Series españolas: Imperium

Como marca el inicio de la sección Pilotos de Otoño de la casa, las cadenas americanas ya están afilando sus cuchillos para la nueva temporada de hojas caídas, y aunque por estos lares aún vayamos en bañador, las emisoras patrias no han querido ser menos. Antena 3 estrenaba el miércoles su baza dramática del año, Imperium, el spin-off de la concluida Hispania, de la que ya hablamos aquí cuando estaba en fase de rodaje y de la que la cadena ya llevaba varias semanas emitiendo promociones. Bastante conseguidas para mi sorpresa, debo añadir.

La serie arranca del contraste entre un Galba triunfante ( Lluís Homar ) despidiéndose de Roma entre vítores y pétalos de rosa, y un Galba, abatido, convertido en el hazmerreir de la ciudad  tras su derrota en Numancia un año después. Para los no iniciados en ésta saga íbero-romana, Galba es el pretor romano designado por el Senado para vencer la exitosa resistencia, frente a la invasión romana, en la llamada Hispania. El villano, cambia el ring de la batalla frente al heroico Viriato por la arena política de un nuevo adversario: Quinto Servilio Cepión (Pepe Sancho) que se ha encargado de despojarle de su poder, mujer e hijo durante su ausencia. Un tète a tète de nivel actoral.

Ya comentamos en la review de Luna, la tendencia en las ficciones emitidas por la cadena de Planeta, por mejorar cada vez un poco más la estética y la factura técnica, y es innegable que en Imperium han llevado el concepto más lejos, no ya cambiando decorados por buenas localizaciones exteriores, sino rodando en los míticos estudios Cinecittà de Gladiator o la mismísima Roma. Y se nota.

Además en esta nueva apuesta, se percibe un avance también en guión, probablemente debido a la liberación de lastres que llevan acompañando a las series de este país durante demasiado tiempo: la agotadora duración de los capítulos y el constante protagonismo de amoríos adolescentes como trama central. Así encontramos una serie de una hora escasa de duración (en lugar de hora y media larga) y una trama de vendettas entre familias, al más puro estilo culebrón mafioso, centrada en dos hombres de mediana edad: Bye bye Teen Choice Awards!

Pero a pesar de reconocer los esfuerzos, no olvidamos las diferencias insalvables ante las que aún nos encontramos, para ver que teniendo mejor que nunca colocadas las piezas, se cometen errores. El primero: el exceso de giros argumentales. El inesperado asesinato de Fabio, el hijo de Galba, crea el clímax perfecto para concluir el capítulo. Por contra, éste se estira para incluir aún dos vueltas de tuerca más que saturan al espectador y queman rápidamente los cartuchos para futuras tramas. Segundo: la sobreactuación  heredada de Hispania de espléndidos actores cómo Lluís Homar o Nathalie Poza, en contraposición al acierto de Pepe Sancho y Elvira Mínguez. Nuevo error, esta vez de dirección actoral. Y tercero: el casting joven. El personaje de Cora, nacido de una tragedia y llamado a convertirse en la rival tapada de este enfrentamiento, no luce en la interpretación de una Aura Garrido,  forzada y poco natural. Por no hablar de Paula Prendes, a la que cuántos menos diálogos le den, mejor.

En mi humilde opinión: un decente drama piloto, a la espera de comprobar si la introducción de gladiadores a lo Spartacus, que está por venir, la fortalecerá, o si por el contrario, la herirá de muerte bajo la alargada sombra del plagio de ideas USA que planea sobre las actuales ficciones españolas, desvirtuando así sus evidentes avances. Alea Jacta Est!


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