Series de tu vida: Dragon Ball

¡Tenemos nueva sección! !Sí! ¡La conga, de jalisco, ahí viene caminando..! ¡Ponme otra copa! ¡Euforia! ¡Pandilocura! (media hora después…) Amigos, hoy estrenamos nueva sección en TodoSeries. Bajo el original título “Series de tu vida” intentaremos repasar de forma periódica aquellas series de nuestra niñez que nos marcaron para siempre. Yo, por ejemplo, de los 5 a los 6 años me pasé el día haciendo kame-hames, de los 8 a los 10 me metafomorfoseaba y a los 12 intenté alistarme en el ejército americano para encontrarme con Murdock del equipo A. Sí, en diferentes grados, pero la tele nos marca irremediablemente. Hoy he querido empezar la sección con un clásico: Dragon Ball.

Dragon Ball es una serie creada por el maestro Akira Toriyama. Ahora podría explicar la historia de la serie, que nació a finales de los 80, y que se alargó durante varios años. Pero prefiero decir que Dragon Ball es una serie inmortal, como su personaje, Son Goku. Me enganché cuando tenía 5 o 6 años, cuando Goku era un niño con cola de mono y Bulma un mito erótico, cuando Krilin sólo tenía cabeza y el maestro Mutenroshi era el único capaz de hacer kame-hames.

Quién no recuerda aquellos míticos torneos, en los que el verdadero protagonista era el speaker, que se iba quedando calvo a medida que avanzaba la serie. Cuando empezaba un torneo sabías dos cosas: Goku gana y en la final hará un amigo. Porque la historia de la serie tiene innumerables villanos que se han pasado al lado bueno, por esa aura mágica del ingenuo protagonista, son Goku. Entre todos los malos reconvertidos destaca uno: Vegeta. ¿Por qué en las fotos siempre salía con los brazos cruzados y apartado de la multitud? ¡Porque él era el mejor guerrero del espacio! ¿Cómo se iba a juntar con un cerdo que cambia de forma o con un viejo salido que expulsa sangre de su nariz al ver a Bulma? ¡Arrodíllense ante Vegeta, el mejor personaje de Bola de Drac (algunos la vimos en catalán)!

La serie evolucionó hacia Dragon Ball Z, en la que los combates podían durar días, semanas o incluso meses, como la eterna batalla de Namek. O la lucha contra célula, en la que descubrimos a un Son Gohan espectacular, orgásmico, de lagrimilla. Y luego llegó Boo… aquel chicle inmenso que daban ganas de comérselo y hacer una bola gigante. La magia de Z nunca la tuvo GT, pero se lo perdonamos, porque Dragon Ball nos ha acompañado cientos de tardes. Bollycao + Son Goku era la mezcla ideal para sentirte el niño más afortunado del mundo.

Por supuesto, mi voluntad no era la de resumir la serie, porque quien más o quien menos la ha visto un par de veces. ¿Por qué me sale una sonrisilla estúpida en la cara cuando me acuerdo de mis intentos por hacer kame-hames? ¿También habéis crecido con Dragon Ball? ¿Alguien más tuvo que aguantarse para no echarse a llorar con la muerte de Piccolo salvando a Son Gohan? ¿O con la de Krilin en manos de Freezer? ¿O con el primer encuentro entre Son Goku y el pequeño Son Gotten? El objetivo del post es que esa sonrisilla tonta también se instalara en vuestra cara. ¡Aish… qué recuerdos!


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