Review Weeds: Yelling and Swamping

Me temo que tendremos que decir adiós a los Botwin. Tranquilos, no han cancelado la serie. Simplemente es que a partir de ahora tendremos que referirnos a ellos como los Newman. Como serie familiar que en el fondo es, el apellido del clan de turno es su necesario elemento definitorio. Todavía vagan sin rumbo fijo: hacia el sur descartado (no sería muy elegante pasar ahora por la frontera mexicana), hacia el norte también (el FBI estará tras ellos, controlando las fronteras). Como única salida posible, deciden hacer borrón y cuenta nueva integral, creándose unas nuevas identidades. Este cambio radical queda resumido en ese ritual de mercadillo, esa celebración de la muerte y el nacimiento, con Andy de maestro de ceremonias. Queman en un bidón todo lo que les aferre a sus vidas pasadas, lo destruyen todo: viejos carnets, teléfonos móviles, tarjetas de crédito, cheques regalo… sólo se quedan con el efectivo.

El punto álgido de este ritual lo pone, como no podría ser de otra manera, Nancy, ahora Nathalie, en un breve pero fabuloso discurso de clausura, que parece marcar las pautas de su comportamiento en la que puede ser la temporada de despedida de esta gran serie. Harta ya de tanta huida, de vivir permanentemente con el miedo en el cuerpo y respirar el peligro en el aire (de lo que aún les queda, y mucho), manifiesta sus profundos deseos de que sea la última y definitiva, de que por fin puedan encontrar estabilidad en sus vidas y conseguir llevar una existencia lo más normal y ordinaria posible. En otras palabras, que todo quede entre la casa, el trabajo y la escuela.

Los Botwin se reinventanLos Botwin se reinventan

Pero nosotros, y en el fondo también ellos, sabemos que no lo tienen nada fácil. En el epílogo del episodio, vemos como se abre la veda en busca de los Botwin, o cual demonios sea su denominación actual. Y como ya anticipábamos, la cacería se moverá en dos direcciones. Por un lado, el frente extraoficial, clandestino, promovido por un Esteban cuya vuelta a la política está muy en la cuerda floja tras el incidente de Pilar Zuazo, su mano derecha, y que encarga a César, su hombre de confianza, al que vimos ocultar la cinta en el capítulo anterior, que emprenda la búsqueda de los fugitivos protagonistas, de los cuáles Esteban sólo tiene interés, único, explícito y exclusivo, en su recién nacido hijo. La duda que surge en este momento gira en torno a César y las determinaciones que decidirá tomar: si la fidelidad ciega a su jefe, o la todavía incomprensible protección de los Botwin. Esta inesperada ambigüedad puede suponer un importante punto de apoyo sobre el que elevar el pilar argumental de esta temporada.

Por otro lado, tenemos la búsqueda oficial, aquella que copará progresivamente la esfera mediática. El cabecilla de este frente es el agente federal Lipschitz, que de tonto no tiene un pelo y se huele que hay un tinglado muy gordo oculto tras el asesinato de Pilar. Esteban, orgulloso como es, juega al despiste para poder encargarse del cometido exclusivamente por su cuenta, y le proporciona información errónea al agente acerca del paradero de su todavía esposa. Pero Lipschitz no traga, tiene la fuerte intuición de que la clave de ese asesinato está en la señora de Reyes. Así, ordena a su segundo la búsqueda de Nancy, a través de un soberbio plano, que interpela indirectamente al espectador, con una mirada a cámara medio de perfil, de igual modo que César acepta la orden de su jefe. Chapeau por el montaje de esos últimos planos. Menudo duelo a tres bandas vamos a tener por las carreteras estadounidenses, la aventura se intuye apasionante.

Comienza la caceríaComienza la cacería

Al margen del juego del gato y el ratón, con el que estaremos ocupados bastantes capítulos, la trama sentimental se centrará en un Andy que, habiendo olvidado ya a Audra (o eso parece), tendrá su mejor oportunidad con Nancy ahora que hará el paripé de marido y “padre de familia” (que pecará de ser demasiado poco creíble de puertas para fuera) en el flamante clan de los Newman. Tarde o temprano tendrá que lanzarse: es ahora o nunca. Aparte de eso, el capítulos nos ha traído momentos cómicos muy destacables, como la brusca e inesperada reprimenda de Nancy a Shane, los “Newman” en el todoterreno repitiendo al unísono una grabación secuenciada del ordenador del vehículo, la cajera gótico-siniestra que hace la vista gorda con Silas y Andy, o ese redomado nerd de voz ronca al que acuden para obtener sus nuevas identidades.

Ya se han confirmado para esta temporada las presencias del veterano Richard Dreyfuss, oscarizado por su trabajo en La chica del adiós (1977), la vieja estrella juvenil Mark-Paul Gosselaar (el inolvidable Zack Morris de Salvados por la campana) y la heroína de acción Linda Hamilton, que siempre será recordada por su papel de Sarah Connor en la saga Terminator. Resultará sin duda bastante divertido descubrir de qué personajes se harán cargo y, sobre todo, qué rol tendrán sus personajes en el desarrollo de la serie. También se han confirmado los regresos de Alanis Morissette (Audra) y Jennifer Jason Leigh (la tía Jill). Pero, tal y como se puede leer entre líneas diegéticas, con diálogos lo suficientemente explícitos, el poco rastro que quedaba de los Hodes, así como de su nueva organización narcotraficante, parece haber sido finalmente descartado, tras la decisión de Elisabeth Perkins (Celia Hodes) de abandonar la nave tras la quinta temporada.


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