Review Game of Thrones: Breaker of Chains

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¡Mi personaje favorito ha vuelto a aparecer!, seguro que no soy la única que le echaba de menos. Ha sido una aparición brevísima, pero en esos instantes nos ha recordado que Petyr Baelish no ha dejado de ser un jugador del Juego de Tronos en ningún momento. Sigue siendo un excelente jugador y sigue siendo un hombre despiadado, incluso un monstruo. Claro que Game of Thrones es territorio de monstruos y no me refiero a los huargos ni a los dragones.

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GoT: Títulos y duración de los primeros capítulos

got-poster 33 días. Un mes y tres días para abalanzarnos con ansiedad sobre el primer capítulo de la cuarta temporada de Game of Thrones, al que ya podemos poner título: Two Swords. O sea, dos espadas, que bien podría hacer referencia a la forja de dos nuevas armas, al reencuentro con dos antiguas, a una mezcla de ambas… o a un millón de cosas más. Durará 58 minutos y será el más largo de los cuatro primeros episodios. El 13 de abril se emitirá The Lion and the Rose (4×02), mucho más descriptivo que su antecesor: el león Lannister y la rosa Tyrell, protagonistas de… ¿un enlace? Joffrey y Margaery no pueden tardar en pasar por el altar y los 52 minutos que dura el capítulo se me antojan suficientes para narrar esa historia. El tercer episodio se titula Breaker of Chains, durará 56 minutos y debería contarnos la historia de algún cautivo que se libera de sus ataduras. ¿Arya? ¿Sansa? ¿Tyrion? Demasiadas opciones sobre la mesa. El bautismo también ha llegado para el 4×04, seguramente el más descriptivo… al menos, para ese odioso grupo de personas que repetimos como un mantra que hemos-leído-los-libros: Oathkeeper. Durará 54 minutos y nos explicará que alguien mantiene su juramento, lo que me lleva directamente a pensar en la Guardia de la Noche y en los fieles que protegen el Muro. Toda esta información llega acompañada del póster promocional que véis a la izquierda, en la que cuatro palabras transmiten el mayor deseo de George R.R. Martin. “Todos los hombres deben morir”, reza el cartel, y yo me imagino al señor Martin arremangándose, mojando la pluma en tinta y describiendo una nueva muerte que nos deje con la mandíbula en el suelo… ¡6 de abril, no queda nah!