Review TWD: Guts

Review TWD: Guts

Párate a pensarlo. ¿Qué ha pasado en el capítulo de esta semana de The Walking Dead? Casi nada. Por un lado, poco movimiento en el campamento de Lori, Shane y compañía; por el otro, en el gran foco de interés que es la Atlanta de Rick, tampoco demasiado. Y sin embargo han sido tres cuartos de hora intensos, asfixiantes por momentos, bastante más repugnantes de lo esperado (al menos por mí) pero muy, muy buenos. Sigo sin empatizar con Rick, sigo esperando algo más de los diálogos en general, pero sigo hincando la rodilla ante la realización de esta serie. 1×02, maravillosamente bautizado Guts; vamos allá

Decía en la pre-review que guts, según se mire, puede querer decir tripas o agallas, y que se trataba de una polisemia de lo más acertada para esta segunda etapa de The Walking Dead. Dicho y hecho: el capítulo tiene su clímax en el momento en que Rick y Glenn se pasean por el Boulevard de los Zombis Rotos asquerosamente disfrazados. ¿Los elementos del disfraz? Tripas, muchas tripas, y agallas, muchísimas agallas… En serio, el momento en que trocean el cadáver supera con crecer la escena del caballo. No me considero una persona especialmente impresionable, pero durante el momento en que se untan con vísceras he tenido que contar hasta tres… Frank Darabont sigue en el guión en este segundo capítulo, dirigido por Michelle MacLaren con muy buena mano. La escena inicial, en la que Glenn ayuda a Rick a escapar del tanque, me ha parecido una magnífica secuencia de acción.

A decir verdad, el episodio empieza con su mujer, Lori. Con ella nos vamos al bosque, en una secuencia que también inquieta más de la cuenta. La aún mujer de Rick no va a buscar frutas ni setas, sino (como diría una amiga mía) caracoles. Caracoles con Shane. Un tipo con suerte, la verdad, porque Tancredi no era tan lanzadita en Prison Break, y aquí (perdonad mi intachable moral) le falta tiempo para intimar con el presunto mejor amigo de su, repito, aún marido. Por cierto: según me han dicho, los zombis se tiran de los pelos desde que han descubierto que la presencia de Sarah Wayne Callies no implica la de Wentworth Miller. Con lo felices que hubieran sido ellos pillando al redondito Scofield… ¡se pondrían las botas con él! Por cierto 2: ¿realmente es el bosque el mejor sitio para ponerse a hacer según qué cosas, ahí con toda la calma del mundo? No veo mucho espacio para correr, tortolitos…

¿Quién osa interrumpir mi festín?¿Quién osa interrumpir mi festín?

Glenn. Tengo que reconocer que nada más verlo me ha olido a fiambre: esa gorra no dejaba lugar a dudas. Error. No sólo no ha palmado sino que opta al título de mejor personaje. Él es uno de los nuevos que hemos conocido en el 1×02, repasemos: tenemos a la rubia Andrea (interpretada por Laurie Holden, que estuvo recientemente en Madrid), cuya hermana está en el campamento de Lori; tenemos a Morales, el latino que se adentra con Glenn en las alcantarillas; tenemos a T-Dog, el negro apalizado por el cabestro de Dixon (luego volveremos a él) y tenemos a Jacqui, la otra chica. Un mosaico que asegura la pluralidad, paridad y diversidad… decidme, ¿en el cómic también es así?

No me ha quedado claro si el grupo en su totalidad pertenece al campamento de Lori, más bien diría que Andrea y T-Dog sí, pero el resto no. En cualquier caso, todos, Rick incluido, pasan unas horas de lo más terribles en el centro comercial, amenazado por la horda de zombis que han venido alertados por el ruido de los disparos del policía, y posiblemente también por esa barra libre de duodeno de caballo. ¡Restaurantes a pie de asfalto, oiga! Tras los inevitables momentos en que el grupo encañona al nuevo (¿de verdad es creíble que Andrea, a estas alturas de la película, no distinga cuándo una pistola lleva seguro y cuándo no?), se plantea la gran pregunta: ¿cómo escapar? Los zombis siguen dando miedo más por su cantidad que por su habilidad, y lo cierto es que insistentes lo son un rato. En este capítulo hemos aprendido una cosa nueva sobre ellos. Ya sabíamos que el ruido les atraía, ahora nos cuentan que el olor también. Es decir: el olor a no-muerto les pone a cien. Gracias a esto, Rick urde la trama que ya comentábamos arriba: hacha, descuartizamiento y a pasear. Terrible el momento en que lee los datos personales del hombre en cuestión. Por lo menos era donante…

Te volveremos a ver...Te volveremos a ver…

Con los intestinos por collares, Glenn y Rick se adentran en el festival zombi y, contra todo pronóstico (mío y de Glenn, al menos), logran camuflarse con éxito. Hasta que se pone a llover… El momento chubascos moderados me ha hecho pensar un poco. La lluvia suele ser un game-changer en las series. En Lost quería decir que algo estaba a punto de pasar. Hay ejemplos a patadas: la muerte de Shannon, la primera frase de Daniel Faraday en la isla, la llegada del Black Rock… todo eso y mucho más estuvo bañado en agua de lluvia. Locke tenía una intensa relación con las precipitaciones, tampoco lo olvidemos. En How I met your mother marca el incio de la relación entre Robin y Ted, en Friday Night Lights suele anunciar un partido bronco, sucio y sobre todo emocionante. La lluvia es épica, amigos, pero en The Walking Dead casi nos cuesta dos vidas.

Al final el plan tiene éxito y el resto ya lo conocéis: dos vehículos salen victoriosos de Atlanta. Atrás queda Dixon, el primer malo humano de la serie. No dudo que volveremos a dar con él, probablemente sea el propio Rick quien regrese a por él… bueno, más bien a por sus armas, y de paso a por él. La pregunta que hay ahora sobre la mesa es la siguiente: ¿se juntarán todos los supervivientes? Si es así, ¿cómo encajará el triángulo Rick-Lori-Shane? ¿Que hay del padre y el hijo que vimos en el piloto? ¿Cuántos zombis hay, por el amor de Dios, en Atlanta? ¿Nunca sabremos cómo empezó todo verdad? No me respondáis a esta última, lectores de cómics…

La moraleja del episodio, para mí, está clara. La dice en voz alta Rick: we need more guts. Necesitamos más agallas. Sin duda, las van a necesitar. Haber salido de Atlanta no os va a dar el cielo, calculo que los problemas no habrán hecho más que empezar y al que le tiemblen las piernas será el primero en caer.

Grande, Glenn... ¡yiiiiiiiiiiiiha!Grande, Glenn… ¡yiiiiiiiiiiiiha!


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66 comentarios

  1. […] 1×02 Guts: Rick conoce a Glenn, que le ayuda a escapar de la trampa de Atlanta con un par de… tripas. Conocemos al primer malo humano de la serie, Merle Dixon, que recibe como recompensa a su violencia una estupenda sesión interminable de solarium (Review) […]

  2. […] 1×02 Guts: Rick conoce a Glenn, que le ayuda a escapar de la trampa de Atlanta con un par de… tripas. Conocemos al primer malo humano de la serie, Merle Dixon, que recibe como recompensa a su violencia una estupenda sesión interminable de solarium (Review) […]

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