Room 104: Un piloto como debe ser

Hace tan solo unos días anunciábamos el estreno de la serie de HBO Room 104. Una antología que bien podríamos definir como “de relatos cortos” pues su estructura y diseño son muy similares, por no decir iguales, al género narrativo. Las críticas que he leído a quienes han tenido el privilegio de verse los primeros cinco episodios han sido por lo general bastante tibias, y sospecho que la gran mayoría no ha sabido ver el tipo de narrativa ante la que estaban.

Room 104 es un conjunto de relatos cortos llevados a la televisión, ya lo he dicho. Y la estructura de esta narrativa es muy sencilla pero a la vez de una complejidad solo reservada a los más hábiles escritores. En ella hay una premisa clara y contundente, sin especulaciones de por medio, y que nos lleva hasta el primer giro de la historia, una vuelta que deberá ser tan impactante que deseemos seguir avanzando y llegar al final cuanto antes donde otro giro de impacto terminará en una sorpresa que habrá de dejarnos boquiabiertos. Esta es la estructura de las historias cortas.

Aquí no existen multitud de localizaciones porque no hay tiempo, tampoco subtramas que acompañen a la principal porque tampoco hay tiempo para poder desarrollarlas. Los personajes se mueven entre un solo protagonista, dos o tres como mucho y los diálogos, inteligentes, precisos pero poco informativos con el fin de mantener la tensión, se convierten en la parte fundamental de la escritura. Por no hablar de esos recursos tan comunes al género de plagar el relato de pequeñas “explosiones”, minúsculos incidentes apenas perceptibles y a los que deberemos prestar mucha atención para no perdernos nada de lo que se nos quiere contar.

Siguiendo los pasos de otras antologías llevadas a la pantalla de la televisión, como Black Mirror o The Twilight Zone, ésta que ahora nos presentan los hermanos Duplass está dividida en 12 episodios autoconclusivos de unos treinta minutos de duración (el piloto dura 22 minutos) y su composición resulta, como poco, original. El resultado de los Duplass no puede resultar más atractivo. Con una sola localización, un Motel de carretera típico americano, y la habitación de unos 30m2 carente de todo lujo decorativo y que da nombre a la antología, consiguen guiarnos en este primer episodio por un camino lleno de excelentes expectativas, pero turbador a más no poder.

Ellos mismos anuncian que no todos los capítulos serán del mismo género, y que irán combinando historias diferentes a lo largo de esta primera temporada. Si su manera de escribir ya me seduce con un subtexto que lo ves, te llega y lo sientes, ni os cuento la manera que tienen de rodar donde la atmósfera traspasa la pantalla con cada primer plano de las expresiones de unos actores desconocidos pero soberbios, y que nos hacen meternos tan dentro que acabamos compartiendo sus angustias y conflictos. Así que os animo a verlo pero, eso sí, no lo hagáis solos.

El piloto arranca con Bradley (Ross Partridge) un padre de aspecto pinturero que está esperando a una canguro que cuide de su hijo Ralph (Ethan Kent) mientras él se va de farra…

Al niño no lo vemos todavía, pero sí a Meg (Melonie Diaz) la chica que se encargará de cuidarlo esa tarde-noche. Nada más entrar por la puerta, la joven apocada y tímida, se presenta, él tiene prisa por irse y le explica que a las diez volverá a casa y que a esa hora el niño debe estar ya durmiendo.
La chica ¡ojo al primer detalle! se extraña porque él rechaza ver “las referencias” que le ofrece ella de otros trabajos y más cuando es la primera vez que la llama. Antes de irse, se despide de su hijo que se encuentra encerrado en el cuarto de baño y no quiere salir.

El tiempo pasa de una manera angustiosa y el niño sigue sin salir del cuarto de baño a pesar de la insistencia de la chica que lo llama por su nombre “Ralph” (Ethan Kent) Y aquí está el primer detalle que levanta nuestras solpechas porque el piloto se titula Ralphie, no Ralph. El niño sigue sin salir del cuarto de baño, y cuando lo hace su sola presencia nos inquieta. No tiene nada raro, es un niño reservado, solo eso ¿verdad?

En los diálogos con su cuidadora se intercambian frases cortas, preguntas y respuestas que son un auténtico lujo y dominio de la tensión de la que hacen gala los Duplass. Miradas, gestos…entonces el niño le cuenta a ella que dentro del cuarto de baño hay otro niño de nombre Ralphie (Gavin Kent, hermano gemelo de Ethan Kent). ¡Ya tenemos la confirmación de nuestras sospechas!

Como cabría esperar la canguro relaciona a ese otro niño con esa fantasía infantil del amigo invisible tan común entre los niños. Pero nosotros no lo tenemos nada claro, es más, cada frase, cada mirada del niño nos irá cargando de razones para sospechar que aquello es algo más que una fantasía infantil, sospechando incluso que el niño padece un trastorno de doble personalidad muy agudo.

Con un ritmo vertiginoso la escena final se convierte en una apoteosis fantástica cuando Ralph y Ralphie aparecen juntos. Dos gotas de agua, dos almas gemelas donde una representaría la parte buena y otra la mala. Al verlos juntos, ella entra en pánico y sus preguntas en silencio viendo sus ojos y su expresión, son las nuestras: ¿Es acaso una imagen fidedigna, o quizá inventada por la canguro? ¿El trastorno bipolar del niño habrá llegado a tal extremo que genere una figura idéntica a él y que bajo determinada tensión emocional, un tercero pueda llegar a verlo?

El final ya lo conocéis y a partir de aquí llega el enriquecedor debate, los sesudos análisis y las especulaciones. Lo dicho: un fantástico relato corto que aquí se muestra en toda su esencia.


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8 comentarios

  1. sofi

    Ya vi el capítulo y a mi también me gustó. Me recordó a la serie inglesa “Inside 9” No se si la has visto Antonio, pero también son capítulos autoconclusivos, que duran 20 minutos y en las que cosas malas pasan en el interior de casas, departamentos, etc, con el número 9.
    Esta es una historia que te atrapa desde el principio y te crea angustia, pues sabes que va a pasar algo malo, pero no sabes exactamente qué.
    Al principio pensé que Ralph tenía un trastorno de doble personalidad, pero al ver a los dos niños juntos, entonces creí que si tenía un hermano gemelo maligno, que era capaz de hacer cosas terribles y por eso aterrorizaba a Ralph.
    Al final me quedé con la duda de saber si el niño le pasó su trastorno a la niñera, o si es que la habitación tiene algo malo que hace que la gente enloquezca.
    Espero puedas darme tus impresiones, para saber si mis conjeturas son correctas o erroneas.

    • No la he visto, pero por lo que comentas tiene buena pinta, la buscaré. Y en lo que dices está la clave, éste cuento está creado para que nos movamos entre varias posibilidades: La primera es que sea simplemente un juego del niño, algo inocente. La segunda, la de la doble personalidad, la más común digamos. La tercera es que existan dos hermanos gemelos, uno bueno y otro malo. La cuarta es que sea ella la que sufre alucinaciones. Y la quinta, que me la acabas de descubrir tú, es que el problema sea la habitación 104. Muy buena hipótesis, Sofi.

      ¿Te das cuenta el número de “caminos” abiertos en tan solo 22 minutos? Es una gozada cómo está construido el capítulo.

  2. sofi

    Yo también creo que lo más interesante de la serie, es que como dices, deja varios caminos abiertos para rompernos la cabeza, pues cada uno llegará a diferentes conclusiones.
    Ya quiero ver pronto el segundo episodio, que espero sea tan bueno como este.

    • Sí, exacto, ese es precisamente el objetivo. A ver el segundo por dónde tira.

      Lo que ocurre con estas series de capítulos auto conclusivos, es que no todos pueden tener la misma tensión o interés. Son como esos libros que aglutinan varias historias donde encuentras unas que te gustan más y otras menos. Black Mirror era un ejemplo, pero en su conjunto fue tremenda.

  3. suarez_bcn

    Muy buen capítulo, coincido contigo en que son 22 minutos muy bien aprovechados, me ha encantado éste piloto! También coincido contigo en el parecido (en cuanto a formato de historia autoconclusiva, aunque sea el espectador quien deba “decidir” el final) con Black Mirror, espero ver los siguientes y que sean tan buenos como éste!

    • Desde luego que para mí ha sido una sorpresa. Y sobre cómo serán los siguientes, pues ya sabes…las historias autoconclusivas tienen el riesgo de que en la variedad no todas tengan el mismo “atractivo” (no voy a decir “nivel” porque estando detrás quienes están, lo doy por hecho). Pero para eso sirve un piloto precisamente, para marcar el rumbo de los que vendrán después, y sin duda alguna éste marca muy bien el camino.

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