Review Undercovers: Devices

porky

Mientras la audiencia cae semana a semana en Estados Unidos, y ya empiezan a oírse/leerse los primeros rumores sobre una posible cancelación, yo sigo siendo fiel a Undercovers, con la esperanza de que llegue algún momento en que me sorprendan positivamente. Tras el espejismo de la semana pasada, este tercer episodio me ha vuelto a parecer bastante facilón, poco interesante y nada enganchante.

En la línea del piloto. Es lo primero que me vino a la mente cuando terminé de ver el tercer episodio de Undercovers, titulado Devices. La misma sensación de vacío y el mismo pensamiento de: “¿Eso es todo?”. Demasiada poca chicha es lo que nos está ofreciendo esta creación de JJ Abrams, que encima peca de esquemática a más no poder: en los tres episodios hasta ahora emitidos, se sigue exactamente la misma estructura, lo cual me parece aburridísimo y, obviamente, predecible. Que los Bloom son la pareja 10 es algo con que no dejan de machacarnos, aunque, al menos, en este capítulo han tenido sus más y sus menos (todo muy light, eso sí). Que Leo Nash es un chuloplayas y el pelota es un pelota, y el jefe no los traga… vale, ya lo sabemos. Ya lo sabemos desde el piloto. No hace falta redundar más.

El polvo nº 500El polvo nº 500

¿Y hasta cuándo vamos a ver una breve y simpática escena del matrimonio relajado en su negocio o en su casa, seguida de la visita del jefe para darles una nueva misión? ¿Es posible que en los tres episodios hayan tenido que vérselas con tres secuestros? ¿Y cómo pueden volver a terminar el episodio con una escena de cama? I can't believe it. Es el colmo de la nula originalidad, y del menor esfuerzo posible. ¿De verdad esto ha sido creación de JJ Abrams? ¿Acaso creó la serie un día mientras se daba una ducha de 5 minutos? Es más, ¿de verdad esto ha sido creación de dos personas? Porque es difícil de imaginar que le hayan dado muchas vueltas al argumento y los guiones, ya que de momento son todos iguales y ni siquiera hay una trama central que le dé un poco de vidilla al asunto.

No sé si a los demás les pasa, pero yo veo una serie de este tipo (creo que las llaman procedimentales), y no soy capaz de involucrarme en el “caso de la semana”, porque me da igual. Porque sé que todo terminará bien y al final los buenos rescatarán al secuestrado/cogerán al malo/salvarán al mundo por enésima vez. Además, este tipo de series tienen un esqueleto que se ve a distancia: se presenta el caso, en el nudo del episodio siempre hay algún obstáculo que les cuesta un poco superar (el típico testigo al que hay que interrogar dos veces porque la primera no dijo todo lo que sabía), y en el desenlace hay unos cuantos tiros/bombas/acción y todo se soluciona. Y esto es así en el 95% de las ocasiones. Luego habrá algún episodio que se salga un poco de ese esquema, la excepción que confirma la regla. Me temo que Undercovers no va a tener ni ese 5%.

Los Bloom con Hoyt (vale, lo he mirado en IMDB)Los Bloom con Hoyt (vale, lo he mirado en IMDB)

En este tercer episodio el matrimonio de los Bloom han tenido que vérselas con unos tipos que iban a decodificar los archivos de la CIA gracias a un chico autista con grandes dotes para las matemáticas y la informática al que secuestran (cómo no). Samantha y Steve, junto a Leo Nash y el agente pelota (nunca recuerdo su nombre) viajan hasta Berlín. Allí, por cierto, hablan con otro español de pacotilla, un tal Ernesto Santos (¡mallorquín!) que vuelve a tener un extraño acento, tan extraño como el de Steve y Leo. Viendo lo mal que pronuncian nuestro idioma, supongo que pronunciarán igual de mal el resto de lenguas. Es un poco risible cuando los protagonistas se hacen pasar por trabajadores alemanes para entrar en la casa de los “malotes” y nadie sospecha de ellos, porque seguramente también darán el cantazo en ese idioma.

En fin, Samantha se infiltra en la mansión pero es atrapada, así que a su marido le falta tiempo para ir a salvarla. Porque, como luego dice, no puede verla sólo como una compañera, porque la ama. Qué bonito… Y qué perogrullada, ¿no? Se llevan todo el episodio pensando en cómo trabajar como compañeros siendo marido y mujer, e intentando no hacer nada que no hicieran con un simple compañero, pero eso es imposible, claro. En fin, espero que las próximas tensiones que se creen entre ellos dos no sean tan sosas como esto.

Poco más puedo decir del episodio, porque poco más ha ocurrido en él. No se han vuelto a hacer referencias a ese pasado misterioso de Steve, o al motivo de la reinserción de ambos espías… Y no voy a perder el tiempo comentando la absurda mini-trama dedicada a la hermana de Samantha, y su malograda experiencia como jefa de catering de un entierro.

La semana pasada dije que Undercovers es una serie para ver en la hora de la siesta, mientras descansas después de la jornada laboral. Esta semana sigo diciendo lo mismo, pero con una pequeña diferencia: Undercovers es una serie para ver en la hora de la siesta, mientras descanas después de la jornada laboral, entre cabezada y cabezada. Porque no creo que te pierdas demasiado si cierras los ojos durante un ratillo.

El jefe cascarrabiasEl jefe cascarrabias

En fin, confío en que este desencanto desaparezca con el próximo episodio, aunque lo dudo. Si tenían algo mejor que ofrecer, ya lo habrían hecho, ¿no os parece?

¿Alguien ha visto este Devices? ¿Qué opinión os merece?

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