Review This is Us: Three Sentences

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Esta semana, en la línea del pasado nos vamos de celebración cumpleañera, mientras que en el presente se nos presentan dos nuevos personajes. ¡Vamos a comentarlo!

Nos vamos al pasado. Donde los Big Three están a punto de cumplir diez años y reclaman fiestas de cumpleaños separadas: Kevin quiere una temática de “La Princesa Prometida”, Kate de Madonna y a Randall… bueno, a Randall le da igual tener una fiesta para él solo. Sabe que su clase no asistirá. A él le prometen un mago.

Mientras preparan las tres fiestas, Jack (en lo que yo considero un acto de locura transitoria) le sugiere a Rebecca tener otro hijo. Y es que Jack echa de menos a los bebés y es consciente de que empiezan a ser independientes y de que en breve dejarán de necesitarle. Sabiendo lo que sabemos, Jack no puede estar más equivocado… La respuesta de Rebecca es un amable y cariñoso “no”, aunque los dos en algún punto del capítulo cambiarán de opinión: Rebecca se inclinará al “sí” viendo lo bien que lo están haciendo y Jack se inclinará al “no” al ver que su magia ya no funciona tan bien con Kate.

Me voy al presente y a Kate. Otra vez a vueltas con el peso. Kate decide no llevar a cabo su reducción de estómago. Cree que no es el momento dada la reciente intervención de su prometido. Su médico le sugiere un retiro. Kate enseguida lo llama “campamento para gordos”. Accede a ir con el apoyo de su prometido. Ya sé que lo repito, pero créeme: Kate y Toby también repiten que son prometidos hasta la saciedad… como si lo necesitaran o no se lo creyeran.

Kate descubre en el campamento que no será de hacer ejercicio y sudar la gota gorda, sino más bien un retiro espiritual. En un principio se niega a estar ahí y llama a Toby para que vaya a recogerla. Un empleado de la instalación (encargado de cuidar a los caballos) utiliza la psicología inversa para que finalmente decida quedarse. Hasta aquí todo bien, pero Duke, que así se llama y aparecerá más veces, flirtea con Kate con una seguridad pasmosa. Le asegura a Kate que entre ambos pasará algo.

Será en este campamento donde tendrá lugar LA ESCENA del capítulo: Kate, dándose otra oportunidad, se une a un ejercicio en el que tiene que seguir el ritmo con unas baquetas mientras el monitor les pregunta por qué están ahí. ¿Miedo? ¿Soledad?, ¿Ira? Kate cierra los ojos y vemos pequeños flashes de algo que ha de llegar en la historia: el funeral de Jack. Pearson adolescentes. La medalla de Rebecca. Kate grita de dolor mientras vuelve a la consciencia del presente. Créeme que pone los pelos de punta…

Kevin queda con Toby en uno de esos sitios donde Kevin entra con absoluta naturalidad y Toby disfruta cada detalle: ascensor, vistas, gente, … Kevin sigue con sus dudas: ¿debería escoger a Sloane? ¿A Olivia? Toby se ofrece para ayudarle… con el método de lo primero que te venga a la mente. ¿A quién escoge Kevin? ¿A quién le diría tres frases?

No es Olivia. Pero tampoco es Sloane.

Kevin estuvo casado con Sophie. A ella le dedica tres frases. Tres frases con comillas, paréntesis y puntos suspensivos. La historia se queda en un “to be continued”, ya que estas tres frases hacen que Sophie acceda a tomar un café con él.

¿Conocemos a Sophie? Pues sí. Justo en ese capítulo, en la línea del tiempo pasado, vemos a una pequeña Sophie -mejor amiga de Kate- abandonar la fiesta temática de Madonna para pasar a la fiesta de “la princesa prometida”. Si lo piensas, también de pequeño, Kevin dedicó tres frases a Sophie en su fiesta: “mi nombre es Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate para morir”.

En el presente, Randall descubre que su padre está de un humor excelente, que se siente estupendamente bien y, aunque Beth le explica que es porque acaba de dejar la quimioterapia y que no durará mucho, le gusta. Randall no sabe decir que no. Aunque sabe que tiene que trabajar, no quiere/puede decir que no a William. Primero van a comprar unas gafas de sol, después a comprar su refresco favorito y por último a conducir el coche de Randall. ¿Por qué? William está tachando de su lista “cosas que hacer antes de morir” y entre ellas está la de emular al dueño de una tienda de música de su infancia: conducir un buen coche llevando gafas de sol y tomando su bebida favorita. El único inconveniente es que William no sabe conducir, pero para un corazón como el de Randall eso no será un problema.

A destacar: el final del capítulo. Donde, una vez más, Jack y Rebecca comprueban que tienen unos hijos increíbles. Jack (no olvidemos que él también cumple años) comprueba que los pequeños recuperan la pancarta que usaron en todos los cumpleaños hasta esa triple fiesta. Pancarta y una guerra de papel de regalo. ¡Qué mejor manera de celebrar un cumpleaños!

Y ahora unas ideas al aire para acabar:

  • Randall niño es perfecto. Sabe quiénes son sus amigos y no necesita más. No se siente peor porque no hayan ido a su fiesta. Tiene que tranquilizar/explicar a sus padres.
  • Randall adulto es más perfecto si cabe. A William ya le advirtieron Rebecca y Beth: Randall hace lo que tiene que hacer. Esperemos que no le traiga complicaciones.
  • Duke: No sé si me gusta o no me gusta, pero es seguro que saldrá más.
  • El funeral de Jack: han sido muy pocas las imágenes, pero me han puesto los pelos de punta. No sé si quiero que llegue ese capítulo.
    Kevin planeó desde un principio las fiestas por separado para que Sophie pudiera asistir a la suya. La cara de Jack cuando cae en la cuenta después de oír “porque la quiero” no tiene precio.

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