Review Undercovers: Instructions

Review Undercovers: Instructions

Mejor. Mucho mejor. El segundo episodio de Undercovers lo tenía fácil para superar al piloto, y evidentemente así ha sido. Instrucciones sigue la estela dejada por el episodio instroductorio de la serie, pero tiene varios puntos a su favor. Un caso más interesante, mejor ritmo, una ambientación menos cantosa, y diálogos con bromas menos metidas con calzador. Tras un piloto que me dejó algo fría, este capítulo, sabiendo ya a ciencia cierta de qué va el asunto, me ha resultado bastante ameno. A comentar se ha dicho…

También ha habido cosas negativas. Lo más destacable es que las audiencias no han acompañado, y es que la NBC ha bajado nada menos que un millón y medio de espectadores, colocándose por debajo de la CBS con Survivor: Nicaragua y la ABC con The middle. Supongo que era de esperar, después de un piloto tan desinflado.

No me ha convencido del todo el hecho de que haya seguido una estructura tan idéntica al del capítulo anterior, lo cual me hace sospechar que va a ser la tónica habitual de la serie: los Bloom en su negocio de catering, aparece el jefe a los dos minutos proponiéndoles una misión, viajan a un par de localizaciones haciendo uso de todas sus habilidades, detienen a los malos, y como guinda final del pastel se besan apasionadamente en la cama de su apartamento. Espero que vayan variando un poco, y, por favor, que no terminen todos los episodios de la misma manera: es el anticliffhanger total. Tampoco estoy pidiendo que me sorprendan en cada última escena como solían hacer en Lost (adrenalínica costumbre que en la sexta temporada dejaron un poco de lado, a mi pesar). Sólo espero que la semana que viene no terminen igual, o terminaremos con sobredosis de azúcar.

La doctora fabrica-bombasLa doctora fabrica-bombas

El caso de esta semana ha tenido como protagonista a una doctora hindú, que es secuestrada para fabricar una microbomba con no se sabe qué oscuras intenciones. El matrimonio Bloom viaja en esta ocasión a Caracas, Caicos y Estocolmo, que, como ya he dicho, están mejor recreados que Madrid. Al menos, a mí me da más el pego. Seguramente los suecos no estén tan de acuerdo conmigo.

No voy a describir mucho más sobre el caso, ya que ocurre lo obvio en este tipo de series: lo que en un principio parece de una manera, luego se descubre que es de otra, el que al principio parece bueno, oculta más de lo que dice… No me parece que los guionistas se estén estrujando demasiado los sesos a la hora de escribir estos casos, y además, de momento los protagonistas no han tenido que sortear demasiados obstáculos a la hora de llevar a cabo las misiones. Que hay que seducir al sospechoso, en cinco minutos Samantha lo tiene en el bote; que hay que registrar una habitación, lo primero que se encuentra Steven son los papeles bien detallados de la operación que están investigando; que hay que averiguar en qué móvil está la bomba, Samantha da con él tras echar un vistazo a tres o cuatro…

Sólo ha habido un problemita con el localizador por culpa de Steven, lo cual ha dado lugar a unos momentos bastante simpáticos. Esta solución del guión sí me ha parecido creativa, y además, es bastante lógico que ocurra. Y es que el súper espía se ha quedado un poco desfasado tras estar fuera de servicio varios años, y no domina las nuevas tecnologías. Además, tiene la fea costumbre de no leer nunca las instrucciones de los aparatos, aunque, claro, no es lo mismo cargarte una cafetera que no activar el gps del malo. Y aquí es donde entra en escena, como ya preveía, Leo Nash. El guaperas. El chuletas. El tercero en discordia. Bueno, no parece que los guionistas quieran instaurar un triángulo amoroso con los protagonistas, porque lo que se nos quiere contar es precisamente lo contrario: lo unidos y compenetrados que están los Bloom, y cómo a cada misión que vayan realizando, habrá más sensualidad entre ellos. Sí, sí, y aquí viene otro beso en la cama… Perdón, que me voy por las ramas. ¿Por dónde iba? Ah sí, Leo Nash. No, no creo que tenga nada que hacer con Samantha. De hecho, lo más probable, por las miraditas que se han echado, es que acabe liado con la hermana. Y que la hermana acabe enterándose de que está rodeada de agentes del gobierno y vuelva a darse a la bebida. O viceversa. El orden de esos factores no alterará el producto. Tiempo al tiempo.

“Me duele la cara de ser tan guaaaapo…”

Pero, de momento, se está explotando al personaje de Leo como fuente de pequeños conflictos en la pareja debido a la relación que mantuvo con Samantha. Steven no puede evitar estar celoso, no tanto por que fueran pareja, sino por algo más profundo: se siente celoso por ignorar una parte de la vida de Samantha, que Leo sí compartió con ella. Recordemos que la pareja nunca ha hablado entre sí de su pasado como espías. Es curioso que sea Steven el que se sienta incómodo con esta situación, cuando todo parece indicar que es más bien al revés: Es Samantha quien ignora algo de Steven que Leo sí parece saber: el verdadero motivo por el cual dejó su apasionante trabajo. No (sólo) tuvo que ver con empezar una vida en común con su mujer. Y aquí tenemos otra migaja de pan que nos sueltan los guionistas, después de la del piloto (¿por qué han sido reactivados?)… pero son sólo eso, migajas insuficientes como para que una persona amante de las tramas seriales arda en deseos de seguir viendo más.

No hay mucho más donde rascar, al menos de momento y hasta que la cosa no se ponga más interesante. Reitero mi opinión del acierto de los dos protagonistas, que caen muy bien. No he podido evitar sonreír cuando ambos discutían sobre quién tenía que haber golpeado al malo antes de que éste le estampara un beso en los morros. No puedo decir lo mismo de los personajes secundarios, y es que en dos episodios han conseguido que les pille cierta manía a la hermana (que, aparte de exalcohólica, es una chantajista emocional) y al ayudante.

Algo muy importante y que no había mencionado todavía es que el episodio se me ha pasado en un santiamén, lo cual no está nada mal. Me entretuvo todo el tiempo, y antes de que me diera cuenta ya se había terminado (sí, sí, con un beso en la cama). Creo que es una serie ideal para verla en esas tardes tontas después de comer, cuando no echan nada interesante en la tele (lo sé, nunca echan nada interesante en la tele) y estás haciendo zapping sin saber qué es lo menos malo. Te pones el episodiete, cuarenta minutillos que pasan volando, ¡y ala, a disfrutar de la tarde que es muy larga!

¿Entonces había que golpearle antes o después del beso?¿Entonces había que golpearle antes o después del beso?

La semana pasada hubo bastantes comentarios críticos con la nueva creación de JJ Abrams. ¿Qué os ha parecido este nuevo episodio? ¿Seguís pensando igual? ¿Os ha parecido mejor, peor, igual…? Os cedo la palabra.

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3
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