Series españolas: Fariña

Miércoles, 21 de febrero, el país se despertaba con la noticia del secuestro cautelar de “Fariña”, novela sobre el narcotráfico gallego escrita por Nacho Carretero. Un hito más en el debate sobre la libertad de expresión, y una campaña de publicidad improvisada para la serie homónima de Antena 3, que adelantaba su estreno para aprovechar la serendipia mediática. Una jugada que le salía redonda a la cadena al conseguir ayer coronar Fariña como la primera opción de la noche, desbancando al gigante Got Talent, con un 21’4% de share y 3’5 millones de espectadores enganchados.

Sin embargo, carambolas del destino aparte, el éxito de Fariña bien podría basarse intégramente en lo que Fariña tiene que ofrecer. Y es que a pesar de acusar el desgaste de la comparativa con Narcos y el hartazgo de la sobrecarga de thrillers testosterónicos en el cine español, la serie brilla con luz propia.

Fariña cuenta con una buena producción: exteriores, planos, fotografía… todo el saber hacer de Bambú al servicio de la Galicia de los años 80, y lo más importante, un sólido guión. No hay lugar para tramas de relleno, ni para contentar todos los targets. La historia discurre rápida entre la presentación de los personajes, los cimientos del negocio, el devenir de las familias miembro de la cooperativa gallega, y el germen del narcotráfico, todo en un solo capítulo, y todo con acento gallego, carallo. Y es que uno de los principales acierto de la serie es no sacrificar la credibilidad narrativa por la neutralidad lingüística televisiva, creando así una atmosféra propia que trasciende más allá de la pantalla.

En definitiva, un producto patrio que juega en las grandes ligas: “oro blanco” seriéfilo para disfrutar y recomendar.


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