Series de tu vida: The Flash

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Para bien o para mal, el éxito de Arrow en The CW ha supuesto todo un boom en lo referido a series basadas en cómics de superhéroes. Pero la serie protagonizada por Stephen Amell no fue ni mucho menos la primera serie protagonizada por un “justiciero en pijama”. No hay que olvidar la interminable Smallville (de la misma cadena), al Batman de Adam West, la Wonder Woman de Linda Carter o la mítica Lois & Clark: las nuevas aventuras de Superman. Pues bien, entre tanto Superman, Wonder Woman y Batman, DC también tuvo tiempo de adaptar las andanzas de otro de sus grandes héroes, aunque fuera de forma efímera. Damas y caballeros, ¡The Flash llega a la velocidad del rayo a sus televisores!

Pero no, no estamos hablando de la exitosa serie protagonizada por Grant Gustin, sino de aquella emitida entre 1990 y 1991 que duró únicamente una temporada pero logró incrustarse en la memoria de muchos de nosotros. John Wesley Shipp encarna a Barry Allen, el segundo Flash de los cómics, en una serie que se mostró mucho más oscura de lo que realmente son las historias protagonizadas por el velocista escarlata. ¿Su premisa? La misma que la que todos conocemos de las viñetas o de la serie de 2014: Barry Allen es un forense que sufre un accidente a causa de un rayo y descubre que tiene la capacidad de moverse a velocidad sobrehumana. Simple, efectivo y sacado directamente de la Silver Age de los superhéroes, donde las explicaciones rebuscadas no tenían cabida alguna.

No obstante, The Flash tuvo dos grandes losas en su corta andadura: la citada estética sombría para un personaje como el de Barry (de hecho al principio sus villanos no eran más que mafiosos y empresarios), así como una serie de animación que por aquel entonces estaba rompiendo moldes: Los Simpson. Ni siquiera la presencia de los villanos del personaje, a partir de la segunda mitad de la temporada, lograron salvar la serie de la cancelación. Pese a todo, The Flash nos dejó momentos muy memorables, como la interpretación de Mark Hamill como Trickster, que pasó de ser un simple bromista a un histriónico asesino en serie semejante al Joker, así como la aparición del Capitán Frío o el Amo de los Espejos, este último aún ausente en la serie de The CW.

En definitiva, The Flash no tuvo ni mucho menos una vida larga, pero su posterior emisión en nuestras televisiones supuso la primera toma de contacto de muchos jóvenes con el personaje, que luego salían corriendo al quiosco a comprarse su número de Flash, editado por la más que extinta ediciones Zinco y creando un buen puñado de fans a su alrededor, que hoy sonríen al ver a John Wesley Shipp encarnando al padre de Barry Allen en la serie actual del personaje. ¿Justicia kármica? ¿Arrebato de nostalgia? ¿O puede que un poco de todo?


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