Series españolas: Velvet versus B&b

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Como ya os adelantamos en el último 3×1, la noche del lunes tenía mucha importancia para los dos grandes grupos de comunicación de nuestro país, ya que suponía el enfrentamiento directo en la misma franja horaria, de dos de sus apuestas de ficción para la temporada. Mientras Telecinco competía con B&b, una tragicomedia familiar, Antena 3 sacaba la artillería pesada con “Velvet”, una ambiciosa producción ambientada en los años cincuenta. Claramente Antena 3 partía con ventaja, y eso se ha visto reflejado en los datos de audiencia: un 24.6% de share y 4.853.000 millones de espectadores para Velvet, frente al 14% de share y los 2.861.000 espectadores de B&b.

No es notícia a estas alturas ya, después de tantas reviews, que las ficciones españolas han experimentando un salto evolutivo en cuanto a producción se refiere. Las localizaciones exteriores, los decorados reales, el uso de cromas, o el cuidado de detalles como el vestuario o el atrezzo, han conseguido que, tanto cadenas como público, eleven el umbral de sus expectativas ante un nuevo producto español. Una baza con la que juega Velvet, conocedora de que su principal atractivo es la estética.

El problema es que el contexto histórico español en que se ubica la serie, nunca fue tan glamuroso. España no era América, ni Velvet, Sterling Cooper Draper & Price. Por desgracia, todo aspecto de la vida de sus habitantes estaba salpicado por una dictadura franquista, eliminada por completo del trasfondo social de la serie. Se deba a que se trata de una adaptación de Galerías Paradise, o porque sencillamente sus creadores no han querido ahondar en cuestiones políticas, la solución no pasa por confiar en que los espectadores sufran cada lunes un episodio de amnesia colectiva de hora y media de duración, hubiera bastado con adelantar o retrasar la serie unas cuantas décadas.

Aunque el romance entre dos jóvenes de diferente clase social, dueño y empleada de un próspero negocio familiar, y personajes como la responsable del taller de costura o el jefe de dependientes, evocan demasiado en la memoria a Gran Hotel, sí podemos considerar la historia como un punto fuerte de la serie. Sobretodo a partir del momento en que el flashback se fusiona con la narración en tiempo real. Las forzadas primeras escenas del capítulo entre Ana y Alberto adquieren sentido, y el relato gana en complejidad con la nueva información que vamos conociendo sobre todo lo sucedido realmente en las galerías durante el desfile. Eso sí, se agradecería un nuevo recurso narrativo que sustituya al manido “chico intima con chica mientras le cura una herida” para futuras series y películas .

Además de competir por la misma franja horaria, estas dos series cuentan con otro elemento en común: un maravilloso reparto. Pero esta vez es B&b la que acierta en el planteamiento de los personajes, aproximándose más al estadounidense, dónde si una estrella de la gran pantalla decide dar el salto a televisión, es inherente que el proyecto gire entorno a ella. Lo contrario sería impensable, pero en Velvet es posible. Ahí tenemos a dos grandes del cine patrio, Aitana Sánchez Gijón y José Sacristán, ni más ni menos, interpretando papeles secundarios. Por el contrario B&b , demuestra inteligencia recurriendo al duelo interpretativo entre Belen Rueda y Gonzalo de Castro cuando todo lo demás flojea.

Que en este hecho en concreto B&b acierte, no implica que este exenta de errores, ni mucho menos. El más flagrante: dejarnos más regustillo en la boca a Los Serrano que a Periodistas, en esa extraña obsesión de Telecinco y Globomedia por el adjetivo “familiar” asociado a una serie. En esta en concreto, cuatro miembros de una misma familia trabajan en la revista B&b, a los que hay que sumar dos más de otra, que a su vez tiene contratados a madre, hija y sobrino de una tercera. Claramente esto se nos esta yendo de las manos.

Muchos de estos personajes además, son un deja vú televisivo de otras series: Ana (Belen Rueda) y Pablo (Gonzalo de Castro) recuerdan a su manera a la sorkiana relación entre Emily Mortimer y Jeff Daniels, mientras el gran Dani Rovira se convierte en un nuevo Gorka Otxoa. Con Luisa Martín volviendo a interpretar a La Juani, en 2014, como su máximo exponente. Mientras otros resultan poco creibles: Susana (Neus Sanz), una extraña mezcla entre mujer trabajadora independiente y maruja que cocina tortillas a la tres de la mañana para su marido, o Eva, una afortunada joven con trabajo, pero con un giro dramático sin sentido, creado exclusivamente para el efecto sorpresa.

Oculto tras todo esa neblina de targets a contentar, se enconde el verdadero potencial de la serie, las noticias. El adelanto del próximo capítulo nos plantea una historia con la que se podría hacer reflexionar al espectador, pero que probablemente se desvanezca tras tramas secundarias de relleno y situaciones cómicas para abarcar todos los géneros televisivos en uno.

Una vez diseccionadas ambas series, como nos encontramos ante la tesitura de elegir entre una u otra para ver la noche de los lunes, gustos aparte, el producto objetivamente más completo sería Velvet.


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4 comentarios

  1. residente98

    Velve es un bluf. Vacia, sin contenido, ni siquiera el envoltorio me convence, todo demasiado americano. España en esa epoca no era lo que pinta esta serie y chirria. La quimica entre la pareja protagonista es 0. La unica tabla de salvación de la serie es ver como se desarrollan los secundarios.
    B&B es lo que es. Por lo menos es más honesta y no intenta vender humo como Velvet. Es serie con sello Globomedia. No la pienso ver, precisamente porque desde el principio he sabido lo que era.
    Pero Velvet ha querido vender pulpo como animal de compañia. Que se la coman con papas, porque que tenga más soporte ecónomico detras no le impide ser la adaptación de una fotonovela de Corin Tellado

  2. Loga

    Mi decisión la tengo clara: el lunes no voy a ver la tele. De B&B no esperaba demasiado, porque históricamente la comedia española nunca me ha convencido. Sin embargo esperaba algo más de lo que me encontré: no puedo estar más de acuerdo en que huele a los Serrano y en que Rovira se parece demasiado a personajillos anteriores, todo dentro del guión hipermegamultitramas. Pero es que Velvet me ha decepcionado aún más: vale, vale que las series de época se nos dan mejor pero, ¿podemos hacer algo distinto? Que Antena3 se está llenando de creatividad con Punte Viejo, Amar en tiempos revueltos (o como se llame ahora), El tiempo entre costuras, ahora esta. Echo de menos la época en que todo eran series de policía, no digo más. Pero voy más allá, y por favor hagamos cosas más creíbles, dejémonos de la manidísima historia chico-chica imposible que al final será posible y toquemos otros temas. Y habremos mejorado en la estética, pero hubo un momento de chroma+digital tan espantoso que me dio vergüenza… Me siguen faltando muchas cosas en la ficción española

  3. charadeny

    Gracias, gracias Loga, porque no he sido la única que casi se corta las venas con ese momeno chroma digital.
    He de decir que no vi B&B, pero es que desde los anuncios ya me echaba para atrás. Yo pensaba ver Chicote, pero alguien se hizo con el mando y puso Velvet.
    Madre mía!! Qué sin sentido. Quieren un Mad Men, pero no llegan ni a la M. Desde la época, que en ese momento por mucho rico aprovechado que hubiera en Madrid, en lo que más preocupados estaban era en sobrevivir, y no en escaparse de ese trabajo-internado para irse a beber al bar-club. Los efectos. Esos trajes del topshop, por favor un poco más de esfuerzo en hacer algo a medida. La historia, tan refrito y tan manida…
    No pude con ella.
    Bueno, y para rematar, tengo que escuchar a Miguel Angel Silvetre decir que él “es un tio muy expresivo” y a Paula Etxebarria que “es una historía que nunca nos han contado”, esta que ha estado toda su vida en otro pais viviendo? porque la ficción-de-mercadillo española siempre, SIEMPRE, cuenta lo mismo.
    Mal, todo muy mal.

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