Series de tu vida: El príncipe de Bel-Air

Series de tu vida: El príncipe de Bel-Air

Antena 3. Aproximadamente a las 14:30, justo antes de los informativos. Acababas de llegar de clase o estabas a punto de empezar a comer cuando una música pegadiza sonaba en la tele. Su intérprete, Will Smith, The Fresh Prince. ¡Silencio! Empieza El Príncipe de Bel-Air…

Comedia sencilla, para toda la familia, que explicaba la vida de Will Smith, un joven que abandonaba las calles de Philadelphia para vivir en Los Ángeles con sus tíos ricos, los Banks. Philip Banks, el tío Phil, era el cabeza de familia y un reputadísimo juez. Un hombre extremadamente serio que no entendía muy bien qué hacía su sobrino político viviendo con ellos. Will rompía la perfección de su familia y si sucedía algo en su lujosa mansión, el culpable tenía nombre y apellidos: Will Smith. Sin duda, el tío Phil era uno de los puntos fuertes de la serie, por ese mal genio que lo hacía tan encantador como temible. Su calva y su barriga eran dos de los objetivos favoritos del protagonista.

Vivian Banks, tía Viv, la tía de Will y mujer del juez, era la defensora de su sobrino en todos los líos que se metía. Cuando Phil quería estrujar el pescuezo de Will, al más puro estilo Homer-Bart, Vivian se ponía en medio y conseguía detenerlo, pese a las evidentes diferencias físicas. Uno de los misterios más grandes de la serie, como si de Lost se tratara, es por qué cambiaron a la actriz que interpretaba a la tía Viv de una temporada para otra… ¡Muy cutre! Su personaje era el más plano, seguramente porque también era el más cabal.

A mi juicio, El Príncipe de Bel-Air tenía tres puntos fuertes, aparte de la presencia de Will Smith que se convirtió en un ídolo de masas a principios de los 90. Me refiero a tres personajes acojonantes: la pija de Hillary, el enano Carlton y el inigualable mayordomo Geoffrey. Recuerdo que Hillary era una mujer de unos 20 años con un cebrero de una niña de 14. Compradora compulsiva, repelente, mimada, presumida, obsesionada con lo que pensaban los demás sobre su aspecto físico y odiosa, muy odiosa. Eso sí, era tan extremadamente absurda que siempre acababa por hacerte reír.

Compartiendo protagonismo con Will estaba Carlton. Era mucho más bajito, mucho más feo, mucho menos popular y mucho menos triunfador que su primo, pero tenía una habilidad innata para caer bien. Tal vez por las peleas entre ambos, en las que Carlton siempre salía mal parado, tal vez por la estupenda voz del doblador, tal vez por esa imagen de pigmeo o tal vez por ese baile, que para siempre será el baile de Carlton Banks, este baile…

¡Vaya crack! Otro miembro de la familia, tal vez el más sutil, el más irónico, era el mayordomo Geoffrey. Menospreciado por todos los Banks, Geoffrey tenía respuestas para todo y para todos. A base de humor inglés, fino, era capaz de dejar en evidencia a la familia entera. Para la memoria quedará aquel episodio en el que Will y Carlton le hacen creer que gana la lotería y empieza a destruir los adornos y el mobiliario de la mansión. ¡Espectacular!

Ashley Banks, la hija menor, y Jazz, el amigo de Will, también aparecían con cierta asiduidad, especialmente la hija pequeña. La americana al revés de Will, los sombreros de Hillary, los minitrajes de Carlton, el rap, las novias de Will, el billar del tío Phil, la sonrisa cínica de Geoffrey… ¿Por qué El Príncipe de Bel-Air se ha grabado en mi memoria? ¿Será que es una de las series de mi vida? ¿Y de la vuestra…?


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