Series españolas: El Don de Alba

Alba

Si hacer una versión de una serie americana emitida en nuestro país ya resulta absurdo, añadir cambios en el guión para hacerla propia y empeorar la original, aun lo es más. Así a las críticas achacadas a Ghost Whisperer en su momento, a El Don de Alba hay que añadirle los lastres clásicos de las ficciones de nuestro país. Y la audiencia lo ha notado.

La calidad en la factura técnica se ha convertido en requisito indispensable para las series nacionales, de eso no hay duda, lo hemos comentado hasta la saciedad en reviews de pilotos anteriores. Una inversión que ha permitido soñar con temáticas y ubicaciones antes impensables. El problema con el dinero que financia El Don de Alba es que se trata de un arma de doble filo. Por un lado que la todopoderosa Disney este detrás garantiza unos efectos especiales medianamente decentes, que no caen en la vergüenza ajena, bastante cercanos a los de su gemela americana. Pero por otro, obliga a marcar un tono infantil que ya se le criticó a Ghost Whisperer, y que en nuestro país se ha visto multiplicado por mil con esa enfermiza obsesión de las cadenas españolas por introducir niños en toda serie viviente.

La incorporación de la niña con visiones parecidas a Alba, no es la única novedad en esta versión protagonizada por Patricia Montero. Mientras que Melinda se nos presentaba como una mujer casada con un encantador paramédico que aceptaba de buen grado su relación con los espíritus, Telecinco juega la baza de los jóvenes enamorados, al hacernos partícipes de la relación entre Alba y Pablo desde su comienzo. Una idea que podría funcionar para captar al público adolescente, pero que no termina de enganchar por el poco carisma y naturalidad de sus protagonistas. Martin Rivas muy guapo sí, pero muy soso.

Si no recuerdo mal, no es hasta finales de la primera temporada cuando Melinda descubre la existencia de un oscuro enemigo a batir, y mucha más tarde cuando entabla amistad con quien será su cómplice en el mundo paranormal, el Profesor Pane. Sin embargo en El Don de Alba se pierde todo misterio con la materialización de la figura de la abuela que en el piloto ya revela que tienen un archienemigo con el que tendrán que competir por las almas de los fallecidos. Cuando uno de los atractivos de la serie americana es ese contratse entre el idílico principio y las situaciones cada vez más oscuras a las que Melinda se tiene que enfrentar. Mientras que el personaje homónimo del Profesor, resulta mucho menos interesante siendo el encargado de los archivos de pueblo, aunque Antonio Hortelano se esfuerce por disimularlo con su buen hacer.

En definitiva, una serie que no diremos que no entretiene, pero que hace aguas por sitios que ni su artificial predecesora, que ya es decir. Porque no nos engañemos, para mediums de calidad, ya teníamos a Allison Dubois.


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13 comentarios

  1. rollo

    Por dios que creo que nunca he visto nada más lamentable… dirección, guión, actores.. no se salva ni uno. qué bien que se acabe…

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