Review Once Upon A Time: A land without magic

Hace unos siete meses, cuando Once Upon A Time llamó a nuestras puertas por primera vez, hablé de la importancia de la fantasía en la vida de cada individuo. Son tiempos difíciles, que diría Dickens. La sociedad se desencanta, el futuro se oscurece y la realidad se impone ante las ilusiones que nos acompañan. Necesitamos un escape, necesitamos que alguien o algo introduzca un poco de magia en nuestras vidas y nos recuerde que, de vez en cuando, está bien soñar y olvidar que el mundo nos ha hecho daño.  Cualquiera lo diría, pero aunque el título de esta finale rezaba un “A land without magic” contundente, la ilusión ha crecido en el interior de ese niño que sin remedio llevamos escondido. Y ha sido increíble, ha sido más de lo que esperaba, ha sido, al fin y al cabo, magia. ¿Nos despedimos de Once Upon A Time como se merece que lo hagamos? Por última vez en un tiempo, bienvenidos al cuento.

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