Review This is Us: That’ll be the day

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Y llegó el día. En el capítulo de hoy asistimos al último día de Jack antes del incendio. Ese último día conectado con el presente de su familia. Rebecca y los Big Three ignoran que están a punto de vivir la experiencia que los cambiará para siempre, lo que marcará sus vidas y sus futuros comportamientos.

Randall está en el punto donde lo dejamos en el capítulo anterior: ha decidido comprar el edificio donde vivió William y darle una vida digna a sus inquilinos. Randall es Randall y toma nota de todas las imperfecciones de los apartamentos y, sin escuchar a Beth -sabia Beth- decide hacer TODO en un día. Kevin se une a Randall. Igual que hiciera Jack, para mantenerse alejado de la bebida mantiene sus manos ocupadas: Jack haciendo carpintería, Kevin ayudando en el edificio a su hermano.

Hay un momento en que Randall habla con Kevin sobre sus temores por iniciar esa nueva etapa en su vida. Siente que vive un tiempo de descuento. Recuerda la vida de su padre. 20 años sin él suponen haber estado más tiempo sin él que con él. Como era de esperar, la idea de intentar solucionar todo en un día termina siendo un desastre y Beth y Kevin tendrán que evacuar el edificio por una plaga de cucarachas.

Kevin, aparte de ayudar a Randall, tiene una lista para pedir disculpas a toda la gente a la que ha hecho daño. Se presentará ante la puerta de Sophie y ésta no le dará la oportunidad. Le perdonará, sí, pero no quiere volver a sufrir. Es una ruptura dolorosa y sincera. Sophie quiere recordarle en el pasado: donde encajaban. Con 10, con 20… cuando tenía sentido. Así que Sophie suplica a Kevin que le deje recordarlo así. Como un amor que funcionó. ¡Por favor, señores guionistas, Sophie tiene que volver!

Kate sorprende a Toby: ¿viendo porno? ¡No! Viendo refugios de animales porque quiere adoptar un perro. Aunque Kate no está preparada para adoptarlo, se arma de valor y visita un refugio donde queda prendada de un perro llamado Audio. Antes de formalizar la adopción, Kate rompe a llorar diciéndole al perro que “viene con un equipaje del que no es culpable” y, aunque parece que se marcha sin el animal, vuelve a por él. Es un gran paso para Kate. Sabemos que se siente culpable por la muerte de Jack y suponemos que el perro tendrá algo que ver.

A su manera, tanto Randall como Kate y Kevin están haciendo progresos para superar la muerte de su padre.

Finales de los 90. Última Super Bowl para los Pearson. Jack lo sabe. Última Super Bowl porque sus adolescentes hijos se marcharán a la universidad y harán sus vidas. Lo que pasa es que sus adolescentes hijos ya han hecho planes. Randall irá a ver Titanic con su novia Allison, Kate saldrá con unos amigos y un frustrado Kevin saldrá con Sophie y su familia para celebrar que a ella la han admitido en la universidad de Nueva York. Kevin está doblemente frustrado: no solo por el hecho de abandonar sus sueños de jugar al fútbol con una beca deportiva, sino también por conocer que Sophie estudiará en Nueva York, será especialmente cruel con Jack. Más tarde llamará a casa para saber si Jack está enfadado. Rebecca lo animará a hablar con él, pero Kevin se niega y pospone la charla para el día siguiente.

En cuanto a Kate, una carta notifica que ha pasado a la siguiente fase para poder ir a la universidad. Ha de grabar una canción propia y Jack insiste en grabar una cinta de vídeo. Kate no quiere, pero Jack no le hace caso y la graba. Kate se enfrenta a Jack diciéndole que es la única persona que la ve así, y que eso no es bueno para ella porque le duele. Al cabo de un rato, Kate ve en el vídeo el reflejo de Jack, cómo le mira y le pide disculpas: no quiere que su padre deje de mirarle así.

Solos en casa, Jack y Rebecca comparten sueños sobre el nuevo negocio de Jack: irán poco a poco. Rebecca le da algunas ideas y Jack le propone trabajar juntos.

El último día de Jack fue un día como otro cualquiera: discutió con dos de sus tres hijos, hizo el amor con su mujer, recogió los restos de la cena, puso los platos en el lavaplatos y antes de acostarse escribió una nota para Kevin donde decía: “nos debes una disculpa”. Una nota que Kevin nunca leerá. Una disculpa que nunca dará.

Lo que Jack no imaginó fue que la olla que apagó antes de salir de la cocina volvería a encenderse prendiendo fuego a un trapo rojo que daría paso al fuego en las cortinas, para ir quemando el resto de la casa. Imágenes de un incendio donde vemos cómo se quema una vida: una nota para Kevin en una puerta con marcas de la estatura de los hijos que se han ido tomando a lo largo de los años, fotos familiares, un trapo en el que Jack había escondido un regalo para Rebecca…

Una olla, por cierto, que sería un regalo de un viejo vecino de unos recién mudados y futuros padres de trillizos Jack y Rebecca. ¿Tú también odiaste a George cuando les regaló la olla?

Randall dice en el presente que se siente como en un periodo de descuento. Si lo piensas, los últimos episodios de This is Us han sido eso: periodo de descuento. Hemos rondado los últimos momentos de la vida de Jack. El punto en que estaba la pareja, el punto en el que estaban los hijos. El capítulo de hoy termina con el incendio, pero NBC tenía un capítulo especial después de la Super Bowl. Si hoy hemos asistido al último día de Jack, en ese capítulo especial se dará por fin cierre a la muerte de Jack y veremos el día de su muerte.

Necesito un respiro.

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