Rubicon 1×06: Look to the ant

Rubicon 1x06: Look to the ant

Ya es oficial… Will está en un lío lo bastante gordo no sólo para que le sigan, sino para que su casa esté inundada de micros, esté totalmente monitorizado, y obtenga una ayuda inesperada. Si hasta ahora la trama de Rubicón ha permitido unir el título del capítulo con la trama, en esta ocasión Look to the ant se sale de esta evidencia. No sabemos si es mirar lo pequeño, o que lo pequeño y hacendoso (Will) está siendo observado. Es un episodio que indica que las cosas cambian. Ya no es sólo Will el que figura algo, sino que sabe que ese algo es real y, hasta la fecha, peligroso… Y Will cogió la pistola y perdió la oportunidad de ligar.

Pues sí, Kale Ingram nos ha despistado a todos. Se ha plantado en casa de Will, ha visto como estaba el patio y… se ha ofrecido a ayudarle. Se lo ha llevado a casa, le ha presentado a su chico, le ha puesto en antecedentes y, para remate, le ha indicado que todos están vigilados y muy vigilados. Aquí entramos en palabras mayores: le creemos o no le creemos. Es un tipo que va por libre, o forma parte de la conspiración y esto lo que ha hecho es ganarse la confianza de Will. A favor de Kale, es que lo que ha dicho parece cierto, ha llevado a Will a sobre la pista, nada de lo que ha dicho parece mentira, y es el primero en enseñarnos que hay algo más.

En su contra, que es un señor tenebroso, que estaba en implicado en los asesinatos del último patrón de los telegramas y, sobre todo, Hadas le contó lo del telegrama y está criando malvas. De momento no tenemos más pistas. Por el lado de Will, empieza a asumir que está vigilado y que las cosas van en serio. A parte de los micrófonos, se ha anotado la lección del último seguimiento; tiene una foto de su perseguidor, así que a ver dónde aparece esa foto. Saben todo lo que ha hecho, y ha llamado la atención… así que la principal duda es que, hasta la fecha, si el aviso a Ed ha servido para quitarse sospechas, podrá llegar algo más lejos. El otro foco de atención, Katherine ha encontrado un patrón, dos los consejeros de Macdowell que reciben un trébol y se vuelan los sesos…

¿Es esa la razón del legado de Tom? No, pero, al menos la conspiración tiene, a parte de una foto de varios chavales y copas de coñac, un nombre, o una empresa por la que indagar. Todo esto tiene un montón de preguntas, como por ejemplo, por qué esa foto, qué relación es la que tiene con la conspiración, que frenan los que reciben el trébol, porque se suicidan, y qué pretendía Tom dejando el legado de la empresa y el picadero a Katherine. De la boda del hijo de Georg no sé qué pensar. Todo apunta a la relación con la conspiración, por el peso en la trama. Pero, a parte del interés, lo más que ha aportado ha sido la explicación de lo aburrido que puede llegar a ser el trabajo de espía… y de lo humanos que son los espías.

Uno con su vida de pareja homosexual (me encanta la ruptura del cliché) otro divorciado haciendo guardia para no volver a cas, y una que es super fan de Zelda. Habrá que ver a futuro qué es lo que sucede, pero la trama de Georg cada vez parece más importante y se prevé una mayor relación con la trama principal.

En resumen, un capítulo que acelera el ritmo y muestra acción, nos empieza a mover y a unir con la angustia que se le empieza a notar a Will, en la soledad… y mira que Maggie ya no sabe qué hacer.


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