Series españolas: Buscando el Norte

buscando-norte

Ayer se estrenaba en Antena 3 una de las apuestas de la temporada: Buscando el Norte, una comedia centrada en las aventuras y desventuras de un grupo de españoles en Berlín. Un tema de bastante interés, y actualidad en nuestro país, con la emigración de miles de jóvenes al extranjero en busca de trabajo, que sin embargo no convencía en su puesta en escena, al pecar de los mismos errores que otra serie de la cadena: Allí Abajo.

Ambas series arrancan bien, con un comienzo dinámico y original, en este caso, como si de un programa de “Españoles por el Mundo” se tratara, que va perdiendo fuerza conforme avanzan los minutos, cada vez más lentos y vacíos de contenido. Lo que muchas veces hemos llamado aquí “paja de relleno”, y que no es más que la consecuencia de esa obsesión de las cadenas patrias por cubrir toda la programación nocturna con una sola serie. Pocas comedias, por no decir únicamente “La que se Avecina”, son capaces de soportar hora y cuarto de duración sin perder ritmo. Así, al igual que sucedía en Allí Abajo, las bromas y gags de Buscando el Norte se diluyen en eternas tramas y escenas redundantes, reduciendo al mínimo la chispa y dando la sensación de que la serie es poco graciosa.

Otro de los errores que comparten Buscando el Norte y Allí Abajo es recuperar el bar para la comedia española, además regentado por un familiar. ¡Cuánta coincidencia! Aunque es cierto que en esta serie tendría más lógica incluir un bar, por su significado simbólico como lugar de reunión y cobijo para la comunidad española en el extranjero, ya hemos tenido suficiente. No queremos más bromas cañís, por favor. Pongámosle fin.

Los tópicos también podrían ser considerados un rasgo común entre ambas series, sustituyendo andaluces por españoles, y vascos por alemanes. Sin embargo, y a diferencia de las opiniones vertidas en Twitter, estos clichés no resultan tan molestos como la previsibilidad de ciertas situaciones. Los primeros más pulidos, más realistas y menos superficiales, podrían llegar a funcionar como un contraste entre culturas, y un ejemplo de cómo los prejuicios rigen nuestra conducta, al estilo de Bienvenidos al Norte. Mientras que adivinar y anticiparse a lo que va a ocurrir en cada momento, no tiene salvación posible. Veáse las mochilas casualmente iguales que se confunden en el aeropuerto, o el arrepemiento de una noche loca entre cervezas. Escenas que no hacen más que reforzar la imagen visual del chicle que se estira para rellenar minutos.

Dentro de los aciertos de Buscando el Norte, además del punto de partida de la historia y la temática de la serie, destacarían Manuel Burque, como garantía de comedia asegurada, y la ruptura de forma orgánica y sin complejos de la heteronormatividad social, con el personaje de Belén Cuesta. Así como la representación de un hombre en la esfera doméstica y de los cuidados, aunque el enfoque no parezca el más conciliador de la historia. Presentando a una mujer ambiciosa como a una tirana, y la labor masculina en el hogar como una penuria. Ni tanto ni tan poco.

En resumen, una serie con un gran potencial desaprovechado de nuevo por el exceso de metraje. Pero que podría mejorar con más bromas por minuto, menos repeticiones de tramas, y el objetivo en mente de mostrar la realidad rompiendo prejuicios. Crucemos los dedos.


Categorías: Opinión Etiquetas: ,

2 comentarios

  1. Bern

    En mi opinión, lo peor de la serie es que retrata a los inmigrantes españoles como unos míseros que realizan las tareas más desagradables y marginales, incluso el reparto de droga, al mismo nivel que está aquí la inmigración africana y americana. ¿Los guionistas no serán hispanófobos nacionalistas catalanes?

¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »