Series de tu vida: Digimon

Digimon 01

De pequeño siempre quise tener mascota, pero aunque a mis padres les pedía un gato, un perro, en realidad lo que tenía en mente era algo un poco más difícil de cuidar: quería algo que hablara y que se transformara en un monstruo muy molón. Al final conseguí unos pececitos de colores (que murieron en menos de un mes, el Dios Pez los tenga en su seno), aunque lo que yo realmente quería era un Digimon. Años después ya había asumido que jamás podría ser un Niño Elegido, pero cada vez que pillaba la serie (o una de sus secuelas) por la tele, me quedaba viéndola como un tonto. Si podemos decir que Pokemon era, básicamente, una procedimental, Digimon era una serie con una trama principal sólida pero con autoconclusivos de vez en cuando. ¿Os apetece recordar viejos tiempos?

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Digimon molaba un kilo desde el segundo uno, con esa intro con punteos de guitarra, ya sabéis: “desde que el mundo cambiooo, estamos mucho más unidos…“, pero ya cuando llegaba al climax del tema, todos los niños estábamos levantados del sofá practicando “air guitar”: “el poder del corazón, en el mundo digimoooonnn, diii giii mooonnn“. Y todos flipábamos al ver a Angemon, igual que TK en la intro. Y es que Angemon era el más molón de todos, y  eso lo sabían aquí y en Carabanchel (Alto) (Espero que Elvira Lindo me perdone por este plagio reincidente). Desgraciadamente había que esperar media serie para verle digievolucionar, y que llegar casi al final para ver por fin a Magmaangemon, que era algo así como el equivalente de Pikachu en Digimon, cuando lo sacabas, ganabas fijo. Los únicos digimon que podían hacerle sombra eran Greymon y Garurumon y sus respectivas evoluciones. Por cierto, ¿cómo es que los otros niños no se quejaron nunca de que sus digimons venían con una evolución menos de serie? Y el de la pobre Kari ni siquiera eso, de gato parlante a mujer-ángel, y ya (en Japón los ángeles sí tienen sexos, por lo visto).

Además, las megaultrahiperevoluciones de los demás apestaban un poco, el de Mimi pasaba absurdamente de cactus boxeador a hada con metralleta lanzaflores, y el de Joe solo conseguía un martillo que, aunque se suponía que era de un material indestructible, solo era usado una vez en toda la serie. También los propios niños eran muy desiguales en su nivel de “molonismo”. El pobre Izzy era un poco sosete, y su único mérito era tener el ordenador con la batería con más capacidad del mundo. Joe era un llorón, y a pesar de ser el mayor no tenía ni voz ni voto en ninguna de las decisiones. El papel de líder se lo llevaba Tai, que a veces resultaba un poco hiperactivo, pero que siempre sacaba al grupo de los momentos de bajonazo. Matt era el rebelde sin causa, y muchas veces se enfrentaba a Tai solo porque sí. La mitad de mis amigas estaban locas por él y por su camiseta sin mangas, y eso que solo era un dibujo.

A título personal, el que más me gustaba era TK, el hermanito pequeño de Matt. A pesar de que vivían separados porque sus progenitores estaban divorciados, su hermano mayor siempre trataba de protegerlo y defenderlo. Aunque muchas veces no hacía falta, ya que, a pesar de ser el benjamín, TK era el alma del grupo (No en vano su emblema era el de la esperanza). Sin embargo había una cosa que nunca entendí, ese turbante que llevaba siempre en la cabeza a modo de gorro, que sustituía por un plato hondo cuando se hacía mayor. Y es que el tema de la moda en Digimon era muy controvertido. Mimi era la prueba, ¿a santo de qué ese disfraz de vaquera en tonos rosas? La serie es de los noventa y los flecos ya estaban superadísimos por entonces. Aunque a veces resultaba mona, la niña era un poco cansina, por suerte teníamos a Sora para contrarrestar. La niña del gorro de aviador era el prototipo de mujer fuerte, era la protectora del grupo, de hecho durante una de las épocas en la que los niños se separaban, Sora iba por libre ayudando a los demás desde la sombra.

Finalmente teníamos a Cary, que era un poco debilucha y que vestía con muy poca gracia. La pobre llegaba tarde al grupo y su único papel era ser defendida y rescatada por los demás en multitud de escenarios. En el plano de los malos malosos también había varios personajes chulos. Devimon daba cosica, y DeviDevimon era graciosete. Pero yo me quedo con Puppetmon, que era como si a Pinocho le hubieses dado dos metralletas y muy mala ostia. También era bien divertido Etemon, que era una especie de tigre cachas que se creía una estrella del rock. Con la segunda temporada no introdujeron personajes nuevos demasiado interesantes. Davies solo era una versión renovada de Tai (Con las gafas de aviador que luego llevaban todos los líderes de pandilla, que parecía que sin las gafas los chavales no íbamos a saber quién mandaba), Cody era un niñato un poco ranciuno de género dudoso en la versión española, porque alguien de doblaje metió la pata y se le trató siempre como si fuera una chica. He de admitir que Joley era muy divertida, aunque con un look muy parecido al de Sora, y me encantó que acabara con Ken, que empezaba siendo el malvado Digimon Emperador y acababa siendo uno de los niños elegidos.

Digimon 02

De las Huevo-evoluciones no me hagáis ni hablar, que he comido mucho e igual acaba saliendo todo por el mismo sitio. Especialmente de las de Gatomon y Patamon (¿Un grifo-unicornio y una Esfinge? ¿¿¿En qué estaban pensando???) Y ya cuando se ponían a fusionarse y re-fusionarse era rizar demasiado el rizo. Lo mejor de esta saga fue que se cumplieran nuestras previsiones romanticonas y pudimos ver como acaban todos liados. (Menos Izzy y Tai que se quedaban para vestir santos). Respecto a las dos últimas temporadas; Frontier y Tamers, decir que la cosa perdía mucho por no seguir con los personajes que todos queríamos y amábamos. De la segunda decir lo de las cartas apestaba un poco, pero que la tía dura de Rika era un personaje muy chulo. En Frontier el nivel subía de nuevo, sobre todo porque ahora eran los niños los que se transformaban, pero los personajes ya eran un revoltijo de todo lo que habíamos visto hasta el momento.

Según wikipedia hay otras 3 temporadas más, pero o bien yo ya era muy mayor, o bien nunca llegaron a España. En definitiva añadir que para ser una serie infantil era muy entretenida, y que el diseño de paisajes del Digimundo era muy elaborado e interesante comparado con el de otras series de animación. Ya no se hacen cosas como las de antes…


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