Review This is Us: the 20’s

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En el capítulo de hoy celebramos Halloween con los Pearson. Y sí, hay que sacar pañuelos. Cuando te preguntas por qué sigues viendo This is Us -sí, creo que la vuelta está siendo flojita- llega un capítulo como el de hoy y te lo recuerda. Y es que me siento muy cómoda viendo los momentos felices de los Pearson allá por los noventa. Atentos porque hoy hemos sido testigos de, para mí, una de las mejores escenas de lo que va de temporada y, por qué no decirlo, de lo que va de serie… con permiso de Ron Cephas Jones.

Los Pearson celebran Halloween. En los noventa, pero también sabemos qué sucedió la noche de Halloween de 2008. Y también conocemos a los hermanos Pearson durante los 20. Esos veinte en los que la realidad se va cargando los sueños de Kate y Kevin. Pero vayamos por partes.

Tres niños de 10 años están nerviosos por salir con sus perfectos disfraces hechos por su madre a pedir caramelos. Kevin irá disfrazado de vagabundo que fuma puros, Randall de Michael Jackson y Kate ya no quiere ir de veterinaria. Ahora quiere ir de Sandra Dee. Jack protege a Kate y recibe ciertos reproches de Rebecca, quien a su vez es acusada de sobreproteger a Randall. Éste quiere optimizar su ruta por el vecindario, pero sus hermanos no, así que Sonny y Cher… perdón, Jack y Rebecca irán por separado.

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Unos dieciocho años más tarde vemos que Kate es camarera, Kevin trabaja en una peluquería mientras espera su gran oportunidad y Randall espera a su primera hija. Inducirán el parto de Beth un día después de Halloween. En la primera temporada Beth habló de un ataque de pánico que había sufrido Randall en el que se quedó temporalmente ciego. Esto sucedió dos meses antes de nacer Tess y la relación entre Randall y Beth es, tal y como lo describe ella, “TAN educado”. Y es que Randall no está bien y ambos van con pies de plomo. Randall tiene una fijación con una lámpara ventilador para la habitación del bebé, pero no funciona. No lo consigue. No debería ser importante, pero para él lo es. No sabe qué va a ser de él una vez nazca el bebé y, tras desahogarse en la tienda y tener una tierna charla con el dependiente, recibe una llamada que acelera todo. Beth se ha puesto de parto antes de lo previsto y la ambulancia no puede llegar porque las calles están cortadas por ser Halloween, así que Beth dará a luz en casa en presencia de Randall (que corre a casa desde la tienda) y de Rebecca.

En los noventa, Rebecca acompaña a Randall y le anima a saltarse por un momento su mapa e ir a una casa que Randall no quiere visitar. “Hablan demasiado”, dice. Y finalmente confiesa que esos vecinos le hablaron de ese bebé muerto al que Randall sustituyó. Rebecca tiene que explicarle a Randall en ese momento lo que tenía reservado para un futuro, cuando hubiera estado preparado: le habla de Kyle y también le dice que no es sustituto de nada. Que es como tenía que ser.

Los Kate y Kevin de 28 años son un desastre. Kevin lava cabezas e intenta robarle un papel a un amigo suyo. No ha tenido una audición en un año. En cuanto a Kate, se sienta en el coche comiendo comida basura mientras llora al ver dónde estaba su casa. Esa que se incendió y donde Jack murió.

El nacimiento de Tess -llamada así gracias a un ventilador- pondrá a los tres hermanos Pearson en el camino donde años después los conoceremos: Kevin decide apuntarse a un grupo de improvisación, donde será descubierto para actuar en The Manny; Kate se trasladará a vivir con Kevin; y Randall dejará atrás esos meses de ansiedad para centrarse en el trabajo y en su familia. En la cocina, Rebecca y Randall tienen una escena muy tierna en la que hay lágrimas de alegría y tristeza a la vez, porque los momentos felices también son tristes. Tristes porque falta Jack.

Hay un plano que conocemos: la espalda de Rebecca que se acerca al nido del hospital para ver a los bebés. En esta ocasión es para conocer a su nieta. La imagen salta del nido de sus propios bebés y una joven Rebecca conociendo a un Randall bebé, al nido donde Rebecca conoce y habla a su nieta Tess, donde el discurso es muy parecido al de Kevin y su pintura en la temporada pasada. Rebecca le dice a Tess que empezó muchos años atrás en un nido en el que Rebecca conoció a Randall.

En este precioso capítulo también hacemos otro descubrimiento. Antes de nacer Tess, Rebecca le dice a Beth que igual sería buena idea abrirse una página de Facebook para ir viendo fotos de la pequeña. Beth le avisa que no pondrá muchas fotos de la niña, pero aun así Rebecca insiste. Quiere “permanecer conectada”. Rebecca quiere conectarse de nuevo. Pero lo que yo entiendo es que Rebecca, al igual que sus hijos, tampoco encuentra su sitio y quiere un cambio. Esa conexión es en realidad una reconexión con la vida.

En esa preciosa escena que comentaba antes, Rebecca le dice a su nieta que los finales a veces son comienzos. Y sí lo son. Rebecca lo comprobará varias veces. Lo que parece el fin por perder a un hijo se convierte en un comienzo al conocer a su precioso Randall y, lo que parecerá un fin al haber perdido a Jack, se convertirá en un comienzo al decidir volver de nuevo y comprobar en esa página de Facebook que un viejo conocido le da la enhorabuena por el nacimiento de su nieta. Ese viejo conocido es Miguel. Así que sabremos que Rebecca ha estado guardando luto mucho tiempo antes de volver a encontrarse con Miguel. Ella no ha rehecho su vida. Kevin y Kate, a su modo, intentan encauzar la suya y Randall más o menos tenía la suya ya encaminada…

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