Review Weeds: A Yippity Sippity

Los Newman por fin realizan una necesitada parada en su viaje. Seguimos en la Costa Oeste, pero mucho más al norte: Seattle es el lugar elegido con miras a relajarse y pasar allí una temporada. Con urgencias financieras inminentes, no les queda otra que empezar a lo factotum para poder seguir adelante de una manera honrada, tal y como deseaba Nancy. Su rápida inserción laboral no podía surgir de una manera más rocambolesca. Se trata de un lujoso hotel cuya gran parte de empleados se encuentran haciendo huelga. El gerente (Patrick Fischler, cuya cara os sonará de Mulholland Drive, Mad Men y Lost) es un individuo rematadamente borde, y nuestros protagonistas se toparán con las situaciones más esperpénticas y frustrantes. Desde un Andy al que su jefe (sí, Peter Stormare, Abruzzi de Prison Break) no deja demostrar sus habilidades culinarias, hasta un Silas cuyo primer cliente, un hombre sesentón, le deja jugosas propinas a cambio de que le lea sus libros en ropa interior, pasando por una Nancy que se encuentra a un viejo verde grosero y deslenguado esposado a una cama rociada con la orina de una prostituta.

Pero el que más y el que menos sabíamos que no iban a durar mucho llevando una vida normal y acabarían volviendo a las andadas al golpe de un chasquido. Su auténtica motivación ya es algo complicado: ya sea porque le han cogido vicio a eso que en principio iba a ser sólo un salvoconducto financiero y acabó siendo la armada del siglo, o bien porque puede ser la única manera de ganarse la vida holgadamente, aunque repleta de riesgos. He aquí la ambigüedad moral con la que juega la serie: si la cuestión es que el narcotráfico es por sí mismo la más adictiva de las drogas o bien que los trabajos convencionales son demasiado desagradecidos, o al menos, poco emocionantes. De hecho, poco después de llegar al hotel se preguntan qué hubiese pasado si Nancy hubiese tomado una decisión diferente a la que sirvió como detonante de esta serie ya veterana: un insólito y radical cuestionamiento que ataca a los mismísimos cimientos de la serie.

Este la va a liar pardaEste la va a liar parda

Entonces Shane afirma, sin tapujo alguno, que habría acabado siendo igualmente un psicópata contenido. Fuera del reparto de empleos, le queda la única tarea de hacerse cargo del bebé. Y aún así sigue el pobre diablo sigue ejerciendo el mal sin miramientos, aunque sus acciones sean piadosas, por el bien de su familia. Esta vez más a pequeña escala, robando a otra madre la silla de bebé (cuya marca y modelo dan título al episodio) para restituir la de su hermano. Un elemento aparentemente insignificante que, aunque sea a modo de indicio, puede tener importancia en las entregas venideras.

En este orden de cosas nos encontramos asimismo con la aparición de la primera estrella invitada de la temporada, la mismísima Linda Hamilton, una camella a pequeña escala, a la que Nancy accede tras fingir tener cáncer en una asociación de afectados. La familia parece no quedarse nada atrás en disfuncionalidad, algo que ya resulta incluso predecible en esta serie. Así, tenemos una especie de déjà vu que nos lleva a aquellos comienzos en Agrestic. El problema es que esta mujer sólo proporciona pequeñas dosis, exclusivamente para el consumo personal, y se niega a que alguien se la mueva. Pero Nancy es más lista que el hombre, y aprovecha la morralla que esta cultivadora desecha por completo para fabricar otro tipo de hierba. Nancy Botwin y Sarah Connor como las cabecillas del narcotráfico en Seattle (y lo que toque): se avecina una muy gorda.

Sarah Connor se pasa al camelleoSarah Connor se pasa al camelleo

Por cierto, vuelve el clan creado por Celia Hodes, aunque sin su abeja reina. De momento, el único que reaparece es un zángano prostático, es decir, Doug Wilson, al que ya se añoraba un poco. Como siempre tan inoportuno, se ha metido en un lío de tres pares. Mientras merodeaba por Villa Botwin, seguramente intentando rapiñar todo lo que pudiese para su nuevo negocio, allí llegan César y sus lacayos, justo al final del episodio: vaya un cliffhanger. Ahora la pregunta es si Doug (y compañía) jugarán al despiste o si en cambio se unirán a la causa de Esteban, a modo de rencorosa revancha con Nancy y los suyos. También se ha anticipado el el regreso de Audra, a través de una grabación de vídeo que abre el capítulo. A fragmentos, expresa a la cámara, a nosotros, su profundo arrepentimiento por haber tratado a Andy de esa manera, por haber dudado tanto de él justo antes de que huyese junto a la tropa. Todo apunta a que acudirá en su búsqueda.

Nota del autor
3
Vuestra nota
Review Weeds: A Yippity Sippity
Valoración

Categorías: Reviews Series Weeds Etiquetas: , , ,
¡Únete a nuestra comunidad!

Déjanos tu comentario »