y ahora, y que será la lección que los personajes necesitan para evolucionar irremediablemente. Y creedme cuando digo que éste episodio lo cambia todo.

Sigue leyendo…