Review TVD: Disturbing Behavior & The Reckoning

Lo primero, pedir disculpas por la tardanza. Debido a varias coyunturas estudiantiles y demás distracciones que un chaval de mi edad tiene, la review del 3×04 llegó demasiado tarde. Así que se me ocurrió unir esa review con la del 3×05, The Reckoning, espero que no os parezca mal. Aunque si me vais a disculpar que me centre más en este último episodio, porque viendo la magnitud de los acontecimientos que en él han tenido lugar, me parece una pérdida de tiempo extenderme demasiado en el 3×04. Porque imagino que todos coincidiremos en que el 3×05 es, al menos para mí, de los mejores episodios de la serie. Así que pasad y vemos a ver que ha ocurrido en estas semanas.

Respecto al 3×04, Disturbing Behavior, haré un resumen con lo más importante. Podríamos destacar que en ese capítulo, el posible acercamiento entre Damon y Elena, parece que se alejaba más, ya que ella quiere convertirlo en Stefan, es decir, cambiarle su forma de ser. Pero él parece no estar por la labor, así que se pone a hacer de las suyas, atacando al padre de Caroline y demás. Para Stefan las cosas se complican, ya que Klaus y su hermana Rebekah descubren que oculta algo, y para averiguarlo regresan a Mystic Falls, dando lugar a los acontecimientos del siguiente capítulo. Otra buena noticia es el regreso de Bonnie, y con ese hecho, la confesión de Jeremy a su novia que desde que volvió a la vida ve a los muertos, o mejor dicho, a sus ex novias muertas. También es clave para los sucesos del capítulo siguiente la aparición de Katherine, ya que le roba a Bonnie el collar de Rebekah, y se lleva a Damon en un viaje por carretera, aunque viendo lo que ocurre en el 3×05, a más de uno le hubiera gustado que no se hubiera ido con Katherine.

Entramos de lleno en The Reckoning. Como he mencionado en la entradilla, para mí es uno de los mejores capítulos de la serie, si no el mejor, aunque ahora no me viene ninguno a la mente. Un capítulo que junte a la mayor parte de los protagonistas bajo el mismo techo, con una trama que te mantiene en tensión durante todo el capítulo, sin apenas tiempo para reaccionar entre una sucesión de momentos trepidantes, es difícil de recordar en lo que llevamos de serie. No sé si estaréis de acuerdo en lo que voy a decir ahora, pero voy a expresar mi más sincera opinión: Hoy por hoy, The Vampire Diaries me parece muchísimo mejor que True Blood. No hace falta cantidades industriales de sexo y vísceras, y situaciones que empiezan a oler, para que una serie sea entretenida y trepidante a la vez. The Vampire Diaries no tendrá sexo constante en todos los capítulos, pero ¿quién quiere ver eso si una serie tiene una trama que te mantiene enganchado todas las semanas, y que cuando crees que no puede sorprenderte más o mejorar su nivel, lo hace? Eso es lo que ofrece esta serie. Ni más ni menos.

Porque ¿qué mejor lugar para una situación de tensión y pánico que un instituto? Pues ese es el lugar que escoge Klaus para llevar a cabo la culminación de su plan maléfico (que tétrico me ha quedado). Piezas clave: básicamente Elena, que es el centro de toda la serie y esta vez no podía ser de otra manera, y Tyler, que el pobre se convierte en el sacrificado para llevar a cabo el experimento que obsesiona a Klaus desde el inicio de la temporada, la creación de más híbridos. Lo peor es que le sale bien, Tyler termina siendo un híbrido. Entre tanto, Matt, Bonnie y Caroline también andan por allí, pero a la vampiresa la noquea rápidamente la hermana del híbrido, y los otros dos están bastante ocupados con la tarea que les asigna Klaus que es, ni más ni menos, encontrar una forma de que la transición de Tyler dé resultado. Y en esto es parte vital Jeremy, que puede contactar con los muertos. Pero el hermanito de Elena está en pleno viaje de carretera con Katherine y Damon, que como siempre la vampiresa va por delante del resto y ya lo había previsto, porque ella también tiene un objetivo, que no es ni más ni menos, que acabar con Klaus, y la única que puede ayudar es Anna, la ex de Jeremy, para acabar de rizar el rizo.

Pero es que mientras tanto, Stefan se ha visto obligado por Klaus a acabar con Elena si en 20 minutos no han conseguido una solución Bonnie y Matt. Por supuesto, el tiempo del que disponen es limitado y claro, no lo consiguen. El resultado lo sabemos todos, Klaus acaba con la humanidad de Stefan y le obliga a herir a la joven. No a matarla, simplemente a conseguir su sangre, que resulta ser la clave para culminar la creación los híbridos. Me gustaría hablar ahora del hermano de Damon. Bien es sabido por todos que desde el inicio de la serie, él ha sido el bueno, el que trata de reformarse, de mantener su humanidad ante todo. Pero ahora todo ha cambiado; desde el final de la temporada anterior, con ese pacto llevado a cabo con Klaus, Stefan ha ido pasándose al lado oscuro poco a poco. Algunos todavía dudaban de que esa transformación se completara, que era imposible que el Soso Stefan fuera a convertirse en el Destripador Stefan. Pues, señoras y señores, aquí está, fruto del poder del híbrido, esa humanidad ya no está. Y tengo que decir que me gusta, ese cambio creo que le dará un nuevo aire a la serie. Y también, por su parte, que Damon ahora sea el buen hermano; todo eso provocará un acercamiento entre él y Elena, aunque con Stefan de por medio claro, aunque bueno, tampoco parece que le importe mucho.

También me ha gustado que el “don” por así decirlo de Jeremy, cobre importancia y se una de lleno a la trama principal. Gracias a ello, han podido contactar con Anna y ella les ha dado la clave para acabar con Klaus, porque incluso el mismísimo híbrido tiene miedo de algo. Y ese algo resulta ser un vampiro un poco peculiar. Su nombre es Mikael, y resulta ser un cazavampiros. Si suena a contradicción, pero si asusta a Klaus y compañía, a mí me vale. El problema es que puede llegar a ser un arma de doble filo, porque la advertencia de Anna a su intención de resucitarle ha sido clara: va a ir a por todos, incluso a por nuestros protagonistas. Veremos que nos depara. Lo que ya me huele un poco a chamusquina es lo de Matt. El único personaje normal, ahora va y resulta que también ve a los muertos. No me termina de convencer, esperemos que no se les vaya de las manos.

En conclusión, yo creo que estamos ante el mejor episodio de la serie, pero viendo como está el nivel esta temporada, no me extrañaría que nos deleitaran con otro capítulo de semejante calibre. ¡Nos vemos en la siguiente review!

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