Review Treme: Yes We Can Can

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La cuarta y última temporada de Treme inicia en el día de las elecciones de 2008 y de la victoria de Obama, una jornada impregnada de ilusión y esperanzas de cambio. Aunque el optimismo mostrado por los habitantes de Nueva Orleans durante este episodio resulta algo desolador, teniendo en cuenta la decepción generalizada que ocasionará la legislatura en los años venideros.

En esta temporada, pese a tener tan solo cinco episodios, Treme se sigue tomando las cosas con calma. No hay eventos especialmente significativos ni intrigas que resolver, pues se mantiene la auténtica esencia de la serie: su costumbrismo y naturalismo. El punto fuerte de la serie siempre ha sido su precisión y autenticidad al mostrar la vida cotidiana de un grupo de personas que, sumado a la cultura de Nueva Orleans, nos deja un pintoresco cuadro de una sociedad dañada. Cuando más ha flojeado la serie ha sido en los momentos que ha tratado de forzar algunas interrelaciones entre personajes o elaborado arcos narrativos más efectivos y artificiales, así que es una gran noticia que en esta recta final se haya apostado por ser fieles a la lógica interna narrativa. Puede parecer que la serie esté acabando en un momento anti climático, ya que en este epílogo de cinco episodios no habrá ninguna trama significativa que entrelace varios personajes o conduzca a una causa-efecto con carga dramática. La riqueza de estos capítulos estriba en cada uno de los protagonistas que, tras tres temporadas, están perfectamente perfilados y los conocemos como si fuesen nuestros allegados.

Los espectadores que hemos seguido desde el primer día este particular camino de destreza, superación y optimismo de cada uno de los personajes no esperamos que los eventos venideros sean inesperados, sino todo lo contrario. Resulta muy gratificante y satisfactorio verlos en su día a día, ya sea en un concierto, saliendo de noche o preparándose para el Mardi Grass…

A continuación repasaré cómo les van las cosas a algunos de nuestros protagonistas más queridos en este retorno:

Tony (Melissa Leo) investigará las muertes de reos en la cárcel por falta de atención de las autoridades, gracias al aviso de Sunny, que es encarcelado por mear en la calle y presencia una de las muertes. Su camino de redención sigue topándose con las tentaciones de la música y el alcohol; veremos si consigue sucumbirlas o si, por el contrario, volverá a recaer en sus redes. Vista la progresión del personaje durante estas tres temporadas, me extrañaría mucho una regresión hacia los malos hábitos. También veremos si la lucha de Tony por hacer justicia tiene recompensa al terminar la serie, aunque, teniendo en cuenta el punto de vista que nos mostró David Simon sobre los cambios institucionales en The Wire, la cosa pinta bastante negra.

Su relación con Terry Colson (David Morse) es cada vez más estrecha, y éste propone ir a la cena de acción de gracias con ella. Después de lo mal que lo ha pasado esta familia tras el suicidio de Creig Bernette (John Goodman), es muy gratificante ver estos dulces momentos que parecen dejar atrás todo el sufrimiento y dolor. Es mi pareja preferida de la serie y posiblemente una de las que más cariño tengo de la televisión. La sinceridad y apego que desprenden en las escenas que comparten resulta muy emocionante.

Antoine Batiste (Wendell Pierce) ocupa la parte divertida del capítulo, al tener que ocuparse de uno de sus alumnos, que le ha surgido las “necesidades” propias de la edad adolescente. Una situación tan trivial, anodina e irrelevante como solo se puede ver en Treme. La trama no tiene ningún tipo de futuro ni de relevancia en el arco, pero es una de esas divertidas y curiosas anécdotas de la vida que merece la pena recordar.

Albert (Clarke Peters) y Ladonna tienen, tal y como se entrevió en la anterior temporada, una relación basada en la sinceridad y la madurez. Nunca me hubiese imaginado que estos dos terminarían juntos pero, debido a circunstancias de la vida, su unión ha sido lo mejor que les podía pasar. No me cansaré de elogiar la interpretación de Peters, muy dispar a la que hizo en The Wire en el papel del gran Lester Freamon, lo que demuestra su polivalencia como actor.

Y no me puedo olvidar de Davis, un personaje que al principio de la serie me resultaba cansino y estridente, pero que se ha acabado convirtiendo en uno de mis preferidos. Su alegría, optimismo eterno y estilo de vida es verdaderamente estimulante. En este episodio nos deja una escena hilarante: en el coche escuchando Trombone Shorty’s “Hurricane Season”, dejándose llevar por el ritmo de la música y evadiéndose por completo del mundo terrenal. No tiene pérdida. También me ha parecido muy simpática y dulce su secuencia junto a Annie. Algo que dice que esta pareja volverá antes de que acabe la serie.

Davis coincide en un acto con Nelson y decide enseñarle la noche de Nueva Orleans en los pubs más clásicos, para convencerle de que son absolutamente imprescindibles para la ciudad. La evolución de Nelson es un gran acierto, ya que durante la segunda temporada fue un personaje bidimensional y corría el riesgo de convertirse en un tópico, pero los guionistas han conseguido revertir la situación y mostrarlo como una persona que, más allá de su ambición, está verdaderamente enamorada de la cultura y música de Nueva Orleans. Jon Seda es un gran actor y es gratificante verle en un papel tan carismático.

¿A vosotros qué os ha parecido el inicio de esta temporada final de Treme?


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2 comentarios

  1. Antoine Batiste

    ¿Sabes que es lo más duro de ser músico en Nueva Orleans? Explicarle a tu novia por qué tiene que tomar ella penicilina por tu infección en los riñones.

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