Series de tu vida: Popular

Me encuentro en la penosa situación de convenceros de que os intereséis en un producto como Popular. Probablemente a partir de aquí solo hayan seguido leyendo aquellos que quieran encontrar motivos extra para maldecirme por incluir Popular entre las Series de tu vida. Pero yo soy un tío duro, me gustan los retos, y estoy aquí para demostraros que era una buena serie, una adelantada a su tiempo, más molona que las galletas de dinosaurios, más entretenida que reventar un metro cuadrado de envoltorio protector de burbujas, más compleja que las tramas políticas de El ala oeste de la Casa Blanca. En primer lugar es un producto de Ryan Murphy, lo cual no es sinónimo de calidad, pero si de que vamos a ver algo distinto y con un plus que no tienen otras series. En mi humilde opinión Popular es la Glee que Murphy no pudo permitirse hacer en los 90 (casi dosmiles)…

Guillermo Rodríguez llega a nuestras vidas para comentar semanalmente las locuras de Happy Endings, y se presenta con este post, así que… ¡bienvenido a bordo!

Y después de soltar tamaña sentencia me toca argumentarlo. En primer lugar Popular está tan llena de personajes tan increíblemente estereotipados que resultan paródicos, y por tanto graciosos (al igual que pasa con su prima musical). En segundo lugar Popular tiene un sentido del humor con tan mala leche y tan absurdo que choca frontalmente con el envoltorio de serie adolescente en el que se presenta. Y es que a primera vista nada parecía distinguirla de otras series de adolescentes noventeras (para empezar esa promo con estética de sesión de fotos) como Los Rompecorazones o Las gemelas de Sweet Valley, en las que las tramas de instituto y de conflictos generacionales eran el eje central. Aquí también, pero rodeadas de una sátira y de cierta originalidad narrativa. Y es que dentro de ese embalaje de teen show venían encerradas muchas sorpresas…

No de argumento, por supuesto, porque desde el minuto uno sabíamos que Sam y Brooke terminarían siendo amigas (y familia desde el final del piloto), que ambas acabarían peleando por el guaperas sosete de Josh, que Carmen acabaría entrando en las Glamazonas y que en algún momento el grupo de parias acabaría juntándose con el de los populares.

Y es que el Kennedy High Schol era un sitio bastante absurdo (primer guiño por parte de Murphy, ya que el McKingley de Glee se llama así en honor a William MCKingley, 25º presidente de los Estados Unidos, y uno de los menos conocidos, dicho sea de paso). Para empezar, a todos los que estábamos con las hormonas subidas nos parecía absurdo que Brooke (un saco de huesos con una personalidad de niña tonta buena) fuera la guapa oficial del instituto estando el pibón de Carly Pope (Sam) rondando por allí. Y no es que Sam fuera terriblemente irritante la mayoría del tiempo, pero tenía ese rollito de rebelde sin causa que a lo tíos nos deja más locos que una rubia mona cualquiera. También chocaba que Sugar, que en cualquier instituto del mundo habría sido (injustamente) marginado por su sobrepeso, estuviera en el grupo líder del instituto, en el equipo de fútbol… ya me diréis lo que aguantaría el pobre muchacho corriendo. Sobre todo cuando la pobre Carmen tenía que ser rechazada una y otra vez (y otra, y otra…) por el grupo de las animadoras, aquí llamadas Glamazonas. Igual que Mary Cherry, que por muy rica que fuera, tendría que haber sido considerada como la loca del instituto, en vez de ser la número tres del grupo de las líderes de la camada. Dicho sea de paso, no es que la muchacha fuera muy agraciada tampoco, pero pocas veces se ha visto un personaje tan divertido como Mary Cherry, la verdad es que Leslie Grossman era una virtuosa de la mueca exagerada.

El otro gran acierto de la serie era Nicole, que bordaba el papel de arpía malvada, siempre tratando de destruir al grupo de los impopulares. Popular fue una de las pocas series en que llegamos a cogerle cariño a la mala de la película, Nicole era mala con ganas, pero también nos hicieron dar cuenta de lo sola y desgraciada que era en su pedestal. No me olvido de Harrison, destinado a ser el eterno mejor amigo, aunque al final acababan casi todas loquitas por él en algún momento. La trama de su cáncer lo convirtió en un personaje un poco cansino, principalmente porque el actor que le daba vida, Christopher Gorham, no era el tipo más expresivo del mundo. Completaba el reparto principal la activista y valiente Lily, a la que todos teníamos más cariño que a las dos protagonistas, que en el fondo eran un par de niñas mimadas (cada una a su manera). Sin embargo era un personaje bastante desaprovechado, que solo tenía tramas de relleno, y que solo adquiría cierto protagonismo cuando acababa saliendo con Josh.

Pero lo que realmente le daba vidilla a Popular eran sus secundarios: las hermanas Tuna, April y Mayo, que eran raras hasta tal extremo de que incluso el grupo de los impopulares las dejaba de lado. Cherry Cherry, la terrible madre de Mary Cherry, que acababa abandonándola por su hermana perdida. Y sobre todo la profesora Bobbi Glass, que con su sexualidad ambigua y con su mala leche era el germen de Sue Sylvester. Encima la actriz se desdoblaba en varios personajes, todos hermanos, dando lugar a una de las tramas más delirantes, divertidas y absurdas de la serie, en la que la enfermera Jessi Glass se cargaba a su hermano, secuestraba a los chicos y obligaba a Bobbi a fingir su propia muerte cortándose el dedo meñique, que luego sustituía por un puntero de metal. También estaba Poppita Fresh, que no tenía gracia ninguna, pero yo echaba una carcajada cada vez que pronunciaban su nombre.

Había otros más aburridos, como George, el anodino novio de Sam en la segunda temporada. O la señora McPherson y el señor McQueen (hasta los apellidos nos daban una idea de la posición social de cada familia), pero es que los personajes de padres en las series adolescentes siempre han sido muy desagradecidos. Solo están ahí para castigarte sin salir, enrollarse con personas inadecuadas y divorciarse. Por cierto, os propongo un juego: a ver quién me sabe decir qué actor, protagonista de una serie de acción, tuvo un personaje recurrente en Popular. Una pista: tenía un tatuaje muy especial en la espalda…

En el apartado de buena televisión Popular se guardaba muchos ases en la mano, que hubieran hecho de ella una buena serie si se hubiera decantado completamente por la comedia, y se hubiera olvidado de las tramas pastelosas. No hay más que acordarse del episodio en el que las chicas se ven atrapadas en el cuarto de baño (ese cuarto de baño de estética imposible, con las fotos de cada una colgando de las paredes) y tenían que confesar los secretos de cada una parodiando La letra escarlata. El episodio de la boda, en el que veíamos sobreimpresos comentarios sobre las imágenes diciendo que uno de los personajes iba a morir, y veíamos como aumentaban o disminuían sus porcentajes de posibilidades según sus decisiones en la serie. O el episodio que parodiaba Cuento de Navidad, en el que Nicole era visitada por los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras…

Popular era meta (ese término que nos enseñó a usar Aber Nadir), Popular era delirante y Popular era descacharrante. Una pena que tras su segunda temporada fuera cancelada, encima tras un apetecible cliffhanger en el que Brooke era atropellada por Nicole. Os animo, si es que alguien ha llegado hasta aquí, a revisarla; os aseguro que al segundo o tercer capítulo estaréis terriblemente avergonzados de las risas que os estáis echando…


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