Review Treme: Sunset on Louisianne

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El tono de esta temporada final ha adoptado un cariz más trágico y pesimista que las anteriores, con un buen número de personajes enfrentándose a la inevitabilidad del destino y viendo como la vida les golpea duro. La clausura de Treme es más oscura de lo que muchas preveían, ya este epílogo parecía que se iba a limitar a cerrar las tramas abiertas y dar una oportunidad a la audiencia para despedirse de sus personajes favoritos. Para alegría nuestra, David Simon ha optado por tomar el camino más difícil y complejo, enseñándonos que en la vida no existen despedidas sin su toque amargo y que, por mucho que apreciemos a estos personajes, no todos pueden salir bien parados, ya que rompería con la lógica interna narrativa de la serie, en la que ha primado el realismo y naturalismo desde el primer momento. Dicho esto, voy a explicar los sucesos que han acontecido a los protagonistas durante este episodio:

Uno de los personajes más carismáticos de la serie se despide en silencio, reposado en la cama de su hogar junto a sus seres queridos. Ver cómo se consume lenta pero inexorablemente una persona tan activa y persistente como Albert es un mazazo para el espectador, sobre todo teniendo en cuenta que ya solo queda un episodio para acabar la serie. Este episodio está repleto de momentos muy emocionantes; Delmond diciendo a Albert que ha compuesto una canción rindiéndole tributo, las miradas compungidas repletas de sentimiento y amor de una LaDonna que aguanta el tipo como ella sola sabe, Albert dándole el relevo a Delmond para el próximo Mardi gras… Una sucesión de escenas que han traído muchas lágrimas entre los espectadores, a diferencia de los personajes, que llevan su tristeza por dentro sin dejarla aflorar. La serie ha evitado durante toda la temporada caer en el sentimentalismo barato con la enfermedad de Albert, y en el momento de su muerte no iba a ser menos.

Colson empieza a asumir su inevitable futura retirada del cuerpo policial y, paralelamente, LP Everett vuelve a Nueva Orleans, dándole buenas noticias a Tony. La suerte parece estar por una vez de su lado, aunque algo me dice que estamos ante el preludio de otra gran desilusión. David Simon se ha encargado una y otra vez de echar por tierra todos los esfuerzos de Tony por hacer justicia, con el objetivo de mostrar como los individuos no pueden cambiar la fortaleza inexpugnable de las instituciones. Así que, pese al optimismo impregnado en este episodio, dudo mucho que las cosas salgan a pedir de boca. Es muy gratificante ver como Colson y Tony mantienen impunes sus firmes códigos morales y valores, pese a todos los baches que se han ido encontrando por el camino.

Por el otro lado, Davis se encuentra ante la clásica crisis de los cuarenta, algo más pesimista y frustrado que de costumbre -así como a lo largo de esta temporada- y reflexionando sobre el legado que dejará en la ciudad de sus amores. Trata de convencer a Nelson para revitalizar uno de los clásicos pubs de Rampard Street, y de hecho éste escucha con interés su idea, aunque al sugerirla a CJ Liguori cae en agua de borrajas, ya que es contraproducente para el proyecto que estaban llevando a cabo. Es otro sueño de Davis que no sale adelante, y ya van unos cuantos, pero todos sabemos que no tardará en levantarse y seguir luchando con optimismo y desazón para ir aportando su granito de arena a la cultura de Nueva Orleans. Si bien es cierto que es un episodio más frustrante que de costumbre para Davis, también hay tiempo para un poco de humor, cuando uno de sus vecinos le pregunta por la suerte que ha tenido para estar con mujeres que están muy por encima del que debería ser su listón. Yo mismo podría responderle a esa pregunta, ya que hay pocas personas con un espíritu tan libre y auténtico como el de Davis.

Es realmente triste que el proyecto extraescolar de Antoine tenga todos los números de cancelarse, ya que la dinámica que éste tenía con los niños estaba siendo muy buena. Sigo pensando que el recorte de episodios nos ha impedido conocer con mayor profundidad a los jóvenes chavales y establecer un arco narrativo más desarrollado sobre la dinámica de Batiste con sus alumnos. Aún así, Wendell Pierce sigue dejándonos momentos absolutamente hilarantes, como su larga jornada de bolos, retomando sus viejos tiempos de músico. Batiste no tiene el talento que desearía ni las fuerzas de antaño, pero su ilusión y amor por la música permanece intacta, junto a su característico sentido del humor que tantos buenos momentos nos ha dado.

Ya solo queda un episodio para que finalice Treme y despedir por última vez a todos los personajes que nos han acompañado durante esta especial travesía de cuatro años. Aunque aún nos quede una hora entera para regocijarnos entre las calles de Nueva Orleans, este episodio ya tiene aroma a final, con la muerte de Albert Lambreaux, uno de los más grandes, que siempre ocupará un hueco en el corazón de todos los que hemos seguido su encarnizada lucha desde el principio.

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3
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Review Treme: Sunset on Louisianne
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1 comentario

  1. Mosquetero

    Gran review, Dificilmente los personajes de otra serie me lleguen alguna vez tan al corazon como los de Treme.

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