Segunda sesión de Galáctica :: Larga vida a Baltar

En nuestro acercamiento a la primera temporada de Galactica habíamos dejado al comandante Adama a las puertas de la muerte. Shannon (sí, ella), la cylon menos cylon de todos, completaba su misión atentando contra el mandamás de la última nave humana con vida. El cáncer de Roslin seguía su curso, consumiéndola y mermando a una población carente de líderes. Y luego estaba Baltar, tan desconcertado por sus diálogos con Número Seis como por su capacidad para conseguir el poder. Mientras tanto, la tripulación de Galactica seguía con su máxima lección grabada en sangre: combatir hasta el final. La segunda temporada no ha aportado grandes avances hasta llegar a la espectacular season finale. El episodio doble “Libérate de tus problemas” ha dado un giro de 180º a la serie que promete ser mucho más interesante en su tercera sesión. Vayamos por partes:

Aviso, se destripa toda la segunda temporada…

El atentado contra Adama dejó al descubierto las carencias de Saul Tigh, el SC de la nave. Saul se comporta como el complemento ideal del comandante, pero demuestra su ineptitud cuando el cetro de Galactica cae en sus manos. Las primeras jornadas con Tigh al mando estarán marcadas por el desconcierto, pero también por los recuerdos del propio Saul, que sólo ve opciones de sobrevivir si Adama vuelve al trono. El papel de Elen, sibilina una vez más, será determinante para que Galactica esté al borde de la anarquía en varios momentos. Esta realidad se aprecia a la perfección cuando el propio Saul ordena reducir un motín a partir de la fuerza de su ejército. Cuando más horrible pintaban las cosas para Galactica, el comandante Adama, en plan Ave Fénix, recupera la salud e inyecta a Galactica la dosis de cordura y mando necesarias para salir adelante.

Con Adama en el poder, Roslin decidirá jugarse sus últimos suspiros confiando en las sagradas escrituras. La presidenta había escogido a Starbuck para encontrar la flecha de Apollo, que sobrevivía en Caprica al ataque cylon. Kara consiguió su objetivo, pero obtuvo algo mucho más valioso para ella: Anders. En plena huída hacia Galactica, Starbuck se cruza con un grupo de humanos que resisten en Caprica, liderados por Anders. Entre él y Starbuck surgirá el amor y, por fin, veremos el lado más humano de la teniente Trace. Especialmente desconcertante es el episodio de “La granja”, en el que descubrimos que los cylon se muestran incapaces de tener descendencia y tienen retenidas a cientos de mujeres humanas para que hagan ese trabajo. Starbuck, en contra de su voluntad, deberá partir hacia Galactica con la flecha de Roslin y con la promesa de que volverá a por los resistentes.

Tras un inicio de temporada absolutamente brillante, la segunda temporada sufre un bajón bastante evidente. Capítulos como el de mercado negro, Scar o corte final no aportan demasiado al desarrollo de la serie. Sin embargo, sí que podemos destacar un hecho determinante para el desarrollo de la serie: la aparición de Pegasus. La almirante Cain, con mayor rango que el comandante Adama, tiene una idea totalmente distinta que Galactica sobre cómo enfocar el problema de los cylon. Mientras que Adama apuesta por la supervivencia, Cain cree firmemente en la batalla a muerte y en la tortura a cualquier ser sospechoso de ser un cylon. Por ello, Pegasus y Galactica confundirán el enemigo y empezarán una confrontación por el poder en la toma de decisiones. ¿Resultado final? La muerte de Helena Cain. El comandante Adama pasa a ser el almirante Adama y su hijo, Lee, bastante entretenido durante la segunda temporada en líos de faldas, obtiene el mando de Pegasus.

Imagen de Battlestar GalacticaLa llegada de Pegasus puso en duda el poder de Adama

Por entonces, Roslin ya había conseguido su objetivo. La presidenta y Adama acaban llegando a un acuerdo (incluso algo más, con el momento beso) y ambos descubren la existencia de la tierra en su encuentro religioso con los dioses de las doce colonias. Otro descubrimiento impactante de la temporada ha sido la nave resurección de los cylon. Para la raza humana, luchar no tenía sentido, ya que todos saben que los cylon no mueren, sino que sus conocimientos y recuerdos son transportados a otro cuerpo cuando se quedan sin vida. El descubrimiento y posterior destrucción de la nave resurrección abría una pequeña esperanza para Galactica (y Pegasus), que empezaba a encontrar los puntos débiles de los cylon que, por otra parte, se han mostrado bastante inactivos durante toda la segunda temporada. Ni rastro de los traidores que todavía haya en Galactica, aunque todo el mundo es consciente de que los tostadores actuarán en cualquier momento.

Hasta aquí, la aparente tranquilidad de la segunda temporada. Porque cuando vemos la season finale rectificamos en todo lo que hemos dicho y gritamos: ¡increíble! Como no podía ser de otra forma, el gran animador del final de temporada ha sido Gaius Baltar. Número Seis le aporta al científico la dosis de fe de la que carece, necesaria para afrontar grandes retos como el asalto a la presidencia de las colonias. A pocas semanas de las elecciones, el vicepresidente se desmarca de Roslin y anuncia su candidatura, con la ayuda de Tom Zarek. Todavía desconozco qué papel juega Baltar en el futuro de la raza humana, pero seguro que ha sido tocado por la mano de algún dios o, quién sabe, quizás sea el mismo Dios en persona. A Gaius no hay nada que se le resista y consigue vencer las elecciones con la promera de empezar una nueva vida en “Nueva Caprica”, un planeta con muchas similitudes a la tierra.

Unos días antes de las elecciones, volvíamos a alucinar con los sueños del jefe Tyrol. El rol que Tyrol juega en Galactica, como el de Felix Gaeta, tiene pinta de augmentar en importancia a medida que avance la serie. Tyrol no es un cylon, por lo que parece, pero sí ayuda a descubrir la presencia de uno de ellos, un emisario cylon que asegura que su raza empieza a cuestionarse el ataque contra los humanos. La Número Seis de Gaius y la primera Boomer de Galactica se han levantado como dos heroínas cylon en un mundo en el que todo el mundo debe ser igual, pero a ellas se las escucha y su opinión, no muy distanciada de la de los humanos, sí tiene un eco en el mundo de los tostadores.

Habíamos dejado a Gaius Baltar como presidente, desoyendo cualquier propuesta de Adama para evitar el desembarco en Nueva Caprica. Las imágenes del final de temporada marcarán el destino de Galactica. 1 año después de la victoria de Baltar y 1 año después de que una cylon Número Seis explotara una ojiva nuclear en una de las naves de Galactica, la población humana está instalada en Nueva Caprica y no hay rastro de los cylon. Ningún ataque desde que Baltar ostenta el poder. La mayoría de la población ha rehecho su vida. Starbuck y Anders se han casado, Saul y Elen no viven en Galactica y Gaeta se ha convertido en el segundo de Baltar. Pero la tranquilidad dura justo 1 año. Sin ninguna explicación aparente, los cylon aparecen en Nueva Caprica y, a diferencia de otras veces, no atacan a la población, sino que se dirigen directamente a hablar con Baltar. El presidente de las doce colonias se rinde y la última imagen nos deja a los cylon ocupando, otra vez, la vida y los sueños de la raza humana. Sin embargo, Galactica y Pegasus han decidido saltar y abandonar a la población. Entrar en guerra habría sido un suicidio seguro y la familia Adama decide dar un paso atrás, pero sólo para coger carrerilla.

Imagen de Battlestar GalacticaEl jefe Tyrol no quiere ser un cylon

¿Por qué han tardado tanto los cylon en encontrarlos? ¿Por qué Adama ha tardado tan poco en escapar? ¿Cómo ha sido la relación entre Adama y Baltar en ese año? ¿Cómo ha encajado Roslin su derrota y su reinserción en la vida social? ¿Qué papel jugarán Gaeta, Tyrol, Helo, Racetrack, Kali y otro secundarios en la tercera temporada? ¿Habrán descubierto algún cylon entre la población? ¿Qué intenciones tienen la Número Seis y Boomer, las heroínas de los cylon? ¿Por qué Starbuck no estaba en Galactica? ¿Cómo afrontará Adama la lucha contra los cylon, instalados en un planeta lleno de potenciales víctimas humanas? La tercera temporada apunta a la batalla, pero también a la explicación de muchos fenómenos extraños, como la propia naturalidad de Baltar. Los cylon siempre vuelven, pero Starbuck no se ha olvidado del mensaje: combatir hasta el final.


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