Review Mad Men: A Little Kiss

El tremendo parón, y consecuente sufrimiento espectatorial, al que Weiner, Lionsgate, AMC y demás partes contratantes nos sometieron durante todo este tiempo, no ha hecho más que incrementar, multiplicar, alimentar ese vilo, esa expectativa creada ante la repentina sucesión de acontecimientos contra todo pronóstico en la recta final de esa excelsa cuarta temporada que nos deleitó en el verano de 2010. Con el efecto sorpresa en el paladar, hemos tenido tiempo de sobra para darle vueltas y vueltas al “¿qué viene ahora?” que caracteriza a cualquier pausa entre temporadas, máxime en una serie con tal atrevimiento (y habilidad) para las largas elipsis entre volúmenes como esta.

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