Series españolas: Allí abajo VS Vis a Vis

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Antes de la emisión multicanal esta noche de su gran apuesta de temporada, Atresmedia cerraba abril con dos de las ficciones que aun tenía en la recámara para ganar la batalla a Mediaset. Una comedia y un thriller envueltos en la polémica de las comparaciones, Allí Abajo con 8 Apellidos Vascos, y Vis a Vis con Orange is the new black.

Aunque sus creadores han afirmado en diversas entevistas que la serie es anterior a la película, el uso común de la comedia para desmontar los prejuicios entre el norte y sur de nuestro país, con menos de un año de diferencia, hace imposible desvincular Allí Abajo de 8 apellidos vascos. Sin embargo, el problema de la serie de Antena 3 no es el parecido con su homónina cinematográfica, sino el formato televisivo. El viaje emocional a través de los estereotipos que su protagonista ha de recorrer, funciona mejor en la gran pantalla, donde no hay minutos de audiencia que rellenar, y cada gag está cuidado al detalle.

Reírse de uno mismo, hacer autocrítica, mirar más allá de los gentilicios y empatizar, es un acierto, tanto de la película como de la serie, sobre todo si en esta última cuentas con la gran María León y su arrollador talento. Elementos ganadores ambos que, sin embargo, pierden todo su efecto por el exceso de metraje de los capítulos, y los chistes cañí. Los gags donostiarras que por su sencillez roban una sonrisa al espectador en el arranque del piloto, sucumben a las interminables horas en el hospital andaluz, donde no hay acción, o mejor dicho, donde toda la acción podría condensarse en dos o tres escenas como máximo. Y el bar… Por favor, no resucitemos los bares en comedias españolas, no hay necesidad.

Por otro lado, a Allí Abajo hay que valorarle, al igual que a los últimos estrenos patrios, su esfuerzo por escapar del multitarget y ofrecer un producto maduro. Lo mismo ocurre con Vis a Vis. No niños, no adolescentes, mujeres en una cárcel y punto. La diferencia es que Vis a Vis sí es un producto redondo.

El capítulo piloto discurre a ritmo de Fórmula 1, donde parpadear significa perderse algo. El ritmo es trepidante y no hay ni un segundo de metraje que no sea historia pura. Gracias a un montaje que hila con delicados movimientos y sutiles sonidos las escenas de cárcel y los flashbacks, nos sumergimos de lleno en la prisión Cruz del Sur. Un universo donde a pesar de que las similitudes con Orange is the New Black son evidentes, la mezcla entre thriller y mockumentary de Vis a Vis, la sitúan rápidamente en un espectro seriéfilo distinto a la galardonada ficción de Netflix.

La serie cuenta también con una factura técnica impecable, que no resulta del todo desconocida, con ecos de esos planos indie que tanto gustaron en Bajo Sospecha. Sin además ni una sola interpretación que desentone. A un arraigado grupo de veteranas encabezadas por Nawja Nimri, Cristina Plazas y María Isabel Díaz, se incorporan unas desconocidas Maggie Civantos y Berta Vázquez, y otras no tanto como Inma Cuevas, Marta Aledo o la nietísima Alba Flores.

El único “pero” de la serie es el mismo que en su día ya comentamos sobre Orange is the new black, y es que el espectador simpatiza más con el resto de las reclusas que con la propia protagonista. Así que puestos a cambiar por qué Macarena es encarcelada, negarse a colaborar en una trama corrupta hubiera sido mejor alternativa que sucumbir a un traicionero Richard Gere de tres al cuarto. Pero ya se sabe que por desgracia, no hay motivo más convincente para autoengañarse, desterrar la solidaridad entre mujeres, y creer que todo vale -ya sea una infidelidad o un levantamiento de bienes- que el amor malentedido.

A la espera de comprobar si la serie mantiene una buena salud televisiva con el paso de las semanas, sólo queda dar la enhorabuena a Globomedia, y confiar en que Vis a Vis sea el punto de inflexión de un futuro plagado de ficción española de calidad.


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1 comentario

  1. alicia g.

    Vis a vis no le llega a Orange is the new black ni a la suela del zapato. De producto redondo… poquito.

    Allí abajo es una comedia simpática, sin más. Personalmente prefiero eso a cualquier drama pretencioso. Sobre todo al final del día cuando uno ya ha tenido bastante drama real

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