Review Treme: Dippermouth Blues

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El fin de Treme está cada vez más cerca y los capítulos que nos está brindado está temporada no cesan de recordarnos que estamos ante una de las grandes obras audiovisuales de los últimos años. Al contar con tan solo cinco episodios, muchos pensaban que esta temporada serviría de epílogo para cerrar la mayoría de las tramas, pero sin el poder narrativo y dramático de las anteriores. Pero David Simon y compañía nos están deleitando con una tanda de los mejores capítulos de la serie, ligando las tramas de forma inteligente para que no se note el recorte de episodios y entrelazando acontecimientos para tener un cierre de acuerdo a las expectativas.

Antonie enseñando a un actor a simular que toca la trompeta es un guiño al proceso de aprendizaje del mismo Wendell Price para la serie. Al final no queda del todo bien y los productores dicen que ya lo retocarán en los posproducción. Es el mensaje de los dirigentes de la serie de que, aunque busquen el máximo de verosimilitud posible, hay cosas que una serie no puede reproducir en su total autenticidad. También tenemos un momento muy tierno de Batiste con una de sus alumnas. Es una pena que no haya más capítulo para desarrollar la dinámica de Batiste con sus alumnos, podría haber sido un arco sumamente interesante y, de paso, podríamos haber conocido con mayor profundidad a los más jóvenes de Nueva Orleans, tal como hizo The Wire en su cuarta temporada.

Davis y Jeanette están volviendo juntos, aunque esta vez parece una relación más madura y con posibilidades de convertirse en algo serio. Se desprende más cariño y amor por ambas partes y hay una chispa que no había antes. A ver cómo se desarrolla esta historia, pero me encantaría que estos dos tuvieran final feliz. Son dos personajes más parecidos de lo que puede parecer a primera vista y forman un dúo muy simpático.

Terry sigue teniendo problemas en su departamento por ser considerado un soplón, pero es estimulante ver que, pese a todos los ataques que recibe, jamás pierde su integridad. Francamente no veo posibilidades de que esta historia acabe con final feliz, especialmente teniendo en cuenta los desenlaces pesimistas a los que nos tiene acostumbrado David Simon.

Por el otro lado, el estado de Albert está empeorando por momentos y la enfermedad no remite. Presenciar los efectos del cáncer en una persona tan fuerte y orgullosa como él y ver cómo se va consumiendo lentamente es un palo muy duro, tanto para los espectadores como para sus seres queridos. LaDonna tiene la humildad de admitir a Larry su parte de culpa por la situación que está viviendo y por no poder ver a sus hijos. Khandi Alexander está realizando un papel magnífico y sería una pena que en los Emmys se volviesen a olvidar de ella.

En cambio, la trama de Annie está resultando un tanto pesada y reiterativa. En esta ocasión, Marvin envía a una de sus jóvenes colaboradoras para que hable con ella en vez de él. Echo en falta a Sunny durante esta temporada, ya que su historia de redención acabó resultando una de las tramas más gratificantes de la serie, pero la última vez que lo vimos acababa de salir de prisión. Annie es un personaje encantador y muy dulce, pero no tiene las tablas necesarias para ocupar tanto tiempo de pantalla por ella sola.


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