Review TVD: American Gothic

Tomando un café

Confianza. Algo que no debe faltar en una relación de cualquier tipo. Algo que se construye con tiempo y dedicación. Algo que debe mantenerse a lo largo del tiempo. Algo que si se rompe, es casi imposible recuperar. Hay quien es demasiado confiado, hay quien no confía ni en sí mismo.  ¿Qué pasa si compartes la eternidad con alguien que te ha decepcionado una y otra vez? ¿Qué ocurre si con el pasar de los tiempos, los roles se cambian? ¿Si el lobo feroz quiere convertirse en corderito y viceversa? ¿Se puede tener una segunda oportunidad? ¿Se la merecen? Sobre esa idea se han movido las dos tramas del episodio American Gothic, con un resultado mucho más positivo que el del capítulo anterior.

Empecemos por el trinomio Klaus, Caroline y Silas. Desde ya quisiera dejar claro que me cansa que Silas no se muestre tal y como es. Supongo que es un recurso dramático que se estarán reservando de cara a la finale, pero es algo que han utilizado en infinidad de ocasiones en esta serie con otros personajes y la verdad es que ya no sorprende a nadie. Aún así, entiendo que Silas se transforme en Care para hacer sufrir y presionar a Klaus. Lo que no acabo de entender es por qué Silas se ha quedado en Mystic Falls esperando a que Klaus le consiga la cura, cuando le sería mucho más fácil conseguirla por él mismo. Para ser tan poderoso, es un poco vago. Tampoco creo que sea ése vampiro malvado que nos quieren hacer ver. Porque, ¿qué ha hecho hasta ahora? ¿Alimentarse de todas las bolsas de sangre disponibles? Vale, también mató a Jeremy y manipula a quien sea para conseguir lo que quiere… Pero ¿qué quiere? Morir para estar con su amada. No le importa romper el equilibrio entre este mundo y el otro. Es egocéntrico, no hay duda, egoísta, al igual que Damon cuando pensaba que Katherine estaba en la tumba y quería liberarla, aunque con ello liberase a unos cuantos vampiros sedientos de venganza. Pero no es el típico Big Bad de temporada que planea la muerte de los protagonistas con una sonrisa diabólica mientras acaricia un gato. Podría haberlos matado a todos hace tiempo. Creo que Silas está por encima de eso. Es demasiado viejo, demasiado antiguo. No le importa nada de este mundo, no tiene ningún interés en él, qué importa el mundo cuando se es feliz. La destrucción de las barreras no es nada más que un medio para conseguir su propósito, un daño colateral, algo que está dispuesto a pagar con gusto, quizá como venganza a un castigo tan antiguo como el tiempo. Como dice Klaus: “How Shakespearian“.

Caroline and Klaus

Cuando por fin, la verdadera Barbie Vamp ha aparecido, hemos tenido diálogos de lo más jugosos. Desde “si esto es una nueva forma de ligar, apesta.” a “o me ayudas o cuando muera todos moriréis conmigo.” Y claro, como Caroline es buena hasta decir basta, se ha puesto manos a la obra, buscando ese trozo de estaca perdida cerca del corazón del híbrido. Hasta que se ha dado cuenta de que lo estaba haciendo gratis. Entonces le ha pedido a cambio que Tyler pudiera volver a Mystic Falls. Ahí ha empezado la negociación, los reproches, las puyas y las miraditas de ay omá como te pillara en un renuncio…  Y es que ¿cómo confiar en Klaus? ¿O en Caroline? Ambos se han traicionado y ayudado tantas veces entre sí, que es difícil saber en qué punto se encuentran. ¿Cómo saber si un gesto es sincero o no es más que puro interés? Caroline no ha podido encontrar la estaca de ninguna de las maneras y en uno de esos reproches de enamorados, Klaus se ha dado cuenta de que la estaca no era real. Todo había sido un truco mental de Silas.  Así que después de un par de miradas y alguna que otra sonrisilla, se han despedido con la esperanza de que quizá podrían ser “amigos”, aún sabiendo los pecados y limitaciones de cada uno.

Rebekah American Gothic

Amigos. Una palabra que se ha usado mucho en este capítulo. Nada más empezar el episodio hemos podido ver como Elena y Rebekah parecían sacadas de Thelma y Louise, con su huida hacia delante, con un mismo objetivo: la cura. Aquí debo hacer una parada obligatoria. Rebekah. Un personaje que se ha pasado estacada más de la mitad de su existencia, una original que ansía ser humana, en realidad no más que una niña inmortal deseando una segunda oportunidad en todo. La gran engañada de los Mikaelson, la más traicionada, la que ha tenido que aprender a desconfiar a base de estacas en el corazón. Personaje trágico donde los haya, siempre ha sido utilizada por todos, desde sus hermanos hasta Elena y los Salvatore. Y aún así conserva ese candor, esa inocencia, ese sueño bucólico de una vida simple, de un amor verdadero, esas ansias de poder confiar en alguien de verdad. En mi humilde opinión, merece ser ella quien tome la cura. Elena, en cambio, a cada día que pasa, se merece más y más ser encerrada en la tumba de Katherine hasta que se le pase la tontería. La situación empeora por la acción de los Salvatore, que ni la encierran (siendo mucho más fuertes que ella), ni la dejan en paz. Está más que claro que Elena no quiere la cura ni con interruptor ni sin él, y ahora que el sire bond está roto, no parece tener ningún interés por ninguno de los hermanos. (Si no ha dicho treinta veces los tíos son idiotas, no lo ha dicho ninguna.) Me ha resultado difícil ver como Rebekah actuaba de guardaespaldas de Elena (a quien supuestamente odia a muerte) y a Elena dándole órdenes como si nada. Aunque claro, nada comparado con Elena vacilando a Katherine. Katherine. La eterna mala de la película. La reina del escondite desde hace quinientos años. La que (y visto lo visto) parece que está cansada de huir. La que puede que tenga toda otra cara que no hemos visto hasta ahora. La que ansía libertad, perdón y ¿quién sabe? quizá hasta amor. La que tiene una fama que le precede, la que, como Klaus, ha vivido de esa fama y quizá ahora le pese demasiado. La pequeña Katerina sin familia ni amigos. Quizá esté cansada de estar sola. Cansada de no poder confiar en nadie sin tener que  obligarles primero. Cansada de que nadie confíe en ella. La que dice estar enamorada de otro original al que echábamos de menos, Elijah.

El beso

Con la aparición de Elijah en escena, más de medio fandom habrá entrado en éxtasis, yo incluida. (¡Qué beso! Ains…) El más elegante, sobrio, honorable y sincero de los Mikaelson ha sido capaz de creer que Katerina es capaz de cambiar, que aún queda algo de esa pequeña muchacha que le enamoró siglos atrás.  Ansía creerlo, hasta que, por supuesto, Elena le abre los ojos. Katherine mató a Jeremy. Ésa es la razón por la que Elena abandonó su humanidad. Elijah recuerda qué fue lo que le cautivó de Elena. Su compasión. Algo que parece haber olvidado, desterrado. Y todo por culpa de Katherine. Otra traición. No ganamos para puñales en esta serie. Si alguien puede insuflarle algo de sentido común a la fiera de Elena, ése sería Elijah, pero ella no está por la labor y Katherine tiene otros planes para él. Quiere que interceda por ella con Klaus, para que pueda dejar de huir.

Mientras tanto, los Salvatore han estado de aquí para allá. Primero, encontrando el coche robado y abandonado de Damon, Stefan ha estado de lo más gracioso tirándole puyas a Damon. ¡Qué soplo de aire fresco! ¡Stefan tiene sentido del humor! Más tarde han encontrado a Katherine y Rebekah y han tenido una de las escenas más divertidas del episodio, cuando Katherine ha confirmado que Elijah y ella eran “amigos”. Los ohs, args y ahs han sido de campeonato. Al separarse, en busca de Elena y de la cura, Damon ha acompañado a Rebekah hasta la casa de Katherine (donde era obvio que la “cura” estaba en la pecera) donde ésta última le ha lavado la cara con verbena. Cuando Rebekah ha tomado la falsa cura, Damon tampoco ha hecho mucho por impedirlo (“I didn’t have a pony to distract her!”), algo que le ha recriminado Stefan. Y ahí ha venido una de las confesiones del día: Stefan está cansado de repetir una y otra vez sus errores, llevan 150 años igual, peleados por una mujer.

Buscará la cura y se la hará tomar a Elena, no porque la quiera, ni para estar con ella. Le hará tomar la cura porque se lo debe, porque ellos son responsables de que Elena sea una vampira, pero nada más. Stefan quiere tener una vida propia. Y ole tú y a ver si es verdad, que como ya he dicho en reviews anteriores, Stefan está mucho mejor sin Elena. Damon, en cambio, no le promete nada a su hermano, y hay que recordar que aunque no le guste esta “stone cold bitch” Elena sin interruptor, ya dijo en su día que a él le daba igual que fuera vampira o humana. Pero bueno, que Damon también es un poco bipolar y ahora te quiero y ahora no te quiero, y ahora quiero ser humano y ahora odio ser humano, así que…  tocará esperar a que se moje de una vez por todas. Elena, por el contrario, parece tener las cosas muy claras y reúne a los hermanos para pedirles algo muy simple, que acepten su decisión. No quiere tomar la cura, ni quiere darle al interruptor. Está bien como está. Ella es así, la vieja Elena murió hace tiempo y deben aceptar su decisión. Pero no lo hacen, así que Elena entra en modo Ripper y matará a cuántos sean necesarios. Si fuera un Salvatore, la habría enviado a tomar fanta hace ya rato.

Para acabar, comentar la escena que me ha parecido más importante. Katherine, que se ha mostrado mucho más cercana y sensible durante todo el episodio (recordándonos una y otra vez que nadie la conocía de verdad), le ha entregado la cura a Elijah en señal de sinceridad. Sabe que sus palabras ya valen muy poco. Así que ha puesto su destino en manos de Elijah, al que dice amar, confiando en que Elijah hará lo correcto y ella conseguirá su ansiada libertad, puede que incluso al lado del mismo Elijah. Aquí tengo que decir, que por un momento creí que Katherine simplemente bebería la cura y se convertiría en mortal. Pero ha hecho algo mucho más valiente. Ha dejado de depender de sí misma, ha dejado de ser la solitaria Katerina, ha confiado su vida a otra persona, sin pedir nada a cambio, en lo que parece un gesto sincero. Sólo el tiempo dirá si nos ha engañado a todos o si realmente debajo de esa piel de lobo se ha escondido un asustadizo cordero todo este tiempo. Lo que puedo decir desde ya es que ahora mismo me llama más la atención saber si Katherine puede redimirse que salvar a la cansina Elena. Y parece que los guionistas piensan lo mismo, ya que con lo acaecido en este capítulo, nos están facilitando las simpatías hacia Katherine. Ahora sólo nos falta saber que harán con la cura una vez lleguen a Mystic Falls.

Mientras tanto en Mystic Falls… Bonnie debe estar preguntándole a los espíritus qué ha pasado todo este tiempo mientras piensa por qué nadie ha ido a verla. Sheriff Forbes recibe mini-muffins. Y champagne. Matt sigue lavando platos en el Grill e intentando encontrar el lavabo en casa de Tyler. April… ¿April?

Nota del autor
4.5
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